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La alegría del Evangelio 7 de Agosto del 2017

LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO
MARTES 7 DE AGOSTO DEL 2.017

El Evangelio de nuevo nos presenta a Jesús debatiendo con los fariseos, sobre las tradiciones judías de aquel tiempo. Los fariseos le recriminan que los discípulos no siguen la tradición en todo.

El Señor les dice claramente que lo que hace impuro al hombre no es lo que entra por la boca, si no lo que sale de ella, pues lo que sale por la boca, sale del corazón; los malos pensamientos, el no ayudar al prójimo, etc.

Jesús nos quiere decir que lo que verdaderamente hace impuro al hombre son las malas acciones; que salen del corazón, como por ejemplo: No ayudar al prójimo (en él esta presente el Espíritu Santo), y por prójimo tenemos a los que están todos los días pidiendo en la calle, los que no tienen que comer o no tienen trabajo por la edad, por baja educación, por rechazo etc.

Hoy hay multitud de formas de exclusión social que vive mucha gente, por problemas de deudas (contraídas por una mala gestión o porque en su momento no pudieron pagar, porque ellos tampoco cobraron a los que les debían); gente de buen corazón muchas veces, pero que viven en mala situación, porque los que deberían ser sus hermanos los rechazan y no los ayudan.

Y por no hablar de los inmigrantes (no solo me refiero a los de las guerras), todos sabemos que hay gente que tiene locales vacíos que podría donar para este uso, entre ellos las ordenes religiosas; que por desgracia tienen muchos conventos cerrados por falta de vocaciones (tal vez porque se dice y no se hace, con el ejemplo salen muchas vocaciones), que podrían servir para este fin.

La Iglesia tiene el deber EVANGÉLICO, de ser la primera en ayudar a las necesidades de sus hermanos (“lo que hicisteis con uno de estos mis hermanos, me lo hicisteis a mí”) porque DE ELLO LES PEDIRÁ CUENTAS EL SEÑOR.

El problema es que muchos de los que deben creer YA NO CREEN, NO TIENEN FE Y NO AMAN. Si VERDADERAMENTE AMASES comprenderías que Dios esta detrás del pobre, del desvalido, del excluido, del humilde y sencillo. Bien comprendía esto San Francisco de Asís (si levantará la cabeza, se moriría del susto…) y Santo Domingo de Guzmán, coetáneos y un signo en su época.

Los dos fundadores de ORDENES MENDICANTES, que siempre han tenido a gala la pobreza, no solo monetaria sino la espiritual. Pero de esto último si que se tiene bastante (porque si no se estaría atento a las necesidades de los hermanos), porque lo anterior brilla por su ausencia, y lo digo por haberlo vivido y nadie puede negarlo, sin ser hipócrita.

No digo que la Iglesia no ayude, y las ordenes. Dios me libre de tal majadería. La iglesia con un montón de instituciones y de ordenes religiosas AYUDAN A DIARIO A MUCHA GENTE, pero AÚN SE PUEDE HACER MAS.

“LO QUE HABÉIS RECIBIDO GRATIS, DADLO GRATIS”, y ya sabemos hermanos…., cuanto se puede dar. Yo intento aplicármelo todos los días, el primero y las más de las veces no lo consigo.

Por tanto lo que sale del CORAZÓN HUMANO, es lo que daña al hombre, no el seguir o no una determinada tradición, EL ESPÍRITU SOPLA Y CADA ÉPOCA SUSCITA, LO NECESARIO PARA EL DESENVOLVIMIENTO DEL PLAN DIVINO, hay gente que quiere vivir en el siglo XXI, como si estuvieran en el XIII. Eso ya no es posible.

No digo que muchas cosas de tiempos anteriores no sean buenas (y sobre todo la tradición, que lo son); pero algunas según SUSCITE Y ALIENTE EL ESPÍRITU (y todos lo reconocemos, “POR SUS FRUTOS LOS RECONOCERÉIS”) pueden ADAPTARSE que no cambiarse, para poder llevar el mensaje de Cristo a este tiempo.

Como decía San Pablo “todo lo hago para ganar a todos en Cristo”. Menos “golpes de pecho” y mas ayudar al hermano; muchas veces: ¡lo podemos tener tan cerca!. Perdonemos de CORAZÓN a los que nos hacen mal, devolvamos BIEN por MAL, seamos un reflejo de aquel que nos dijo “YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA”.

Si amaramos REALMENTE, no tendríamos problemas; cuando no amamos, entonces es cuando somos LOS MAS IMPUROS DE LA TIERRA.

Compartamos lo que tenemos, con los demás, no solo lo económico, sino también (sin dejar lo otro) lo espiritual. Dad a conocer los corazones de Jesús y María al mundo, su real presencia en el Sagrario. La siega esta a punto de comenzar, de ti depende donde quieras estar.


AGUILAR PEDRERA CRISTOBAL (246)

Programador de Sistemas de Alto nivel, Monitor Experto para cursos de Formación Profesional Ocupacional y Monitor de para cursos de Fundaciones Laborales. Dedicado desde el año 1995 a la enseñanza Informática, impartiendo cursos a entidades privadas y empresariales, incluyendo a particulares. Monitor avanzado en Redes y comunicaciones.

Evangelios de la Infancia de Jesús por Santo Tomás (Apócrifo)

EL EVANGELIO DE SANTO TOMÁS

(Redacción griega)

Preámbulo

I 1.Yo, Tomás Israelita, vengo a anunciaros a todos vosotros, mis hermanos entre los gentiles, para que los conozcáis, los actos de la infancia y los prodigios de Nuestro Señor Jesucristo, cumplidos por él después de su nacimiento en nuestro país.
2.Y he aquí cuál fue su comienzo.

Gorriones hechos con barro

II 1.El niño Jesús, de cinco años de edad, jugaba en el vado de un arroyo, y traía las aguas corrientes a posar, y las tornaba puras en seguida, y con una simple palabra las mandaba.
2. Y, amasando barro, formó doce gorriones, e hizo esto un día de sábado. Y había allí otros muchos niños, que jugaban con él.
3. Y un judío, que había notado lo que hacía Jesús, fue acto seguido, a comunicárselo a su padre José, diciéndole: He aquí que tu hijo está cerca del arroyo, y, habiendo cogido barro, ha compuesto con él doce gorriones, y ha profanado el sábado.
4. Y José se dirigió al lugar que estaba Jesús, lo vio, y le gritó: ¿Por qué haces, en día de sábado, lo que no está permitido hacer? Pero Jesús, dando una palmada, y dirigiéndose a los gorriones, exclamó: Volad. Y los pájaros abrieron sus alas, y volaron, piando con estruendo.
5.Y los judíos quedaron atónitos ante este espectáculo, y fueron a contar a sus jefes lo que habían visto hacer a Jesús.

Muerte del hijo de Anás

III 1.Y el hijo de Anás el escriba se encontraba allí, y, con una rama de sauce, dispersaba las aguas que Jesús había reunido.
2. Y Jesús, viendo lo que ocurría, se encolerizó, y le dijo: Insensato, injusto e impío, ¿qué mal te han hecho estas fosas y estas aguas? He aquí que ahora te secarás como un árbol, y no tendrás ni raíz, ni hojas, ni fruto.
3. E inmediatamente aquel niño se secó por entero. Y Jesús se fue de allí, y volvió a la casa de José. Pero los padres del muchacho muerto lo tomaron en sus brazos, llorando su juventud, y lo llevaron a José, a quien reprocharon tener un hijo que hacía tales cosas.

Castigo infligido por Jesús a un niño

IV 1.Otra vez, Jesús atravesaba la aldea, y un niño que corría, chocó en su espalda. Y Jesús, irritado, exclamó: No continuarás tu camino. Y, acto seguido, el niño cayó muerto. Y algunas personas, que habían visto lo ocurrido, se preguntaron: ¿De dónde procede este niño, que cada una de sus palabras se realiza tan pronto?
2. Y los padres del niño muerto fueron a encontrar a José, y se le quejaron, diciendo: Con semejante hijo no puedes habitar con nosotros en la aldea, donde debes enseñarle a bendecir, y no a maldecir, porque mata a nuestros hijos.

José reprende a Jesús

V 1.Y José tomó a su hijo aparte, y lo reprendió, diciendo: ¿Por qué obras así? Estas gentes sufren, y nos odian, y nos persiguen. Y Jesús respondió: Sé que las palabras que pronuncias no son tuyas. Sin embargo, me callaré a causa de ti. Pero ellos sufrirán su castigo. Y, sin demora, los que lo acusaban, quedaron ciegos.
2. Y los que vieron esto, vacilantes y atónitos, decían de Jesús que toda palabra que pronunciaba, buena o mala, se cumplía, y producía un milagro. Y, cuando hubieron visto que Jesús hacía cosas semejantes, José se levantó, lo agarró por la oreja, y se la estiró con fuerza.
3. Pero el niño se enfadó, y le dijo: Bien fácil te es buscar sin encontrar, y acabas de obrar como un insensato. ¿Ignoras que te pertenezco? No me hagas daño.

Exposición del alfabeto

VI 1. Y un maestro de escuela, llamado Zaqueo, que se encontraba allí, oyó a Jesús hablar así a su padre, y lo sorprendió mucho que un niño se expresase de aquella manera.
2. Y, algunos días después, se acercó a José, y le dijo: Tienes un hijo dotado de buen sentido e inteligencia. Confíalo a mi cuidado, para que aprenda las letras, y, con las letras, le enseñaré toda ciencia. Y también le enseñaré a saludar a los mayores, a honrarlos como antepasados, a respetarlos como padres, y a amar a los de su edad.
3. Y le escribió todas las letras del alfabeto desde Alpha hasta Omega muy puntualmente y con toda claridad. Mas Jesús, mirando a Zaqueo, le dijo: Tú, que no conoces la naturaleza del Alpha, ¿cómo quieres enseñar a los demás la Beta? Hipócrita, enseña primero el Alpha, si sabes, y después te creeremos respecto a la Beta. Luego se puso a discutir con el maestro de escuela sobre las primeras letras, y Zaqueo no pudo contestarle.
4. Y, en presencia de muchas personas, el niño dijo a Zaqueo: Observa, maestro, la disposición de la primera letra, y nota cómo hay líneas y un rasgo mediano que atraviesa las líneas que tú ves comunes y reunidas, y cómo la parte superior avanza y las reúne de nuevo, triples y homogéneas, principales y subordinadas, de igual medida. Tales son las líneas del Alpha.

