Saludo a la Bienaventurada Virgen María

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Francisco le tenía un especial cariño a la Madre de Jesús y una especial devoción, ya que había sido quien había dado a luz a nuestro Hermano y Maestro.  La devoción a la Madre de Dios ha sido especial en la Orden Franciscana, ojala no nos olvidemos de ello y tributemos el amor que se merece la madre de nuestro Señor.

¡Salve Señora, santa Reina,
santa Madre de Dios,
virgen convertida en templo
y elegida por el santísimo Padre del cielo,
consagrada por El
con su santísimo Hijo amado
y el Espíritu Santo Paráclito;
que tuvo y tiene toda la plenitud de la gracia y todo bien!
¡Salve, palacio de Dios!
Salve, tabernáculo de Dios!
¡Salve, casa de Dios!

!¡Salve, vestidura de Dios!
¡Salve, esclava de Dios!
¡Salve, Madre de Dios!
¡Salve también todas vosotras, santas virtudes,
que, por la gracia e iluminación del Espíritu Santo
sois infundidas en los corazones de los fieles
para hacerlos, de infieles,
fieles a Dios!

 

Autor: Francisco de Asís

Transcrito: Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m

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septiembre 16, 2016