Demonios o daimones ¿existen?

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Aclarar antes de nada que daimon o daimones en griego podía referirse a ángeles o a demonios, aunque aquí lo hallamos usado como referencia genérica, ya que en un principio todos son ángeles, solo la conciencia moral de sus decisiones los inclina hacia un lado u otro.

Iniciamos aquí un nuevo apartado del site, dedicado a los demonios o ángeles caidos, con lo que intentamos esclarecer algo de estos espíritus, obviamente con fines positivos y defensivos hablando espiritualmente.

 UN POCO DE HISTORIA

La existencia de los demonios está demostrada en los libros de teología. Entre los antiguos, se hablaba de los pigmeos, las esfinges, el Fenix, etc… Si bien todo el mundo en aquellas épocas creían en ellos en mayor o menor grado. Actualmente se les presiente en determinados actos que no se pueden nombrar, como los asesinatos, o las todavía existentes posesiones o infestaciones, de las que vamos a hablar también más adelante en este blog.

LAS CLASES DE DEMONIOS

Los antiguos admitían tres especies o clases de demonios, a saber: buenos (si es que hay alguno), malos y neutros. Los primeros cristianos solo reconocieron dos: los buenos y los malos. Los demonólogos lo vinieron a confundir aún más ya que para ellos un demonio es siempre un espíritu maligno. Los teólogos de la antigüedad lo juzgaban de modo distinto: Los dioses y hasta el mismo Júpiter fueron llamados “demonios” por Homero. El origen de estos se pone de manifiesto con la famosa batalla en el cielo entre las dos facciones de ángeles; los que seguían las órdenes de Dios, capitaneados por San Miguel Arcángel y los que abandonaron en su locura las órdenes de Dios, capitaneados a parecer por el comúnmente llamado “Satanás”.

calavera-06Satanás, según la tradición fue el primero de los serafines y el más grande de los seres creados, desde mucho tiempo atrás gozaba de una gloria inalterable y no reconocía a más señor que al Eterno. La loca ambición, como relata la Biblia provocó su pérdida, según la cual quiso reinar en la mitad del cielo y sentarse en un trono tan elevado como el Creador. Naturalmente, Dios envió contra él al arcángel San Miguel. Dios desterró a los ángeles rebeldes lejos del cielo y a un mundo “desconocido” para los seres humanos, al que llamamos “infierno”. Para “consolar” digámoslo así a los ángeles fieles y poblar de nuevo los cielos, según expresión de San Buenaventura, Dios creó al hombre, ser menos perfecto pero que conocía bien a su creador. Satanás y los suyos se propusieron entonces ir en contra del hombre, y como nos cuenta la Biblia en ello están hasta la actualidad.

Según fuentes consultadas en diversos escritos y tratados antiguos, se dividen en seis grandes grupos o sectores, aunque como verá el lector la lista es un poco, digamos extravagante, pero bueno la detallaremos a modo de ilustración:

– Los primeros son los demonios del fuego, que habitan en las regiones más lejanas.
– Los segundos son los demonios del aire que vuelan alrededor nuestro.
– Los terceros son los de la tierra, que se mezclan con los hombres y se ocupan de tentarlos.
– Los cuartos son los de las aguas y se encargan de levantar borrascas y son los que provocan los naufragios.
– Los quintos son los subterráneos, que obran los terremotos etc…
– Los sextos son demonios tenebrosos.

San Agustín englobaba a toda la masa de diablos en esta última clase. Los más instruidos de todo cuanto sucede en el infierno, afirman que sólo pueden ostentar el nombre de príncipes y señores los demonios que antes fueron serafines o querubines.

EL PODER DEMONÍACO

A los demonios se les atribuye un gran poder, que no siempre pueden contrarrestar el de los ángeles. Hasta pueden infringir la muerte. Fue un demonio el que mató a los siete primeros maridos de Sara, esposa del joven Tobías.