Perplejidad de Zaqueo

VII 1. Y, cuando Zaqueo, el maestro de escuela, oyó al niño exponer las alegorías tan numerosas y tan grandes de la primera letra, quedó perplejo ante tal respuesta y ante tal enseñanza, y dijo a los asistentes: ¡Desventurado de mí, a qué extremo me veo reducido! Me he cubierto de vergüenza, al traer a mi escuela a este muchacho.
2. Así, pues, hermano José, te ruego que lo lleves contigo, porque no puedo soportar la severidad de su mirada, ni penetrar el sentido de su palabra en modo alguno. Este niño no ha nacido en la tierra, es capaz de domar el fuego mismo, y quizá ha sido engendrado antes de la creación del mundo. ¿Qué vientre lo ha llevado? ¿Qué pecho lo ha nutrido? Lo ignoro. ¡Ay, amigo mío, tu hijo me pone fuera de mí, y no puedo seguir su pensamiento! Me he equivocado en absoluto. Yo quería tener en él un discípulo, y me he encontrado con que tengo en él un maestro.
3. Me doy cuenta de mi oprobio, amigos míos, porque yo, que soy un viejo, he sido vencido por un niño. Y no me queda sino abandonarme al desaliento o a la muerte, a causa de este niño, ya que no puedo, en este momento, mirarlo cara a cara. ¿Qué responderé, cuando digan todos que he sido derrotado por un pequeñuelo? ¿Y qué podré explicar acerca de lo que él me ha dicho de las líneas de la primera raya? No lo sé, amigos míos, por cuanto no conozco, ni el comienzo, ni el fin, de este niño.
4. Así, pues, hermano José, te ruego que lo lleves contigo a tu casa. Es algo muy grande, sin duda: un dios, un ángel o algo parecido.

Conclusión de la historia de Zaqueo

VIII 1. Y, mientras los judíos daban consejos a Zaqueo, el niño rompió a reír, y dijo: Ahora que tu aventura produce sus frutos, y que los ciegos de corazón ven, he aquí que yo vengo de lo alto para maldecirlos, y para llamarlos a lo alto, como me lo ordenó el que me ha enviado a causa de vosotros.
2. Y, cuando el niño hubo acabado de hablar, pronto todos los que habían caído antes bajo su maldición, quedaron curados. Y nadie, desde entonces, se atrevió a provocar nunca su cólera, por miedo a que los maldijese, y los hiriese de enfermedad.

Niño caído de una terraza

IX 1. Algunos días después, Jesús jugaba en una terraza, sobre lo alto de una casa, y uno de los niños que jugaba con él, cayó de la terraza, y murió. Y, Viendo esto, los demás niños huyeron, y Jesús quedó solo.
2. Y, habiendo llegado los padres del niño muerto, acusaron a Jesús de haberlo hecho caer. (Jesús les dijo: Yo no hice tal.) Y lanzaron invectivas contra él.
3. Mas Jesús se tiró de la terraza abajo, se detuvo cerca del cuerpo del niño caído, y gritó a gran voz, diciendo: Zenón (porque tal era su nombre), levántate, y dime: ¿Soy yo quien te hizo caer? Y, habiéndose levantado inmediatamente, el niño repuso: No, Señor, tú no me has hecho caer, sino que me has resucitado. Y los espectadores del lance quedaron conmovidos de asombro. Y los padres del niño glorificaron a Dios por el milagro cumplido, y adoraron a Jesús.

Resurrección de un joven

X 1.Pasados otros cuantos días, un joven cortaba leña en las proximidades del pueblo. Y he aquí que su hacha le hendió la planta del pie, y murió, por haber perdido toda su sangre.
2. Y, como ello produjera una aglomeración y un tumulto de gentes, el niño Jesús corrió también allí, y, haciéndose sitio, atravesó la multitud, y tomó el pie herido del joven, que en seguida quedó curado. Y dijo al joven: Levántate, sigue cortando leña, y acuérdate de mí. Y la multitud, al ver lo que había pasado, adoró al niño, diciendo: Verdaderamente, el espíritu de Dios reside en ti.

Jesús en la fuente

XI 1.Y, cuando tenía seis años, su madre le dio un cántaro, y lo envió a tomar agua, para llevarla a casa. Pero, habiendo tropezado el niño con la multitud, el cántaro se rompió.
2. Entonces Jesús, extendiendo la túnica que lo cubría, la llenó de agua, y la llevó a su madre. Y su madre, reconociendo milagro tal, lo abrazó, y guardó en su corazón los misterios que veía cumplidos.

Milagro del grano de trigo

XII 1.Otra vez, en la época de la siembra, el niño salió con su padre para sembrar trigo en su campo, y, mientras su padre sembraba, el niño Jesús sembró también un grano de trigo.
2. Y, una vez lo hubo recolectado y molido, obtuvo cien medidas y, llamando a la granja a todos los pobres de la aldea, les distribuyó el trigo, y José se quedó con lo que aún restaba. Y Jesús tenía ocho años cuando hizo este milagro.

Milagro de las dos piezas de un lecho

XIII 1. Y su padre era carpintero, y hacía en aquel tiempo carretas y yugos. Y un hombre rico le encargó que le hiciese un lecho. Mas, habiendo cortado una de las piezas más pequeña que la otra, no sabía qué partido tomar. Entonces el niño Jesús dijo a su padre José: Pon las dos piezas en el suelo, e iguálalas por tu lado.
2. Y José procedió como el niño le había indicado. Y Jesús se puso al otro lado, tiró de la pieza más corta, y la tomó igual a la otra. Y su padre José, viendo tal, quedó admirado, y abrazó a Jesús, diciendo: Felicitarme puedo de que Dios me haya dado este niño.

Relaciones con un segundo maestro

XIV 1.Viendo José que el niño crecía en edad y en inteligencia, y no queriendo que permaneciese iletrado, lo llevó a un segundo maestro. Y este maestro dijo a José: Le enseñaré primero las letras griegas, y luego las hebraicas. Porque el maestro conocía la inteligencia del niño. Sin embargo, después de haber escrito el alfabeto, se ocupó largamente de él, y Jesús no le respondió, hasta que le advirtió:
2. Si eres verdaderamente un maestro, y conoces bien el alfabeto, dime primero el valor de Alpha y yo te diré luego el de Beta. Pero el maestro, irritado, le pegó en la cabeza. Y el niño, en su dolor, lo maldijo, y aquél cayó exánime, con la faz contra tierra.
3. Y el niño volvió a casa de José, que quedó muy afligido, y recomendó a su madre: No le dejes pasar la puerta, porque cuantos lo encolerizan, quedan heridos de muerte.

Jesús confunde a un tercer maestro

XV 1.Y, algún tiempo después, otro maestro que era pariente y amigo de José, le dijo: Tráeme al niño a la escuela, que quizá podré por la dulzura enseñarle las letras. Y José le contestó: Si tienes valor, hermano, llévalo contigo. Y lo llevó con temor y repugnancia, y el niño iba con placer.
2. Y, entrando decididamente en la escuela, encontró un libro sobre un pupitre, y, tomándolo, no leía los caracteres que en él se encontraban, sino que, abriendo la boca, hablaba conforme a la inspiración del Espíritu Santo. Y enseñó la Ley a los presentes. Y, juntándose una gran multitud, lo rodeaba, lo escuchaba, y se admiraba de la belleza de sus descripciones, de lo justo de sus discursos, y de que un niño como él se expresase de tal manera.
3. Al oír esto, José, espantado, fue a la escuela, temiendo por la salud del profesor. Y el maestro dijo a José: Sabe, hermano, que yo he tomado al niño por discípulo, pero está lleno de sabiduría y de gracia. Condúcelo, yo te lo ruego, a tu domicilio.
4. Y, cuando el niño hubo oído estas palabras, sonrió. y le dijo: Puesto que has hablado bien, y has dado un buen testimonio, sea por tu causa curado quien fue herido. Y en seguida el otro maestro fue curado. Y José volvió con el niño a su casa.

Jacobo, curado de una mordedura de víbora

XVI 1.Y José envió a su hijo Jacobo a cortar madera, el niño Jesús lo seguía. Y, mientras Jacobo trabajaba, una víbora le mordió en la mano.
2. Y, como sufría y parecía herido de muerte, Jesús se aproximó, y le sopló en la mordedura, y en seguida cesó el dolor, y murió el reptil, y, al instante, Jacobo quedó sano y salvo.

Resurrección de un niño

XVII 1.Más tarde, murió un niño en la vecindad, y su madre lloraba mucho. Y Jesús oyó el clamor de su gran pena y se apresuró a acudir. Y, hallando al niño muerto, le tocó el pecho, y dijo: Yo te mando, niño, que no mueras, sino que vivas, y que te quedes con tu madre. Y en seguida el niño abrió los ojos, y sonrió. Y Jesús dijo a la mujer: Tómalo, y dale leche, y acuérdate de mí.
2. Y, viendo esto, la gente se llenó de admiración, y decía: En verdad, este niño es un Dios o un ángel de Dios, porque toda palabra suya se convierte en un hecho. Y Jesús se fue a jugar con los demás niños.

Resurrección de un hombre

XVIII 1. Algún tiempo más tarde, habiéndose producido en una casa que se construía un gran tumulto, Jesús se levantó, y acudió al lugar. Y, viendo a un hombre que yacía sin vida, le tomó la mano y dijo: Levántate, hombre, y continúa laborando en tu obra, pues yo te lo ordeno. Y el hombre se levantó, y lo adoró.
2. Viendo lo cual, quedó la gente admirada, y decía: Este niño viene del cielo, porque ha salvado almas de la muerte, y las salvará durante toda su vida.

Jesús en medio de los doctores

XIX 1.Cuando tuvo la edad de doce años, sus padres, siguiendo la costumbre, fueron a Jerusalén por las fiestas de Pascua con otros compañeros de viaje, y, después de las fiestas, regresaron a su morada. Y, mientras ellos volvían, el niño Jesús quedó en Jerusalén, y sus padres pensaron que estaba entre sus compañeros de viaje.
2. Mas, tras una jornada de camino, buscaron entre sus deudos, y, no hallándolo, se afligieron, y tomaron a la ciudad para buscarlo. Y, tres días después, lo hallaron en el templo, sentado entre los doctores, escuchándolos e interrogándolos. Y todos estaban atentos y sorprendidos de que un niño redujese al silencio a los ancianos del templo y a los doctores del pueblo, explicando los puntos principales de la Ley y las parábolas de los profetas.
3. Y su madre María, aproximándose, le dijo: ¿Por qué nos has hecho esto, hijo mío? He aquí que estábamos afligidos, y que te buscábamos. Pero Jesús les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabéis que es preciso que yo atienda a las cosas que afectan a mi Padre?
4. Y los escribas y los fariseos dijeron a María: ¿Tú eres madre de este niño? Ella respondió: Lo soy. Y ellos dijeron: Feliz eres entre las mujeres, porque Dios ha bendecido el fruto de tus entrañas. Nunca hemos visto ni oído tanta gloria, tanta virtud, tanta sabiduría.
5. Y Jesús, levantándose, siguió a su madre, y estaba sometido a su familia. Y su madre guardaba estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia. Gloria a él por los siglos de los siglos. Amén.
Fuente: Evangelios Apócrifos, por Edmundo González Blanco

HISTORIA DE LA INFANCIA DE JESUS SEGÚN SANTO TOMÁS

(Redacción latina)

De cómo Maria y José huyeron con Jesús a Egipto

I 1.Cuando Herodes hizo buscar a Jesús, para matarlo, el ángel dijo a José:
2. Toma a María y a su hijo, y huye a Egipto, lejos de los que quieren matar al niño.
3. Y Jesús tenía dos años cuando entró en Egipto.
4. Y ocurrió que, como cruzasen un sembrado, recogió espigas, y las puso al fuego, y las asó, y las comió.
5. Y, llegados a Egipto, fueron admitidos en la casa de una viuda.
6. Y pasaron un año allí.
7. Y Jesús cumplió los tres años. Y, viendo jugar a los niños, comenzó a tomar parte en sus diversiones.
8. Y, encontrando un pez seco, lo puso en un plato, y le ordenó que palpitase.
9. Y el pez comenzó a palpitar.
10. Y Jesús le dijo: Quítate la sal que has tomado, y ve al agua.
11. Y fue así. Mas los vecinos, viendo lo que había hecho, llevaron la noticia a la casa de la viuda en que vivía María, la madre de Jesús.
12. Y aquella mujer, al saber lo ocurrido, los arrojó de su casa.

