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Oración a la Virgen de Pompeya

Esta oración que os traigo aquí, es muy bella y además de probado efecto, y es una de las oraciones más esplendorosas de las que se les puedan dedicar a la Santísima Virgen María, pues como sabe todo cristiano, aunque existen diferentes advocaciones de la Virgen (o lo que es lo mismo diferentes formas o puntos de vista), virgen no hay nada más que una. Por tanto hagamos esta oración a la Virgen María cuando estemos necesitados de cualquier cosa, si está en su mano y no va en contra de lo que la Divina Providencia tiene preparado, podemos estar seguros de que se nos concederá. Aunque se pueden pedir bienes materiales, los espirituales serán los que mayormente conseguiremos de ella. El autor de este artículo lo ha probado en momentos de gran necesidad y hasta la presente puedo decir sin lugar a equivocarme, que no me ha fallado.

UN POCO DE HISTORIA SOBRE ESTA ORACIÓN

En el año 1979, la erupción del Vesubio sepultó Pompeya. A comienzos del siglo XIX, descubiertas las ruinas de la ciudad, se instalaron en el valle cercano varias familias de campesinos que levantaron humildes viviendas y una pobre capilla. En 1872 Bartolo Longo visitó la región con motivo de la renovación de los arriendos. Los malhechores dictaban sus reglas y la única autoridad era el cura de la capilla; pero al fallecer éste, pocos siguieron firmes en su fe. Una noche Longo vio en sueños a un amigo muerto años atrás, que le pidió que propagara el rezo del rosario para la salvación de aquella gente. Se levantó con la firme decisión de hacer lo que su amigo le había pedido. A partir de entonces, recorrió las casas de los campesinos recomendando el rezo del rosario y repartiendo imágenes religiosas. Es la Virgen invocada por los humildes para pedir protección contra los poderosos.

“Oh, Virgen y reina del santo rosario, tú que eres hija del Padre celestial, la madre del Hijo de Dios, tú que todo lo puedes ante la Santísima Trinidad implórale este favor, que me resulta tan necesario, siempre que no sea obstáculo para mi salvación eterna (aqui se pide el favor), te lo pido por tu Inmaculada Concepción, por tu maternidad divina, por tus goces, por tus dolores, por tus triunfos, te lo pido por el corazón de tu amado Jesús, por los nueve meses que lo llevaste en tus entrañas, por las penurias de su vida, por la amargura de su pasión, por su muerte en la cruz, por su nombre santísimo, por su sangre preciosísima.
Te lo pido, por último, por tu dulce corazón, en tu nombre glorioso. Oh, María, estrella de los mares, señora poderosa, madre de dolor, puerta del Paraíso, madre de los favores, en ti confío, de ti todo lo espero, tu eres mi salvadora. Amén.”

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración a San Cristóbal para auxilio

Conceded a los que os invocan, glorioso mártir San Cristóbal, que sean preservados de peste, epidemia y temblores de tierra, del rayo y de la tempestad, de incendios e inundaciones. Protegednos con vuestra intercesión durante la vida, en las calamidades que la Providencia tenga dispuestas, y en la muerte libradnos de la eterna condenación, asistiendo vos a nuestra última hora para poder alcanzar la eterna bienaventuranza. Amén.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

La eficacia de la oración

La eficacia de la oración no consiste en que Dios cambie su voluntad para hacer la nuestra, sino en que nosotros conformemos nuestra voluntad a la suya. De ahí, que todas nuestras peticiones deben estar condicionadas al plan salvífico de Dios, deben integrarse en la búsqueda del Reino de Dios: “Buscad primero el Reino y su justicia y todas esas cosas se os darán por añadidura” (Mt 6,33). Nuestra oración es eficaz cuando nos ayuda a convertirnos al Reino de Dios, cuando nos hace más cristianos, cuando permitimos que el Espíritu de Cristo nos habite más profundamente y nos haga gritar con más fe: “¡Abba, Padre!”.