LA EVOCACIÓN AL DEMONIO

Antes de nada hacer una aclaración y más que nada una explicación de lo que es una INVOCACIÓN ó EVOCACIÓN. De entrada, no es lo mismo Invocar que Evocar. El que  invoca  a los espíritus, ya sean ángeles o personas ya fallecidas (como pueden ser algunos santos), recita ciertas fórmulas u oraciones para conseguir de ellos protección y apoyo en diversas necesidades, cuya realización se espera conseguir, sin necesidad de que los espíritus se manifiesten visiblemente.

En cambio, el evocador es más audaz, pues quiere hallarse frente a frente con las entidades del astral o con los espíritus infernales por llamarlos así. Para mandarles obedecer o realizar alguna cosa, lo que se ha llamado tradicionalmente como “magia negra” o mágia evocatoria. Existen muchos tratados antiquísimos sobre evocaciones e invocaciones, como los tan consabidos “Grimorios” (libros en donde se dan una serie de pautas para conseguir determinados efectos, digámoslo así.  Normalmente al Invocar no necesitamos nada más que recitar una determinada oración u fórmula. Al Evocar se usan los llamados “círculos cabalísticos” que se trazan en el suelo o sobre el pavimento, y también sobre tela o pieles de animales.a9

Comúnmente son círculos, triángulos, pentágonos, etc… Estos círculos cabalísticos tienen por objeto “proteger” al evocador de los ataques de las potencias malignas con las cuales se supone se pone en contacto. Ni que decir tiene que el autor de este blog desaconseja, la realización de cualquier forma de evocación, pues podría llevar a males mayores al creyente (infestación o incluso posesión), así de como acarrear determinadas enfermedades mentales, ampliamente conocidas hoy por la psicología. Quede esto claro. Las aclaraciones que se realizarán en este sitio son solo a título informativo, pero en ningún momento se publicará nada que pueda llevar al lector a “probar” ninguna de estas “supuestas prácticas”.

Según la tradición y los antiguos libros sobre demonología, existen una serie de Espíritus Infernales, correspondientes a los site días de la semana y son los siguientes: Súrgat, Lucifer, Frimost, Astaroth, Silcharde, Bechard y Guland. Al primero de los cuales se le evoca el Domingo, al segundo los lunes, etc…

Según estos tratados, el arte de mandar a los espíritus infernales, que San Jerónimo llamó Goecia, es antiquísimo; su origen se pierde en la noche de los tiempos. Salomón, el rey sabio y el más grande de los magos de la antigüedad (siempre según estos tratados), legó a su hijo Roboam, un misterioso manuscrito en el cual expuso, bajo el nombre de “Clavículas”, todas las reglas necesarias para invocar y evocar las potencias del Averno, así como las entidades del mundo astral, también la forma de hacerlo con determinados ángeles y arcángeles.

Goecía equivale a “Magia Negra”, como Teúrgia, a “Magia Blanca”. La primera enseña el arte de evocar a los espíritus infernales, así como la segunda ofrece al hombre los medios de ponerse en comunicación con los poderes angélicos. Hay diversos tratados sobre el tema, incluso algunos escritos por Papas de la Iglesia, como el conocido Gran Grimorio del Papa Honorio III, aunque esto no está muy claro, algunos dice que fue únicamente un manuscrito anónimo que se encontró en su biblioteca. En dicho Grimorio, se explica cómo expulsar a determinados diablos en caso de posesión, etc…

¿QUIEN ES SATÁN?

Bueno en principio, la idea y figura de Satán tomo una forma más clara digamoslo así en la religión del profeta Zaratrustra, fundador del mazdeísmo. Esta religión, floreció en Persia alrededor del año 600 a. C., estaba basada en la igualdad de los principios de bondad y maldad. El nombre de diablo es el más común en Occidente, y la palabra demonio tiene un origen que alude a los daimones o acompañantes etéreos de los griegos, que como hemos comentado más adelante en este artículo podían ser buenos, malos o neutros.