Jesús y los doce pajarillos

II 1.Y Jesús, paseando con su madre María por la plaza de la población, vio a un maestro que enseñaba a sus discípulos.
2.Y he aquí que doce pajarillos descendieron sobre donde estaban los discípulos con el maestro.
3. Y Jesús, al observar esto, se paró, y se puso a reír.
4. Y, viéndolo reír, el maestro se encolerizó.
5. Y dijo a sus discípulos: Id y traédmelo.
6. Y cuando se lo llevaron, el maestro lo agarró de una oreja.
7. Y le preguntó: ¿Qué has visto que te haya hecho reír?
8. Y Jesús le contestó: Maestro, he aquí mi mano llena de trigo.
9. Yo lo he mostrado a esos pájaros, y he esparcido este grano, y ellos se han apresurado a venir por él.
10. Y Jesús estuvo allí hasta que los pájaros se repartieron el trigo.
11. Mas el maestro lo echó de la ciudad, con su madre.

Jesús vuelve de Egipto a Judea

III 1.Y he aquí que el ángel del Señor se apareció a María.
2. Y le dijo: Toma el niño, y vuelve a la tierra de los judíos.
3. Porque los que querían su vida, han muerto.
4. Y María se levantó y se llevó a Jesús.
5. Y fueron a la ciudad de Nazareth, donde estaba la hacienda de su padre.
6. Y cuando José salió de Egipto, después de la muerte de Herodes, condujo a Jesús al desierto, hasta que los que querían la vida del niño no turbasen a Jerusalén.
7. Y dio gracias al Altísimo, porque le había dado la inteligencia.
8. Y porque había hallado gracia ante el Señor Dios. Amén.

Cosas que hizo Jesús en la villa de Nazareth

IV 1.Glorioso es para Tomás Israelita, apóstol del Señor, contar las obras de Jesús, cuando estaba en Nazareth, de regreso de Egipto.
2. Oíd atentamente, hermanos queridos, lo que hizo el Señor Jesús en la ciudad de Nazareth.
3. Jesús tenía cinco años, cuando una gran lluvia cayó sobre la tierra.
4. Y el Señor Jesús andaba bajo la lluvia.
5. Y era espantosa, mas él la reunió en una cisterna y le ordenó ser clara. Y ella lo fue.
6. Y, tomando el barro de aquel pozo, lo modeló, y le dio forma de doce pajaritos.
7. Y Jesús hacía estas cosas un día de sábado, en medio de los hijos de los judíos.
8. Y los hijos de los judíos fueron a José, padre de Jesús, y le dijeron:
9. He aquí que tu hijo jugaba con nosotros.
10. Y ha tomado barro, y ha modelado doce pájaros, y ha violado el sábado.
11.Y José vino al niño Jesús, y le dijo: ¿Por qué has hecho lo que no está permitido hacer en día de sábado?
12. Mas Jesús, abriendo las manos, dijo a los pájaros: Levantaos y volad.
13. Porque nadie ha de daros muerte.
14. Y poniéndose a volar, alababan con sus gritos a Dios Todopoderoso.
15. Y, al ver esto, los judíos, maravilláronse, y empezaron a divulgar los milagros de Jesús.
16. Y un fariseo, que estaba con el niño, tomó un ramo de oliva, y destruyó la fuente que había hecho Jesús.
17. Y, cuando Jesús lo vio, se enojó, y dijo: Sodomita impío e ignorante, ¿qué te habían hecho estas fuentes, que son obra mía?
18. Quedarás como un árbol seco, sin raíces, sin hojas ni frutos.
19. Y el fariseo se secó, y cayó a tierra, y murió.
20. Y sus padres llevaron su cuerpo, y se enojaron con José.
21. Y le decían: He aquí la obra de tu hijo. Enséñale a orar, y no a maldecir.

Los nazarenos se irritan contra José por las cosas que obra Jesús

V 1.Y, unos días después, yendo Jesús con José por la ciudad, un niño corrió ante ellos, y, tropezando intencionadamente con Jesús, lo lastimó mucho en un costado.
2. Mas Jesús le dijo: No acabarás el camino que has comenzado a recorrer.
3. Y el niño cayó a tierra, y murió.
4. Y los que vieron tal milagro, exclamaron: ¿De dónde es este niño?
5. Y dijeron a José: No conviene que semejante niño esté entre nosotros. Aléjalo de aquí.
6. Mas si es preciso que tú estés entre nosotros, enséñale a orar, y no a maldecir, porque nuestros hijos han perdido la razón.
7. Y José llamó a Jesús y le dijo: ¿Por qué maldices?
8. He aquí que los habitantes de esta ciudad nos odian.
9. Mas Jesús dijo: Yo sé que a ti, y no a mí, afectan esos discursos.
10. Y me callaré por ti, mas que ellos vean lo que hacen, según su discreción.
11. Y todos los que hablaban contra Jesús, quedaron ciegos.
12. Y se fueron diciendo: Todas las palabras que salen de su boca tienen una potencia fatal.
13. Y viendo José lo que había hecho Jesús, se enfureció, y le agarró de una oreja.
14. Y Jesús se enojó, y dijo a José: Bástete mirarme, mas no me toques.
15. Tú no sabes quién soy. Y si lo supieras, no me contrariarías. Porque, aunque estoy aquí contigo, he sido creado antes que tú.

De cómo fue tratado Jesús por un maestro de escuela

VI 1. Y un hombre llamado Zaqueo escuchaba lo que Jesús decía a José.
2. Y lleno de admiración por Jesús, dijo: Nunca he visto un niño que hablase así.
3. Y se acercó a José y le dijo: Tienes un hijo muy inteligente. Envíamelo, para que le enseñe las letras.
4. Y luego que las sepa, yo lo instruiré con esmero, para que no permanezca en la ignorancia.
5. Y José contestó: Nadie puede enseñarle, sino Dios. ¿Crees que este niño es como los demás?
6. Y oyendo Jesús lo que Zaqueo hablaba a José, le dijo: Maestro, todas las palabras que salen de mi boca son verdaderas.
7. Y yo he sido el Señor antes que todos los hombres, y la gloria de los siglos me ha sido dada. Mas nada se os ha dado a vosotros.
8. Porque yo soy antes que los siglos, y sé cuál será el número de los años de tu vida, y que serás desterrado.
9. Y tú debes comprender lo que ha dicho mi padre, porque cuantas palabras salen de mi boca son verdaderas.
10. Y oyendo los judíos lo que decía Jesús, se maravillaban.
11. Y decían: Estamos escuchando de este niño discursos que no hemos oído nunca, y que no oiremos jamás de nadie.
12. Ni aun de los príncipes de los sacerdotes, ni de los doctores de la Ley, ni de los fariseos.
13. Y Jesús les contestó: ¿De qué os maravilláis?
14. Miráis como increíble lo que os he dicho, y he aquí que os he dicho la verdad.
15. Porque yo sé cuándo habéis nacido vosotros y vuestros padres, y os puedo decir cómo fue hecho el mundo, y conozco a quien me ha enviado a vosotros.
16. Y los judíos estaban tan asombrados que no acertaban a responder.
17. Y el niño, recogiéndose en sí mismo, se gozó, y dijo: Os he hablado en parábola, porque sé que sois débiles e ignorantes.
18. Y el maestro dijo a José: Tráemelo, para que le enseñe las letras.
19. Y José llevó a Jesús a la casa del maestro, donde había otros niños instruyéndose.
20. Y el maestro, hablándole con dulzura, se puso a enseñarle las letras.
21. Mas él escribió el primer versículo, que va desde A a T, y se puso a instruirlo.
22. Y el maestro pegó al niño en la cabeza, y el niño le dijo: Conviene que yo te instruya a ti, y no tú a mi.
23. Porque yo conozco las letras que quieres enseñarme, y sé que nada puede salir de ti, más que palabras, y no sabiduría.
24. Y comenzando el versículo, recitó desde A hasta F muy rápidamente. Y mirando al maestro dijo: Tú no sabes explicar lo que es A ni lo que es B. ¿Cómo quieres enseñar las otras letras?
25. Hipócrita, dime qué es A, y te diré que es B. Y queriendo aquel doctor explicar la A, no pudo dar ninguna respuesta.
26. Y Jesús dijo a Zaqueo. Escucha, doctor, y comprende la primera letra.
27. Nota que tiene dos trazos que se unen, se separan y engruesan, y que son el símbolo de la permanencia, de la dispersión y de la variedad.
28. Y viendo Zaqueo explicar así la primera letra, se asombró de que un niño tuviera ciencia tan profunda, y exclamó: ¡Malhaya yo!
29. Porque he traído sobre mí una gran vergüenza por causa de este niño, y estoy lleno de estupefacción.
30. Y dijo a José: Yo te ruego, hermano, que te lo lleves, pues no puedo mirarlo a la cara, ni escuchar sus discursos asombrosos.
31. Porque este niño puede dominar el fuego y encadenar la mar, por haber nacido antes que los siglos.
32. Y yo no sé qué vientre lo ha engendrado niqué pecho lo ha nutrido.
33. He aquí que quedo abatido en espíritu, porque seré objeto de irrisión. Yo lo creía discípulo, y resulta ser maestro.
34. Y no puedo sobrellevar mi oprobio porque soy viejo, y, sin embargo, nada hallo que responderle.
35. Y quiero caer enfermo, y dejar este mundo, o, a lo menos, abandonar esta ciudad, donde todos han visto mi afrenta de ser confundido por un niño.
36. ¿Qué podré ya decir a los otros? ¿Qué discursos haré, si él me ha vencido ya en la primera letra?
37. Estoy estupefacto, ¡oh amigos!, y no hallo ni el principio ni el fin de la contestación que habría de darle.
38. Y ahora, hermano José, llévate al niño a casa, porque es un maestro, y un Señor, o un ángel.
39. Y volviéndose Jesús a los judíos que estaban con Zaqueo, les dijo: Que los que no creían, crean, y que los que no comprendían, comprendan, y que los sordos oigan y que los muertos resuciten.
40. Y cuando hubo callado el niño Jesús, todos los que habían sido heridos por su palabra, curaron.

