¿Cómo mantener a raya las tentaciones?

¿Cómo mantener a raya las tentaciones?

Por sobre todo la oración, la oración es como un escudo y es la comunicación con Dios y con el Espíritu. Si no hay oración, si apagamos el Espíritu de oración como diría nuestro bendito padre San Francisco de Asís, no hay nada.

Cuando el cristiano ora y ayuna (hace penitencia), no solo fortalece la acción contra la tentación y el pecado, sino que se mantiene en guardia contra las acechanzas del demonio. A esto se puede añadir algunas oraciones específicas que la Iglesia siempre ha recomendado contra la acción del demonio como son: La consagración a Dios por medio de María Santísima, ya que ella es la enemiga victoriosa de la “serpiente” de acuerdo a Gen 3,15 y Ap 12. Una oración que refuerza nuestra unión con Dios es la del “Regina Caeli”, así como la oración de San Miguel Arcángel, atribuida a San León XIII.

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La práctica del ayuno y en general todas las prácticas ascéticas, las cuales de acuerdo a Jesús son una de las armas más importantes para protegerse y luchar contra el “adversario” del Reino (“Este tipo de demonios no salen sino es con el ayuno y la oración” Mc 9,29). La renuncia voluntaria a las cosas buenas de la vida, nos ejercitan para renunciar a aquellas que se nos presentan como una tentación.

Todos los santos (incluidos los de la orden franciscana y no son pocos), quienes han tenido que combatir contra el pecado y en muchas ocasiones con manifestaciones expresas del demonio, no cesan de recomendar el ayuno como una de las armas más eficaces contra las acechanzas del maligno.

Las otras dos armas con las que cuenta el cristiano para su lucha espiritual contra el pecado y las acechanzas de Satanás, son los sacramentos y los sacramentales. Los primeros, siendo una acción y participación directa de Jesús en el cristiano, son la mejor defensa contra el poder del Maligno y fuente de fortaleza espiritual para prevenir el pecado.

La Eucaristía y la Reconciliación frecuente, hacen que el cristiano pueda avanzar en la vida con la victoria de Cristo. Estos dos sacramentos fortalecen toda la vida espiritual de quien los recibe imposibilitando la acción del demonio. Esto  trae por consecuencia, paz y armonía interior. Finalmente tenemos los sacramentales como son los crucifijos, las imágenes de Jesús y de la Santísima Virgen, las medallas benditas, y de manera particular la “Cruz de San Benito” a cuya bendición está ligado un exorcismo. Todos estos sacramentales, en la medida en que se usan con fe y con la aprobación de la Iglesia, vienen a ser una importante herramienta para mantenerse en santidad y en guardia contra las acechanzas del demonio.

Uno de los elementos más efectivos para tener a raya al demonio y todas sus seducciones, es el amor a María Santísima a quien Satanás teme y lo hace temblar de rabia y de impotencia. Mientras que el demonio combate desde el exterior, por medio de la violencia y la seducción, María  inspira, desde nuestro interior, la fuerza que viene solo de Dios. Satanás inspira el odio que destruye y desintegra mientras, que María nos inspira el amor que reinará por siempre. De ahí? la necesidad de una piedad mariana que mantenga a distancia al enemigo y que nos ayude a resistir en el momento de la tentación. Es testimonio de todos los santos la eficacia de la intercesión de María en los momentos de tentación y acoso del demonio. Por ello, arma indispensable del cristiano es el rezo diario del rosario, el uso del escapulario de la Virgen del Carmen y alguna medalla de protección como por ejemplo la de San Benito.

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Todavía hay muchos sectores de la Iglesia, que intentan eliminar, sino atenuar en lo posible las devociones marianas (porque son cosas del antes del concilio, dicen) pero cuando en los santuarios los estipendios de los devotos, llenan las arcas de la Iglesia, ¡bienvenida sea María!. Hipócritas, no saben que si desdeñan a  la Madre, también se lo hacen al Hijo. Es verdad que Jesús es Hijo de Dios, pero eligió de forma natural nacer de María y por tanto la dignifico, ella no es la Trinidad, ni tiene el poder de su Hijo, pero “su poder de intercesión es el más grande después de su Hijo en todo el cielo”, por tanto no denigremos a la Virgen, ni a sus imágenes, porque quizás un día cuando tengamos que rendir cuentas, nos encontremos con que hemos estado encontrá de Dios.

Y en cuanto a las tentaciones, que es el tema que nos ocupa en este artículo querido visitante de TRAS CRISTO Y FRANCISCO DE ASÍS, hacer notar que como decía San Francisco de Asís: “…cuanto más tentado y probado eres, sabete más querido…”, por tanto ningún miedo, el Señor sabe de todas nuestras imperfecciones, Él nos conoce mejor que nadie, para Él la intención cuenta más que la acción, pues sabe que por nuestra debilidad, solemos pensar una cosa y desear hacerla, para luego hacer la contraria.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

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AGUILAR PEDRERA CRISTOBAL administrator

Programador de Sistemas de Alto nivel, Monitor Experto para cursos de Formación Profesional Ocupacional y Monitor de para cursos de Fundaciones Laborales. Dedicado desde el año 1995 a la enseñanza Informática, impartiendo cursos a entidades privadas y empresariales, incluyendo a particulares. Monitor avanzado en Redes y comunicaciones.

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