Satán el demonio, fue creado bueno como todos los demás ángeles, con voluntad propia, libre y con gran inteligencia (a modo del hombre que tiene libertad de elección); fue siglos más tarde  cuando se le denomino con el término “Lucifer”, que es un término de origen latino y que quiere decir “portador de Luz”. En el original hebreo no se le llama Lucifer, sino “Estrella del Día”. Los primeros padres de la Iglesia, Origen, Tertuliano, San Cipriano y otros, también usaron la palabra Lucifer al escribir refiriéndose a Satán, que también significa “el adversario”.

Como ya hemos comentado antes en la famosa “batalla del cielo”, a causa de su soberbia, fué aislado de Dios. Fue arrojado del cielo con su ejército insurgente, pero permaneció y permanece puramente espíritu. En uno de los últimos libros sobre el tema (acerca del demonio), el muy discutido y polémico Giovanni Papini afirma que Lucifer tiene envidia del hombre porque Dios ama a éste y lo creó llevado solamente por su amor hacia él.

San Macario, por ejemplo, afirmaba que los demonios eran tan numerosos como las abejas, y los ángeles como las palomas mensajeras. A modo de curiosidad, reseñaremos que Alfonso de Spina (1430-1491), profesor de salamanca y confesor de Juan II de Castilla, cifró el número de ángeles caídos en exactamente un tercio del de los ángeles celestiales, es decir, en la friolera de unos 130 millones.

Satán, Lucifer, tiene un poder tremendo; la cuestión es ¿hasta dónde llega ese poder?. No lo sabemos, pero si sabemos que nada puede hacer si Dios no se lo permite. Sabemos que el hombre puede defenderse de él, sino también derrotarlo con la ayuda de los llamados ángeles custodios, que siempre están a la vera del camino del hombre. Una de las alianzas y manifestaciones más significativas, es la intervención de ángeles o mensajeros, aparece en el Libro de Job, escrito 500 años antes de Jesucristo, aproximadamente.

trascristoyfcoasis-web-cristianaLa existencia de Satán fue confirmada posteriormente por los apóstoles cuando recibieron orden de predicar los evangelios al pueblo. De todas formas el desarrollo de la demonología bíblica sigue un itinerario mucho más complejo que de la angelología.

JERARQUÍA DIABÓLICA

Según tratados muy antiguos sobre el tema, sobre todo en el grimorio titulado “Tratado completo de verdadera Magia” se establece la siguiente jerarquía, que a continuación vamos a exponer a nivel informativo.

– Lucifer, emperador.
– Bercebú, príncipe.
– Astaroth, gran duque.

Los príncipales espíritus del reino infernal son:

– Lucífugo, primer ministro
– Satanachia, gran general
– Agliareth, gran general
– Eleuretti, teniente general
– Sargatanás, brigadier
– Nebiros, mariscal de campo

Los seis grandes espíritus infernales citados, dirigen con su poder toda la fuerza infernal que ha sido otorgada a los otros espíritus. A sus órdenes inmediatas y como emisarios especiales se hallan tres espíritus superiores, cuya ocupación consiste en trasmitir las órdenes que reciben, y son:

– Mirión
– Beliat
– Anagaton

A su servicio tienen dieciocho espíritus más, subordinados a ellos, a saber:

– Bael
– Agare
– Marbas
– Prusias
– Arimón
– Barbatos
– Buer
– Gusatan
– Botis
– Bathin
– Pursan
– Abigar
– Loray
– Balefar
– Foran
– Ayperos
– Nuberus
– Glasyabolas

Aunque todavía hay millones de espíritus subordinados a los anteriores, porque según dicho grimorio son como servidores o esclavos.

Bueno hasta aquí un poco del artículo para abrir boca, en otros artículos de este blog, trataremos sobre los Íncubos y Súcubos, las posesiones, exorcismos. Pues es un tema importante y casi siempre desconocido para el cristiano de a “pie”. Espero os guste. Pues ha tenido un gran trabajo de estudio para poder resumíroslo.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

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septiembre 16, 2016