Jesús resucita a un niño

VII 1.Subiendo un día Jesús con unos niños a la azotea de una casa, se puso a jugar con ellos.
2. Y uno cayó al patio y murió. Y todos los niños huyeron, mas Jesús se quedó.
3. Y, habiendo llegado los padres del niño muerto, decían a Jesús: Tú eres quien lo has tirado. Y lo amenazaban.
4. Y Jesús, saliendo de la casa. se puso en pie ante el niño muerto, y le dijo en voz alta: Simón, Simón, levántate y di si yo te he hecho caer.
5. Y el niño se levantó, y dijo: No, Señor. Y viendo sus padres el gran milagro que había hecho Jesús, lo adoraron y glorificaron a Dios.

Jesús cura el pie de un niño

VIII 1.Y un niño partía madera, y se hirió un pie.
2. Y, sobreviniendo allí mucha gente, Jesús se acercó también al niño, y le tocó el pie, y curó.
3. Y díjole Jesús: Levántate, y parte tu leña, y acuérdate de mi.
4. Y la gente, al ver este milagro, adoró a Jesús, diciendo: Verdaderamente, creemos que es Dios.

Jesús lleva el agua en su ropa

IX 1. Y tenía Jesús seis años. Y su madre lo envió a buscar agua.
2. Y como llegase Jesús a la fuente, había mucha multitud, y se rompió su cántaro.
3. Y en la ropa que vestía, recogió agua y la llevó a María, su madre.
4. Y viendo ella el milagro que había hecho Jesús, lo abrazó, y dijo: Señor, óyeme, y salva a mi hijo.

Jesús siembra trigo

X 1. Y, al advenir la sementera, José fue a sembrar, y Jesús iba con él.
2. Y cuando empezó a sembrar José, Jesús tomó un puñado de trigo, y lo esparció por el suelo.
3. Y llegado el tiempo de la siega, José fue a recolectar.
4. Y Jesús recogió las espigas del trigo que había sembrado, e hizo cien haces de buen grano, y lo repartió a los pobres, a las viudas y a los huérfanos.

Jesús iguala dos maderos desiguales

XI 1.Y Jesús cumplió la edad de ocho años.
2. Y José era carpintero, y hacía carretas y yugos para los bueyes.
3. Y un rico dijo a José: Maestro, hazme un lecho grande y hermoso.
4. Y José estaba afligido, porque uno de los maderos que iba a emplear era más corto que el otro.
5. Mas le dijo Jesús: No te aflijas. Toma el madero de un lado, yo lo tomaré del otro, y tiremos.
6. Y, haciéndolo así, el madero adquirió la longitud precisa. Y Jesús dijo a José: Trabaja. He ahí el madero que necesitabas.
7. Y, al ver José lo que había hecho Jesús, lo abrazó, diciendo: Bendito sea Dios, que me ha dado tal hijo.

Jesús es llevado a otro maestro para aprender las letras

XII 1.Y viendo José el poder de Jesús, y que crecía, pensó enviarlo a un maestro que le enseñase las letras, y lo llevó a un doctor.
2. Y este doctor dijo a José: ¿Qué letras quieres que aprenda tu hijo?
3. Y José le contestó: Enséñale primero las letras extranjeras y luego las hebreas. Porque estaba informado de que aquel doctor era muy sabio.
4. Y cuando el doctor escribió el primer versículo, que es A y B, se lo explicó a Jesús varias horas.
5. Mas Jesús callaba y nada respondía.
6. Y dijo luego al doctor: Si eres verdaderamente un maestro, y sabes las letras, dime la potencia de la letra A, y yo te diré la potencia de la letra B.
7. Mas el maestro, colérico, le pegó en la cabeza. Y Jesús, irritado, lo maldijo, y el maestro cayó al suelo, y murió.
8. Y Jesús volvió a su casa, mas José prohibió a María que lo dejase pasar el umbral.

Jesús es llevado por tercera vez a un maestro

XIII 1.Mas, transcurridos pocos días, vino un doctor, amigo de José.
2. Y dijo: Llévame el niño, y yo le enseñaré las letra tratándolo con mucha dulzura.
3. Y José contestó: Si puedes conseguirlo, instrúyelo.
4. Y recibiendo el doctor a Jesús, lo llevó con alegría.
5. Y llegado Jesús a la morada del doctor, encontró un libro en un rincón, y tomándolo, lo abrió.
6. Mas no leía lo que estaba escrito en él, sino que abría la boca y hablaba por inspiración del Espíritu Santo, y enseñaba la Ley.
7. Y todos los asistentes lo escuchaban atentos, y el maestro lo oía con placer, y le pidió que enseñase con más extensión.
8. Y mucha gente se reunió para escuchar los discursos que salían de su boca.
9.Mas José, sabiendo esto, se espantó. Y el maestro le dijo: Hermano, yo he recibido a tu hijo para instruiro.
10. Empero, he aquí que él está lleno de sabiduría. Llévalo a tu casa con gozo, porque la sabiduría que tiene es un don del Señor.
11. Y oyendo Jesús hablar así al maestro, se regocijó y dijo: Tú ahora, maestro, has dicho la verdad.
12. Y por ti, el que es muerto, debe resucitar. Y José lo llevó a casa.

Jesús cura a Jacobo de la mordedura de una vibora

XIV 1. José envió a Jacobo a recoger paja, y Jesús iba con él.
2. Y mientras Jacobo recogía la paja, una víbora lo mordió, y cayó al suelo como muerto.
3. Y viendo esto Jesús, sopló sobre la herida, y Jacoboquedó curado, y la víbora murió.

Jesús resucita a otro niño

XV 1.Y habiendo muerto el hijo de un vecino, su madre se entregó a un gran dolor
2. Y sabiéndolo Jesús, llegóse al cadáver del niño, y se inclinó sobre él, y sopló sobre su pecho.
3. Y le dijo: Niño, yo te ordeno no morir, sino vivir.
4. Y el niño resucitó. Y Jesús dijo a la madre: Toma a tu hijo, y dale de mamar, y acuérdate de mí.
5. Y viendo este milagro, decía la gente: En verdad, este niño es del cielo.
6. Porque ha librado varias vidas de la muerte, y cura a todos los que esperan en él.
7. Y los escribas y los fariseos se llegaron a María, y le preguntaron: ¿Eres tú la madre de este niño? Y ella dijo: En verdad que lo soy.
8. Y ellos le dijeron: Dichosa eres tú entre todas las mujeres.
9. Porque Dios ha bendecido el fruto de tu vientre, pues que te ha dado un hijo tan glorioso y dotado de una sabiduría como nunca hemos visto ni oído.
10. Y Jesús se levantó, y seguía a su madre. Y María conservaba en su corazón todos los milagros que había hecho entre el pueblo, curando a muchos que habían enfermado.
11. Y Jesús crecía en talla y en sapiencia, y todos los que lo veían, glorificaban a Dios, el Padre Todopoderoso, que bendito sea por los siglos de los siglos. Amén.
Fuente: Los Evangelios Apócrifos, por Edmundo González Blanco

Transcrito:


AGUILAR PEDRERA CRISTOBAL (246)

Programador de Sistemas de Alto nivel, Monitor Experto para cursos de Formación Profesional Ocupacional y Monitor de para cursos de Fundaciones Laborales. Dedicado desde el año 1995 a la enseñanza Informática, impartiendo cursos a entidades privadas y empresariales, incluyendo a particulares. Monitor avanzado en Redes y comunicaciones.

La alegría del Evangelio 28 de Julio del 2017

Hoy la escena del evangelio es la de Jesús explicando la parábola del sembrador a sus discípulos. Jesús usa imágenes para explicar verdades, imágenes que son asequibles por la gente sencilla y para la mentalidad de la época en la que se encuentra.

Les explica como la PALABRA que es el EVANGELIO MISMO, va SEMBRÁNDOSE por todo el mundo, por varios terrenos, y unos la acogen con alegría, otros con miedo, otros cuando hay persecuciones se esconden o decepcionan. Así es hoy también acogida o rechazada la palabra del Evangelio. Muchos en la Iglesia intentan sembrar el mensaje de Jesús y OTROS DENTRO Y FUERA DE ELLA, intentan tergiversarlo y cambiarlo. Es decir el TRIGO Y LA CIZAÑA, pacen juntos.

Ni que decir tiene que la cizaña es más que el trigo hoy en día, a veces es preferible ponerse de lado de colectivos o de grupos “para no molestar”, para no parecer ñoño y de paso si puedo cambio las palabras o digo que Jesús, quería decir una cosa en lugar de otra.

NO HERMANOS, ESO NO ES TRANSMITIR EL EVANGELIO. La mejor transmisión es la VIVENCIAL, es decir obra y que los demás vean que actúas conforme a lo que PREDICAS. No estamos autorizados a CAMBIAR EL MENSAJE DE JESÚS A NUESTRO ANTOJO, eso es una forma de NEGACIÓN y el que así lo hace se engaña el mismo, porque Dios sabe bien lo que hay en el corazón de cada hombre.

Hay muchos hombres, mujeres, laicos, sacerdotes y demás; muy buenos y santos, pero tambien los hay que estan como CIZAÑA, para llenarse la panza y la tripa, modificando el mensaje a su antojo, según el grupo de turno al que vaya dirigido o para no levantar asperezas.

Hermanos, CRISTO ES EL MISMO AYER, HOY Y SIEMPRE.

Bien es cierto que el mensaje hay que ADAPTARLO A LA ÉPOCA QUE VIVIMOS y ser capaces de PONERSE EN EL CONTEXTO HISTÓRICO Y VIVENCIAL de la época en que se escribió el mensaje del evangelio y de las tradiciones judías del pueblo. No es menos cierto que la Iglesia tiene que adaptarse como lo ha hecho siempre, a los tiempos en los que vive para transmitir el mensaje de Jesús. Pero una cosa es la MODERNIDAD y otra es la TRADICIÓN.

Tampoco hay que dejar pasar que los EXTREMOS son siempre negativos, tanto en una posición como la otra. En el momento que se fanatiza el mensaje o se moderniza demasiado, ya estamos sacando “los pies del tiesto”.

Que nos quiere decir Jesús hoy con esta parábola del sembrador; pues primero que el sembrador debe ser LEAL, FIRME, CONSECUENTE con lo que va a sembrar, porque lo que cambia es la tierra (que es la persona que recibe el mensaje), pero el MENSAJE (que es la semilla) es el que debe ser. Por tanto hay que tener cuidado con tanto LOBO entre las OVEJAS, porque con tal de llenar la panza y vaciar la de sus hermanos (tanto la carnal como la espiritual) hacen lo que sea.

Por tanto como nos dice Jesús, RECIBAMOS LA PALABRA CORRECTAMENTE, e intentemos dar fruto, unos de una manera (quizás dando nuestra vida como sacerdotes, monjes, frailes, monjas), otros de otra. Pero que seamos capaces de recibirlo con alegría, de experimentarlo y de transmitirlo.

El Papa Francisco se refería el otro día a las vocaciones, diciendo que muchas veces no se muestra la alegría en las congregaciones, que la gente no percibe que vivimos el mensaje cristiano. ¿Pero como lo van a percibir?, si muchas de esas vocaciones las amargan.

Hay que ENSEÑAR CON EL EJEMPLO, CON CARIÑO Y RESPETO, y no amedrentando a la gente y abusando de ella; algunas veces hasta en lo más elemental de los derechos de las personas. No nos equivoquemos, DIOS PEDIRÁ CUENTAS POR LAS VOCACIONES APAGADAS O QUE HAN SIDO RELEGADAS al olvido, porque el LLAMAMIENTO ES DE DIOS y el SEMBRADOR en este caso ha sido DIOS. Pero si el capataz de la viña o los jornaleros NO CUIDAN de que lo SEMBRADO ARRAIGUE es por culpa de no REGAR CON EL EJEMPLO que es la PALABRA DE DIOS, y con el EVANGELIO QUE ES AMOR.

Finalmente que en este día intentemos vivir el evangelio como lo quiere Jesús: viendo en el necesitado (ya sea espiritualmente o físicamente) la imagen de Él. Tengamos en cuenta, que en el pobre, el desvalido, los mayores (padres y madres, abuelos y abuelas), y de tanta gente que nos pide no solo cosas materiales de las que carecen; esta la imagen de Jesús SEMBRADA EN SUS CORAZONES. No olvidemos que el ESPÍRITU SANTO habita en TODOS LOS BAUTIZADOS.

La Iglesia no son solo el Papa, Cardenales, Arzobispos, Obispos, sacerdotes, frailes y monjas, etc; sino TODOS LOS BAUTIZADOS. Y por esto, el ESPÍRITU SIEMBRA DONDE QUIERE y generalmente lo hace en la gente sencilla y humilde. No porque se lo merezcan (ninguno nos merecemos nada, ningún don, ni el de la vocación); sino para que se OBSERVE QUE ES OBRA DE DIOS LO QUE SE ESTA MANIFESTANDO AHÍ y no de la persona.

Que en este día intentemos SEMBRAR bien, para que un día Dios no nos eche en cara no haber cuidado de su campo. El campo es mucho y los obreros pocos.


AGUILAR PEDRERA CRISTOBAL (246)

Programador de Sistemas de Alto nivel, Monitor Experto para cursos de Formación Profesional Ocupacional y Monitor de para cursos de Fundaciones Laborales. Dedicado desde el año 1995 a la enseñanza Informática, impartiendo cursos a entidades privadas y empresariales, incluyendo a particulares. Monitor avanzado en Redes y comunicaciones.

La alegría del Evangelio 19 de Julio del 2017

El evangelio nos relata hoy, una conversación de Jesús con el Padre, en el que le dice que agradece que revele las cosas a los pequeños y sencillos y en cambio, las oculte a los sabios e inteligentes de este mundo. Queda claro por tanto que el Espíritu se revela, principalmente a los sencillos y humildes. Esto es así para que se vea que no es por la persona que tiene el conocimiento, sino que es Dios quien actúa en Ella por medio del Espíritu.

Es cierto que la revelación quedo cerrada por parte del Hijo de Dios; Cristo cuando vino en su redención. Pero sin embargo, las revelaciones del Espíritu siguen, es por esto que a Pedro mediante sueños se le revelo que debía bautizar al centurión Cornelio, o a otros amigos de Jesús, que es como a mí me gusta llamar a los que la Iglesia denomina Santos.  Pero no es menos cierto que el Espíritu Santo, actúa y sigue actuando en los que somos seguidores de Jesús, por ello a lo largo de los tiempos existen pequeñas REVELACIONES que sin CAMBIAR LO PRINCIPAL DEL MENSAJE cristiano y de Jesús, simplemente explican o amplían verdades de esa revelación, actualizando ello a las personas que viven en ese momento y lugar.

De ahí que todas las revelaciones incluidas las particulares, son y deben ser tenidas en cuenta por la Iglesia (aunque también discernidas), porque no se puede RETENER LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU, es decir no es el Espíritu Santo el que está SUJETO A LA IGLESIA, sino todo lo contrario es la Iglesia (que no es solo el clero, sino todos y cada uno de los bautizados) los que ESTÁN SUJETOS A LAS MOCIONES DEL ESPÍRITU.  No olvidemos que por algo, fue enviado por Jesucristo, y la Iglesia NO ES MÁS QUE JESUCRISTO; sino todo lo contrario esta llamada a ser testimonio del AMOR y por tanto SUJETA A LAS MOCIONES DEL ESPÍRITU Y DE JESÚS.

Por ello no debe de extrañarnos, que aún en nuestros tiempos (que por otro lado son tiempos convulsos y de cambio) “QUE EL ESPÍRITU SOPLE DONDE QUIERE”. ¿O es que nosotros somos ALGO para poner COTO a cómo debe actuar DIOS?, solo faltaría eso, tener una muy grande soberbia y maleficencia.

Hoy en día por desgracia hay MUCHO LOBO ENTRE LAS OVEJAS, y tenemos que estar alerta. Los que deberían estar DENTRO, están fuera; y los que DEBERÍAN ESTAR FUERA están dentro. Pero esto no es sino una APUESTA del Espíritu para purgar a su Iglesia, que somos todos los creyentes en Cristo.

Para finalizar, tener en cuenta que Dios elige siempre a los sencillos, a los humildes (que no es que uno se tenga por tal), que son rápidamente reconocibles, porque no quieren estar en los primeros puestos, no quieren destacar, suelen ser personas que pasan desapercibidas. Lo contrario es fariseísmo y SEPULCRO BLANQUEADO, que caerá por su peso. Pidamos en este día el DON DE LA HUMILDAD Y SENCILLEZ, al Espíritu que habita dentro de cada uno de los bautizados.


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La alegría del Evangelio 18 de Julio del 2017

Jesús hoy les echa en cara a varias ciudades su no conversión, incluso después de haberles hecho varios milagros. Y es que generalmente no somos agradecidos con lo que Dios nos da. Solemos acudir a Él en momentos de penuria o de calamidad, pero pronto nos olvidamos de orar y de acudir a Él. Dios es un Dios “MENDIGO”, y digo esto, porque él quiere nuestro AMOR, no le interesa nada más.

Quizás por esto es por lo que grandes Santos han sido amigos muy cercanos a Él, como por ejemplo San Francisco, el Padre Pío, San Buenaventura, etc. Dios es “MENDIGO DEL AMOR”, si amamos le reconoceremos en el hermano. Cuantas veces nos habla Dios a través de otra persona y nos da la respuesta a algo que le hemos preguntado.  La conexión con Dios es tal que estamos en su pensamiento y el nuestro en Él. No podemos “CORTAR SU PATERNIDAD”, es imposible, porque al admitir la redención a través de su Hijo Jesús, ahora somos UNO CON EL PADRE.

Lo que sucede que cuando pecamos “OLVIDAMOS TEMPORALMENTE” esa unión con el Padre y con la Trinidad, de modo que sufrimos un alejamiento, que nos hace cada vez retirarnos de Él.  Pueden pasar dos cosas, a saber: que nos vaya todo bien y acudamos a Dios para dar gracias o que simplemente no nos acordemos de Él.

Muchas veces Dios permite la penuria y la miseria para que nos acordemos de Él y el dolor suele acercarnos a este divino consejo que es la Trinidad. Por tanto que tengamos claro que Dios hace milagros TODOS LOS DIAS, solo que hay que mirarlos con el corazón. Mira a tu alrededor y ve cuantas cosas tienes sin pedirlas, la primera la SALUD (el día que te falte te darás cuenta de lo importante que es), la segunda el ALIMENTO Y COBIJO (fundamental, muchos carecen de ellos hoy día) y la tercera y más importante EL AMOR. Sin AMOR no hay nada. Si AMAS, comprenderás que cada vez que no aceptas a tu hermano, que no lo ayudas, que no miras la cohabitación del Espíritu Santo en él, no estas ACEPTANDO A CRISTO, NI LA REDENCIÓN.

¿Quién tiene mayor AMOR, que el que da la vida por sus amigos?. Por tanto que hoy tengamos presente que no es necesario pedir tanto MILAGRO, porque se dan a diario. Te invito durante toda esta semana a que estés atento/a,  a lo que sucede a tu alrededor, a cada detalle, a cada persona que encuentras y a lo que sucede en tu vida. Y luego dime, si no está Cristo presente en tu vida. !El primer SAGRARIO DE DIOS Y DE SU HIJO ES EL CORAZÓN DEL HOMBRE, no lo profanes!.


AGUILAR PEDRERA CRISTOBAL (246)

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La alegría del Evangelio 17 de Julio del 2017

Hoy Jesús nos dice que no ha venido a traer la paz, sino todo lo contrario, la espada. Que por su causa, por seguirlo, vamos a tener en nuestra contra, a los mismos de nuestra familia.  Y es que el seguimiento de Cristo, tiene que ser por entero. Mucha gente cree que se puede andar a dos “aguas”, nada más lejos de la realidad. Para seguir a Cristo, hay que elegir un bando u otro.

El seguir a Jesús provoca alegría, pero también sufrimiento, puesto que para seguirlo no podemos sino cambiar interiormente y luego en nuestra forma de mostrarnos a los demás (exteriormente) dando testimonio. Algunos se creen más cristianos que otros, porque van más a misa, o porque realizan una serie de rezos diarios, pero esto no es lo que el Señor quiere (es decir, no está mal está muy bien, pero hay que hacerlo sin dejar las obras de misericordia). Cuantas veces el Señor en la Biblia y en el evangelio nos dice: “Misericordia quiero y no sacrificio”.

No seamos los sepulcros blanqueados del siglo XXI, lo que Dios quiere es que vivamos el evangelio dándonos al hermano. Si no amamos a los que nos persiguen y calumnian, si no amamos al transeúnte, al desvalido, al que está en la calle solicitándome una ayuda. Si no veo a Cristo en esa persona, es que quizás vivo un evangelio, pero no es el de Cristo, sino uno hecho a mi medida.

Por eso hermanos, en el día de hoy intentemos llevar el AMOR de Cristo a todos, es cierto que el Señor ha venido a dividir, porque seguirlo implica DAR TESTIMONIO y este testimonio cuando se da REALMENTE, NO GUSTA; puesto que DENUNCIA y por ello es perseguido.

Que el Señor en este Lunes os bendiga y os guarde. Amad al que no es amado. Si amas al hermano, al pobre, al dolorido (en la persona que sufre, Cristo esta dos veces), ten por seguro que tus oraciones, tu asistencia a la misa y demás, cobrarán un nuevo sentido.


AGUILAR PEDRERA CRISTOBAL (246)

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Aviso y juicio particular muy cercano – VIDEO PROFÉTICO

Hace pocos días visualizamos este vídeo y nos parecio interesante, y aunque todos sabemos el valor que hay que dar a las revelaciones personales; no por ello despreciarlas, sino antes darles el valor que tienen.

Aquí solo os ponemos el enlace con el vídeo, que no esta alojado en nuestra web, sino por su autor en youtube, nosotros solo lo ponemos aquí para visualizarlo.

Transcrito:


AGUILAR PEDRERA CRISTOBAL (246)

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Epístola de la Iglesia de Esmirna a la de Filomelio Apócrifo

EPÍSTOLA DE LA IGLESIA DE ESMIRNA A LA DE FILOMELIO

(Martirio de Policarpo)

La Iglesia de Dios que reside en Esmirna a la Iglesia de Dios que reside en Filomelio, y a todas las fraternidades de la santa y universal Iglesia que reside en todo lugar, misericordia y paz y amor de Dios el Padre y nuestro Señor Jesucristo os sean multiplicados.

I. Os escribimos, hermanos, un relato de lo que sucedió a los que sufrieron martirio, y en especial al bienaventurado Policarpo, que puso fin a la persecución, habiendo puesto sobre ella, por así decirlo, el sello de su martirio. Porque casi todos los sucesos antes mencionados acaecieron para que el Señor pudiera mostrarnos una vez más un ejemplo de martirio que es conforme al Evangelio. Porque fue demorándolo para que pudiera ser entregado, como hizo el Señor, con miras a que nosotros también pudiéramos ser imitadores suyos, no mirando sólo a lo que nos afecta a nosotros, sino también a lo que afecta a nuestros prójimos. Porque incumbe al amor verdadero y firme no sólo desear ser uno salvado, sino también que lo sean los hermanos.

II. Benditos y nobles son, pues, todos los martirios que tienen lugar según la voluntad de Dios (porque nos corresponde ser muy escrupulosos y asignar a Dios el poder sobre todas las cosas). Porque, ¿quién podría dejar de admirar su nobleza y resistencia paciente y lealtad al Señor, siendo así que cuando eran desgarrados por los azotes, de modo que el interior de su carne quedaba visible incluso hasta las venas y arterias de dentro, lo soportaban con paciencia, de modo que los mismos que lo contemplaban tenían compasión y lloraban; en tanto que ellos mismos alcanzaban un grado tal de valor que ninguno de ellos lanzó un grito o un gemido, mostrándonos con ello a todos que en aquella hora los mártires de Cristo que eran torturados estaban ausentes de la carne, o, mejor dicho, que el Señor estaba presente y en comunión con ellos? Y prestando atención a la gracia de Cristo, despreciaban las torturas del mundo, comprando al coste de una hora el ser librados de un castigo eterno. Y hallaron que el fuego de sus inhumanos verdugos era frío: porque tenían puestos los ojos en el hecho de ser librados del fuego eterno que nunca se apaga; en tanto que los ojos de sus corazones contemplaban las buenas cosas que están reservadas para aquellos que soportan con paciencia cosas que no oyó ningún oído o ha visto ojo alguno, y que nunca han entrado en el corazón del hombre, pero que les fueron mostradas a ellos porque ya no eran hombres, sino ángeles. Y de la misma manera también los que fueron condenados a las fieras soportaron castigos espantosos, ya que les hicieron echar sobre conchas aguzadas y sufrir otras formas de torturas diversas, para que el diablo pudiera conseguir que se retractaran, de ser posible, por la persistencia del castigo; pues el diablo intentó muchas añagazas contra ellos.

III. Pero, gracias a Dios, El prevaleció contra todo. Porque el noble Germánico animó la pusilanimidad de ellos por medio de la constancia que había en él; y luché con las fieras en una forma destacada. Porque cuando el procónsul deseaba prevalecer sobre él y le mandó que tuviera compasión de su juventud, él, haciendo uso de violencia, arrastró a la fiera hacia él, deseando conseguir más rápidamente ser librado de su vida injusta y arbitraria. De modo que después de esto la multitud, asombrada del valor de los cristianos amados de Dios y temerosos de Dios, levantó un clamor: «Fuera los ateos; que vayan a buscar a Policarpo.»

IV. Pero un hombre, que se llamaba Quinto, un frigio llegado recientemente de Frigia, cuando vio las fieras se acobardó. Fue él que se había forzado a sí mismo y a otros a presentarse por su propia y libre voluntad. De éste el procónsul, con muchos ruegos, consiguió que hiciera el juramento y ofreciera incienso. Por esta causa, pues, hermanos, no alabamos a los que se entregan ellos mismos, puesto que el Evangelio no nos enseña esto.

V. Ahora bien, el glorioso Policarpo, al principio, cuando lo oyó, lejos de desanimarse, tenía deseos de permanecer en la ciudad; pero la mayoría le persuadieron a que se retirara. Así que se retiró a una casa de campo no lejos de la ciudad; y allí se quedó con unos pocos compañeros, no haciendo otra cosa noche y día que orar por todos los hombres y por las iglesias por todo el mundo; porque ésta era su costumbre constante. Y mientras estaba orando tuvo una visión tres días antes de su captura; y vio que su almohada estaba ardiendo. Y se volvió y dijo a los que estaban con él: «Es menester que sea quemado vivo.»

VI. Y como los que le estaban buscando persistían, él se fue a otra casa de campo; y al poco llegaron allí los que le buscaban, y como no le hallaron, echaron mano de dos muchachos esclavos, uno de los cuales confesó bajo tortura; porque le era imposible permanecer escondido cuando las mismas personas que le habían delatado eran gente de su propia casa. Y el capitán de los gendarmes, que resulté precisamente llamarse Herodes, tenía muchos deseos de llevarle al estadio. (Esto sucedió para que pudiera cumplir su suerte designada, o sea, el ser hecho participante con Cristo, en tanto que ellos —los que le traicionaban— sufrían el mismo castigo de Judas.

VII. Así que llevándose al muchacho con ellos, en viernes, hacia la hora de la cena, los gendarmes y jinetes se dirigieron con sus armas acostumbradas, apresurándose como contra un ladrón. Y llegando todos ellos tarde al anochecer, hallaron al hombre echado en cama en un aposento alto de cierta cabaña; y aunque él podría haberse ido a otro lugar, no quiso, diciendo: Sea hecha la voluntad de Dios. Así que cuando oyó que venían, se dirigió hacia abajo y conversó con ellos, en tanto que los presentes se maravillaban de su edad y de su constancia, preguntándose cómo podía haber tanta ansia para aprehender a un anciano como él. Con lo cual, inmediatamente dio orden de que se dispusiera una mesa para ellos, para que comieran y bebieran en aquella hora tanto como desearan. Y les persuadió a concederle una hora para que pudiera orar sin ser molestado; y cuando ellos consintieron, él se levantó y oró, estando tan lleno de la gracia de Dios, que durante dos horas no pudo callar, y todos los que le oían estaban asombrados, y muchos se arrepentían de haber acudido contra un anciano tan venerable.

VIII. Pero cuando finalmente puso fin a su oración, después de recordar a todos los que en. un momento u otro habían estado en contacto con él, pequeños y grandes, altos y bajos, y a toda la Iglesia universal por todo el mundo, llegó la hora de partir, y le sentaron sobre un asno y le llevaron a la ciudad, y era un gran sábado. Y fue recibido por Herodes, el capitán de la policía y por su padre Nicetes, los cuales le hicieron bajar de su montura y subir a su carruaje, y procuraron convencerle, sentándose ellos a su lado y diciéndole: «~,Qué mal hay en decir César es Señor, y en ofrecerle incienso», añadiendo a esto «y con ello salvarte?» Pero él al principio no les dio respuesta. Sin embargo, cuando ellos persistieron, les dijo: «No voy a hacer lo que me aconsejáis.» Entonces ellos, viendo que no podían persuadirle, hicieron uso de amenazas y le hicieron bajar rápidamente, de modo que se hirió en la espinilla cuando bajaba del carruaje. Y sin volverse tan sólo, siguió su camino al punto y rápidamente, como si nada le hubiera sucedido, y fue llevado al estadio; y había en el estadio un tumulto tal que no era posible oír la voz de ninguno al hablar.

IX. Pero cuando Policarpo entró en el estadio le llegó una voz del cielo: «Mantente firme, Policarpo, y sé un hombre.» Y nadie vio al que hablaba, pero los que son de los nuestros que estaban presentes oyeron la voz. Y al final, cuando fue traído, hubo un gran tumulto, porque oyeron que habían capturado a Policarpo. Así pues, cuando lo presentaron delante del procónsul, éste inquirió si él era el hombre. Y al confesar que lo era, intentó persuadirle a que se retractara, diciendo: «Ten respeto a tu edad», y otras cosas apropiadas, como acostumbran decir: «Jura por el genio de César; y retráctate y di: Fuera los ateos.» Entonces Policarpo, con mirada solemne, contemplé toda la multitud de paganos impíos que había en el estadio, y les hizo señas con la mano; y gimiendo y mirando al cielo, dijo: «Fuera los ateos.» Pero cuando el magistrado insistió y le dijo: «Jura, y te soltaré; insulta a Cristo», Policarpo dijo: «Durante ochenta y seis años he sido su siervo, y no me ha hecho mal alguno. ¿Cómo puedo ahora blasfemar de mi Rey que me ha salvado?»

X. Pero cuando el procónsul persistió diciendo: «Jura por el genio del César», él contestó: «Si supones, en vano, que voy a jurar por el genio del César, como dices, y haces ver que no sabes quién soy, te lo diré claramente: soy cristiano. Pero si quieres aprender la doctrina del Cristianismo, señala un día y escúchame.» El procónsul dijo: «Convence al pueblo.» Pero Policarpo contestó: «En cuanto a ti, he considerado que eres digno de hablarte; porque se nos ha enseñado a rendir honor como es debido a los príncipes y autoridades designadas por Dios, salvo que no sea en nuestro perjuicio; pero en cuanto a éstos, no los considero dignos de que tenga que defenderme delante de ellos.»

XI. Ante lo cual el procónsul dijo: «Tengo fieras aquí y te echaré a ellas como no te retractes.» Pero él dijo: «Que las traigan; porque el arrepentirse de lo mejor a lo peor es un cambio que no nos es permitido; pero es noble el cambiar de lo perverso a lo justo.» Entonces le dijo: «Haré que ardas con fuego si desprecias las fieras, como no te arrepientas.» Pero Policarpo dijo: «Tú me amenazas con fuego que arde un rato y después se apaga; pero no sabes nada del fuego del juicio futuro y del castigo eterno, que está reservado a los impíos. ¿Por qué te demoras? Haz lo que quieras.»

XII. Diciendo estas y otras cosas, iba llenándose de valor y gozo, y su rostro se henchía de gracia, de modo que no sólo no se desmayó ante las cosas que le decían, sino que, al contrario, el procónsul estaba asombrado y envió a su propio heraldo a proclamar tres veces en medio del estadio: «Policarpo ha confesado que es un cristiano.» cuando el heraldo hubo proclamado esto, toda la multitud, tanto de gentiles como de judíos que vivían en Esmirna, clamó con ira incontenible y grandes gritos: «Éste es el maestro de Asia, el padre de los cristianos, el que derriba nuestros dioses y enseña a muchos a no sacrificar ni adorar.» Diciendo estas cosas, a grandes gritos pidieron al asiarca Felipe que soltara un león a Policarpo. Pero él dijo que no podía hacerlo legalmente, puesto que ya había dado por terminados los juegos. Entonces ellos decidieron gritar unánimes que Policarpo debía ser quemado vivo. Porque era menester que se cumpliera la visión que se le había mostrado con respecto a su almohada, cuando la vio ardiendo mientras oraba, y volviéndose dijo a los fieles que estaban con él: «Es menester que sea quemado vivo.»

XIII. Estas cosas sucedieron rápidamente, más aprisa de lo que pueden contar las palabras, y la multitud empezó a recoger en obradores y baños leña y haces, y los judíos en especial ayudaron, según acostumbran. Pero cuando estuvo listo el montón de leíia, él mismo se quitó las prendas externas y se soltó la faja, esforzándose también en quitarse los zapatos, aunque no tenía la costumbre de hacerlo antes, porque todos los fieles en todo momento se esforzaban por quién tocaría antes su carne. Porque había sido tratado con todo honor toda su vida, incluso antes de que le salieran canas. Al punto, los instrumentos que estaban preparados para la hoguera fueron colocados a su alrededor; y como iban también a clavarle a la estaca, él dijo: «Dejadme como estoy; puesto que El me ha concedido que pueda resistir el fuego, también me concederá que pueda permanecer inmóvil en la hoguera, sin tener que ser sujetado por los clavos.»

XIV. Y ellos no le clavaron, pero le amarraron. Entonces él, colocando las manos detrás y amarrado a la estaca como un noble cordero del gran rebaño para ser como una ofrenda, un holocausto preparado y aceptable a Dios, mirando al cielo dijo: «Oh Señor Dios Todopoderoso, Padre de tu amado y bendito Hijo Jesucristo, por medio del cual hemos recibido conocimiento de Ti, el Dios de ángeles y poderes, y de toda creación y de toda la raza de los justos, que viven en tu presencia; te bendigo porque me has concedido este día y hora para que pueda recibir una porción entre el número de los mártires en la copa de [tu] Cristo en la resurrección de vida eterna, tanto del alma como del cuerpo, en la incorruptibilidad del Espíritu Santo. Que pueda ser recibido con ellos en tu presencia este día, como un sacrificio rico y aceptable, que Tú has preparado y revelado de antemano, y has realizado, Tú que eres el Dios fiel y verdadero. Por esta causa, sí, y por todas las cosas, te alabo, y bendigo, y glorifico, por medio del Sumo Sacerdote eterno y celestial, Jesucristo, tu Hijo amado, por medio del cual, con El y el Espíritu Santo, sea gloria ahora y [siempre] y por todos los siglos. Amén.»

XV. Cuando hubo ofrecido el Amén y terminado su oración, el verdugo encendió el fuego. Y cuando surgió la llama poderosa, todos los que pudimos verlo, contemplamos un portento, sí, y fuimos preservados para que pudiéramos referir al resto lo que había sucedido. El fuego, formando la apariencia de una bóveda, como la vela de un navío llenada por el viento, formé una pared alrededor del cuerpo del mártir; y estaba allí en medio, no como carne quemándose, sino como [un pan en el horno o como] oro y plata refinados en un horno. Porque percibimos un olor fragante, como si desprendiera olor de incienso o de algún bálsamo precioso.

XVI. Así que, finalmente, los impíos, viendo que su cuerpo no podía ser consumido por el fuego, ordenaron al verdugo que fuera y le apuñalara con una daga. Y cuando lo hubo hecho, salió [una paloma y] una cantidad de sangre tal que extinguió el fuego; y toda la multitud se maravillé de que hubiera una diferencia tan grande entre los incrédulos y los elegidos. En el número de éstos estaba este hombre, el glorioso mártir Policarpo, que fue un maestro apostólico y profético en nuestros propios días, un obispo de la santa Iglesia que está en Esmirna. Porque cada palabra que pronunció su boca se cumplió o bien se cumplirá.

XVII. Pero el Maligno, celoso y envidioso, el adversario de la familia de los justos, habiendo visto la grandeza de su martirio y lo intachable de su vida desde el principio, y cómo fue coronado con la corona de la inmortalidad, y hubo ganado un premio que nadie puede desmentir, se las arregló para que ni aun su pobre cuerpo fuera sacado y llevado por nosotros, aunque muchos deseaban hacerlo y tocar su carne santa. Así que hizo salir a Nicetes, el padre de Herodes y hermano de Alce, para rogar al magistrado que no entregara su cuerpo, según se dijo: «para que no abandonen al crucificado y empiecen a adorar a este hombre»; lo cual fue hecho por instigación y ruego apremiante de los judíos, que también vigilaban cuando iban a sacarle del fuego, no sabiendo que será imposible que nosotros abandonemos en este tiempo al Cristo que sufrió por la salvación de todo el mundo de los que son salvos —sufriendo por los pecadores siendo El inocente—, ni adorar a otro. Porque a Él, siendo el Hijo de Dios, le adoramos, pero a los mártires, como discípulos e imitadores del Señor, los respetamos y queremos como merecen, por su afecto incomparable hacia su propio Rey y Maestro. Que nuestra suerte sea también ser hallados copartícipes y condiscípulos de ellos.

XVIII. El centurión, pues, viendo la oposición levantada por parte de los judíos, le puso en medio y lo quemó según su costumbre. Y así nosotros, después, recogimos sus huesos, que son mucho más valiosos que piedras preciosas y que oro refinado, y los pusimos en un lugar apropiado; donde el Señor nos permitirá congregarnos, según podamos, en gozo y alegría, y celebrar el aniversario de su martirio para la conmemoración de todos los que ya han luchado en la contienda y para la enseñanza y preparación de los que han de hacerlo más adelante.

XIX. Así ha sucedido que el bienaventurado Policarpo, habiendo recibido el martirio en Esmirna con los de Filadelfia —doce en conjunto—, es recordado de modo especial más que los otros por todos, de manera que se habla de él incluso entre los paganos en todas partes; porque mostró no sólo que era un maestro notable, sino también un mártir distinguido, cuyo martirio todos desean imitar, viendo que fue según el modelo del Evangelio de Cristo. Habiendo vencido con su sufrimiento al gobernante injusto en el conflicto y recibido la corona de la inmortalidad, se regocija en la compañía de los apóstoles y de los justos, y glorifica al Dios y Padre Todopoderoso, y bendice a nuestro Señor Jesucristo, el salvador de nuestras almas y piloto de nuestros cuerpos y pastor de la Iglesia universal que se halla por todo el mundo.

XX. En verdad pedisteis que se os mostraran en gran detalle todas las cosas que han sucedido; pero nosotros, hasta aquí, os hemos mostrado cómo fue en un sumario por medio de nuestro hermano Marciano. Cuando os hayáis enterado de estas cosas, enviad la carta también a otros hermanos que están más lejos, para que ellos también puedan glorificar al Señor, que elige entre sus propios siervos. Ahora, al que es poderoso para traernos a todos por su gracia y bondad a su reino eterno, por medio de su Hijo unigénito Jesucristo, sea gloria, honor, poder y grandeza para siempre. Saludad a todos los santos. Los que están con nosotros os saludan, y Evaresto, que escribió esta carta, con toda su casa.

XXI. El bienaventurado Policarpo sufrió el martirio el segundo día de la primera parte del mes Xanticus, el séptimo día antes de las calendas de marzo, en un gran sábado, a la hora octava. Fue capturado por Herodes, cuando Felipe de Tralles era sumo sacerdote, en el proconsulado de Statius Quadratus, pero en el reino del Rey eterno Jesucristo. Al cual sea la gloria, honor, grandeza y trono eterno, de generación en generación. Amén.

XXII. (1) Que Dios os sea propicio, hermanos, en tanto que andáis en la palabra de Jesucristo que es según el Evangelio; con quien sea la gloria de Dios para salvación de sus santos elegidos; así como el bienaventurado Policarpo sufrió el martirio, en cuyas pisadas sea nuestra suene para ser hallados en el reino de Jesucristo.

(2) Este relato Gayo lo copió de los papeles de Ireneo, un discípulo de Policarpo. Este mismo vivió también con Ireneo.

(3) Y yo Sócrates los escribí en Corinto de la copia de Gayo. La gracia sea con todos los hombres.

(4) Y yo Pionio lo escribí de nuevo de la copia antes mencionada, habiéndola buscado (según el bienaventurado Policarpo me mostró en una revelación, como declararé en la secuela), recogiéndola y juntándola cuando ya estaba casi desgastada por la edad, para que el Señor Jesucristo pueda recogerme también a mí con sus elegidos en su reino celestial; al cual sea la gloria con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Los tres párrafos precedentes según se hallan en el manuscrito de Moscú

(2) Este relato lo copió Gayo de los papeles de Ireneo. Este vivió con Ireneo, que había sido un discípulo del santo Policarpo. Porque este Ireneo, estando en Roma al tiempo del martirio del obispo Policarpo, instruyó a muchos; y hay en circulación muchos tratados ortodoxos y muy excelentes que son suyos. En éstos hace mención de Policarpo, diciendo que le había enseñado a él. Y fue capaz de refutar toda herejía y entregar la regla católica de la Iglesia tal como la había recibido del santo. Menciona este hecho también: que cuando Marción, según el cual son llamados los marcionitas, se encontró con el santo Policarpo en una ocasión, y dijo: «Te reconozco, Policarpo», él respondió a Marción: «Ciertamente, te reconozco como el primogénito de Satanás.» La afirmación siguiente se hace también en los escritos de Ireneo: que en el mismo día y hora en que Policarpo era martirizado en Esmirna, Ireneo, estando en la ciudad de Roma, oyó una voz como de una trompeta que decía: «Policarpo está sufriendo el martirio.»

(3) De estos papeles de Ireneo, pues, como ya se ha afirmado, Gayo hizo una copia, y de la copia de Gayo, Isócrates hizo otra en Corinto.

(4) Y yo Pionio de nuevo escribo la copia de Isócrates, habiéndola buscado en obediencia a una revelación del santo Policarpo, juntándola, cuando ya estaba casi desgastada por los años, para que el Señor Jesucristo pueda recogerme también a mí con sus elegidos en su reino celestial; a quien sea la gloria con el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo para siempre jamás. Amén.

Fuente: Los Padres Apostólicos, por J. B. Lightfoot. Editorial CLIE www.clie.es

Transcrito:


AGUILAR PEDRERA CRISTOBAL (246)

Programador de Sistemas de Alto nivel, Monitor Experto para cursos de Formación Profesional Ocupacional y Monitor de para cursos de Fundaciones Laborales. Dedicado desde el año 1995 a la enseñanza Informática, impartiendo cursos a entidades privadas y empresariales, incluyendo a particulares. Monitor avanzado en Redes y comunicaciones.

Oración al Sagrado Corazón en una necesidad grave

Oh Divino Jesús que dijiste: «Pedid y recibiréis; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca encuentra, y a quien llama se le abre». Mírame postrado a tus plantas suplicándote me concedas una audiencia. Tus palabras me infunden confianza, sobre todo ahora que necesito que me hagas un favor:

(Se ora en silencio pidiendo el favor)

¿A quién he de pedir, sino a Ti, cuyo Corazón es un manantial inagotable de todas las gracias y dones? ¿Dónde he de buscar sino en el tesoro de tu corazón, que contiene todas las riquezas de la clemencia y generosidad divinas? ¿A dónde he de llamar sino a la puerta de ese Corazón Sagrado, a través del cual Dios viene a nosotros, y por medio del cual vamos a Dios. A Ti acudimos, oh Corazón de Jesús, porque en Ti encontramos consuelo, cuando afligidos y perseguidos pedimos protección; cuando abrumados por el peso de nuestra cruz, buscamos ayuda; cuando la angustia, la enfermedad, la pobreza o el fracaso nos impulsan a buscar una fuerza superior a las fuerzas humanas. Creo firmemente que puedes concederme la gracia que imploro, porque tu Misericordia no tiene límites y confío en que tu Corazón compasivo encontrará en mis miserias, en mis tribulaciones y en mis angustias, un motivo más para oír mi petición.

Quiero que mi corazón esté lleno de la confianza con que oró el centurión romano en favor de su criado; de la confianza con que oraron las hermanas de Lázaro, los leprosos, los ciegos, los paralíticos que se acercaban a Ti porque sabían que tus oídos y tu Corazón estaban siempre abiertos para oír y remediar sus males. Sin embargo… dejo en tus manos mi petición, sabiendo que Tú sabes las cosas mejor que yo; y que, si no me concedes esta gracia que te pido, sí me darás en cambio otra que mucho necesita mi alma; y me concederás mirar las cosas, mi situación, mis problemas, mi vida entera, desde otro ángulo, con más espíritu de Fe. Cualquiera que sea tu decisión, nunca dejaré de amarte, adorarte y servirte, oh buen Jesús.

Acepta este acto mío de perfecta adoración y sumisión a lo que decrete tu Corazón misericordioso. Amén.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

Sacratísimo Corazón de Jesús, en Vos confío. (3 veces).

LETANÍAS AL SAGRADO CORAZÓN

Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros

Cristo, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros

Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros

Cristo, óyenos.
Cristo, óyenos

Cristo, escúchanos.
Cristo, escuchanos

-Dios, Padre Celestial,
Ten piedad de nosotros
-Dios Hijo, Redentor del mundo,
Ten piedad de nosotros
-Dios, Espíritu Santo,
Ten piedad de nosotros
-Santísima Trinidad, que eres un solo Dios,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, templo santo de Dios,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, templo santo de Dios,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría, y de la ciencia,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la divinidad,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, deseado de los eternos collados,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, generosos para todos los que te invocan,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, traspasado por una lanza,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo,
Ten piedad de nosotros
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, víctima por los pecadores,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, delicia de todos los santos,
Ten piedad de nosotros

-Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Perdónanos Señor.
-Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Ten piedad de nosotros
-Jesús, manso y humilde de Corazón,
Haz nuestro corazón semejante al tuyo.

Oración

Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece y concede el perdón a éstos que piden misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

INVOCACIONES

AMOR del Corazón de Jesús,
Abrasad mi corazón.

HERMOSURA del Corazón de Jesús,
Cautivad mi corazón.

BONDAD del Corazón de Jesús,
Atraed mi corazón.

CARIDAD del Corazón de Jesús,
Derramaos en mi corazón.

CLEMENCIA del Corazón de Jesús,
Consolad mi corazón.

DOMINIO del Corazón de Jesús,
Sujetad mi corazón.

DULZURA del Corazón de Jesús,
Penetrad mi corazón.

EQUIDAD del Corazón de Jesús,
Reglad mi corazón.

ETERNIDAD del Corazón de Jesús,
Llenad mi corazón.

FIDELIDAD del Corazón de Jesús,
Proteged mi corazón.

FUERZA del Corazón de Jesús,
Sostened mi corazón.

GLORIA del Corazón de Jesús,
Ocupad mi corazón.

GRANDEZA del Corazón de Jesús,
Confundid mi corazón.

HUMILDAD del Corazón de Jesús,
Anonadad mi corazón.

INMUTABILIDAD del Corazón de Jesús,
Fijad mi corazón.

JUSTICIA del Corazón de Jesús,
No abandonéis mi corazón.

LIBERALIDAD del Corazón de Jesús,
Enriqueced mi corazón.

LUZ del Corazón de Jesús,
Iluminad mi corazón.

MISERICORDIA del Corazón de Jesús,
Perdonad mi corazón.

OBEDIENCIA del Corazón de Jesús,
Someted mi corazón.

PACIENCIA del Corazón de Jesús,
No os canséis de mi corazón.

PRESENCIA del Corazón de Jesús,
Aficionad mi corazón.

PROVIDENCIA del Corazón de Jesús,
Velad sobre mi corazón.

REINO del Corazón de Jesús,
Estableceos en mi corazón.

SABIDURÍA del Corazón de Jesús,
Conducid mi corazón.

SANTIDAD del Corazón de Jesús,
Purificad mi corazón.

SILENCIO del Corazón de Jesús,
Hablad a mi corazón.

CIENCIA del Corazón de Jesús,
Enseñad a mi corazón.

PODER del Corazón de Jesús,
Asegurad mi corazón.

VOLUNTAD del Corazón de Jesús,
Disponed de mi corazón.

CELO del Corazón de Jesús,
Devorad mi corazón.

Amén

Fuente: www.corazones.org

Transcrito:


AGUILAR PEDRERA CRISTOBAL (246)

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Oración a Cristo por la familia

Jesús dice: TU, CUANDO RECES, ENTRA EN TU HABITACIÓN, CIERRA LA PUERTA, Y REZA A TU PADRE, QUE ESTÁ PRESENTE EN LO SECRETO; Y TU PADRE, QUE VE EN LO SECRETO, TE RECOMPENSARÁ”. (Mt.6, 6).

Hermano, estas oraciones que te presentamos no son para que las leas de carretilla. La presencia de Dios está en ti; Jesús vivo está presente en tu corazón. Háblales, pues, desde el corazón, como a un Padre, como a un amigo.

Entra en Su Presencia y cierra la puerta a otros pensamientos. Estas oraciones son para ayudarte. Recítalas despacio; que cada palabra salga de tu corazón. Añádales tus propias palabras, llenas de confiada ternura y de amor filial. Tú mismo experimentarás la grandeza de este encuentro. Amén”

“¡Señor Jesús! Hoy venimos a Ti, en nombre de cada una de las personas de nuestra familia.

Tú, en tus designios de amor por cada uno de nosotros, nos has colocado en ella y nos has vinculado a cada una de las personas que la componen.

En primer lugar, te queremos dar gracias de todo corazón por cada uno de los miembros de mi familia, por todo el amor que he recibido tuyo a través de ellos y te queremos alabar y glorificar porque nos has colocado en ella.

A través de la familia y en la familia, tú nos has dado la vida y has querido para nosotros que formemos un núcleo de amor.

Hoy, Señor, queremos que Tú pases con tu sanación por cada uno de nosotros y realices tu obra de amor en cada uno de nosotros.

Y antes de nada, Señor, queremos pedirte perdón por todas las faltas de amor que hayamos tenido en casa, por todas nuestras indelicadezas, por todas nuestras faltas de comprensión, por no ser a veces cauces de tu amor para ellos.

En primer lugar, Jesús, te pedimos que entres en el corazón de cada uno y toques aquellas experiencias de nuestra vida que necesiten ser sanadas.

Tú nos conoces mucho mejor que nosotros mismos; por lo tanto, llena con tu amor todos los rincones de nuestro corazón. Donde quiera que encuentres – el niño herido -, tócalo, consuélalo y ponlo en libertad. Vuelve a recorrer nuestra vida, la vida de cada uno de nosotros, desde el principio, desde el mismo momento de nuestra concepción.

Purifica las líneas hereditarias y líbranos de aquellas cosas que puedan haber ejercido una influencia negativa en aquel momento.

Bendícenos mientras íbamos formándonos en el vientre de nuestra madre y quita todas las trabas que puedan haber dificultado, durante los meses de gestación, nuestro desarrollo en plenitud.

Danos un profundo deseo de querer nacer y sana cualquier trauma tanto físico como emocional que pudiera habernos dañado durante nuestro nacimiento. ¡Gracias, Señor!, por estar ahí presente para recibimos a cada uno de nosotros en tus brazos en el momento mismo de nuestro nacimiento, para darnos la bienvenida a la tierra y asegurarnos que Tú nunca nos faltarías ni nos abandonarías.

Jesús, te pedimos que rodees nuestra infancia con tu luz y que toques aquellos recuerdos que nos impiden ser libres. Si lo que más necesitamos cada uno fue más cariño maternal, mándanos a tu Madre, la Virgen María, para que nos dé lo que nos falta. Pídele que nos abrace a cada uno, que nos arrulle a cada uno, que nos cuente cuentos y llene el vacío que necesita el calor y el consuelo que sólo una madre puede dar.

Quizá “el niño interior” siente la falta del amor del padre. Señor Jesús, déjanos gritar con libertad, con todo nuestro ser: “¡Abba!, ¡papá! ¡Papaíto!. Si necesitábamos alguno de nosotros más cariño paternal y la seguridad de que nos deseaban, y nos amaban de verdad, te pedimos que nos levantes y nos hagas sentir la fuerza de tus brazos protectores.

Renueva nuestra confianza y danos el valor que necesitamos para hacer frente a las adversidades de la vida, porque sabemos, Padre nuestro, que tu amor nos levantará y nos ayudará si tropezamos y caemos. Recorre nuestra vida, Señor, y consuélanos cuando otros nos trataban mal. Sana las heridas de los encuentros que nos dejaron asustado, que nos hicieron entrar en nosotros mismos y levantar barreras de defensa ante la gente.

Si alguno de nosotros se ha sentido solo, abandonado y rechazado por la humanidad, concédenos por medio de tu amor que lo sana todo, un nuevo sentido del valor de cada uno como persona.

¡Oh Jesús, nos presentamos en este día ante ti, toda la familia y te pedimos que sanes nuestras relaciones, que sean unas relaciones llenas de cariño, de comprensión y de ternura y que nuestra familia se parezca a la tuya. Te pedimos, por intercesión de tu Madre, la Reina de la Paz, que nuestros hogares sean lugares de paz, de armonía y donde realmente experimentemos tu presencia.

¡Gracias, Señor!”

 

Transcrito: Autor desconocido


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