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Si la oración no me lleva, de alguna manera, aunque sea en grado mínimo, a tomar conciencia del amor que me une al Padre en Cristo con el Espíritu, esa oración no alcanza en mí su verdadera eficacia. Si después de la oración yo no soy de alguna manera diferente de lo que era antes, si la oración no me ha ayudado a tomar conciencia de lo que soy para Dios y de lo que Dios es para mí; si no me hace descubrir con más fe mi dependencia, mi creaturalidad, mi necesidad de Dios, si no me descubre con más luz el amor apasionado con que Dios espera mi conversión… esa oración, por sí sola, sin nosotros, sin nuestra conversión, no da gloria a Dios.
Esto no quiere decir que no debamos pedir a Dios cosas muy concretas para nuestra vida. La comunidad cristiana lo ha hecho continuamente. Sabemos que si son para nuestro bien Dios nos las concederá, pues como dice san Agustín, “Dios está más deseoso de conceder que nosotros de recibir” (Serm. 105 P.L. 38, 619).

Algunos han creído que si Dios nos concede lo que nosotros le pedimos, Dios perdería su autonomía y su libertad divina. Entonces se olvida algo que nunca debemos olvidar: que la verdadera oración es ella misma un don de Dios, actividad del Espíritu que habita en nosotros, nos olvidamos que “en El vivimos, nos movemos y existimos” (Hch 17, 25), que estamos totalmente inmersos en Dios. La oración que hacemos con fe a Dios siempre es escuchada aunque la respuesta de Dios no responde necesariamente a nuestra petición sino a nuestra necesidad. El poder benéfico de la oración de fe al Dador de la Vida. El conoce al dedillo cómo estamos hechos.

La oración y la Fe obra milagros significativos, sino que se lo digan a un familiar mío al que le daban hace 45 años por muerto en el hospital por una pancreatitis aguda, de 100 pacientes enfermos, salía solo 1; y le “toco a él”.  Durante meses cuando éramos niños, nuestro maestro D. Restituto Valverde Zafra un buen cristiano, nos llevaba a la Iglesia de San Bartolomé de Andújar al Sagrario y toda la clase pedía por este familiar. Tengo claro hoy que fue un milagro de Dios, hoy como fraile franciscano tengo presentes esos recuerdos al escribiros este artículo. Significa que fe y ciencia bien pueden ir de la mano y lograr resultados sorprendentes en las personas.  Cuando el ser humano logra colocar a Dios en su lugar, todo lo demás se acomoda maravillosamente bien.  Es cuestión de que extendamos un poco más seguido las manos hacia el cielo.

Siempre oración aún en los momentos más duros. Que nuestro Padre San Francisco os bendiga.

Fray  Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración a los ángeles de Dios para protección

Santos Arcángeles de Dios, yo os invoco en el nombre de Dios altísimo, para que seáis mi protección en vida y muerte, me protejáis de todos los ataques demoníacos y del maligno, lo que os pedimos por el amor que nos une en la gran familia de Dios y por la intercesión de Jesucristo Ntro. Señor. Amén.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración protectora al Espíritu Santo

Espíritu Santo protector de los que creen en Ti, acude a nosotros te pedimos en nombre de aquel que nos prometió tu  aliento en la hora de su pasión nuestro Señor Jesucristo; rogamos por tanto tu paternal protección, colmándonos con los dones que tu juzgues necesarios para poder dar testimonio de Cristo y para la salvación de nuestras almas. Amén.

Fray  Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración a San Rafael árcangel por los enfermos

Bendito y glorioso San Rafael, tu que fuiste colmado de bienes grandísimos y loado con gracias para la curación; te pedimos profundamente que envíes a tus santos ángeles que están bajo tu mando y a través de ellos ayudes a recuperar la salud de (se dice nombre y apellidos) prometiendo si mi petición es atendida, darte gracias y honrarte con devoción y a Dios darle gloria por siempre. Amén.

Fr. Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Siete oraciones de protección poderosas

ORACIONES PARA CADA DÍA DE LA SEMANA

Estas oraciones de autores anónimos son para estar a salvo de todo tipo de peligros, males, infortunios y accidentes. Dentro de la creencia cristiana son muy bellas y de común uso. Te animo lector a que las utilices diariamente. Yo antes de ser fraile franciscano, ya las usaba y hasta el presente el soy consciente de que el Señor me cuida.

DOMINGO

Líbrame, Señor, de todos los males, pasados, presentes y futuros, tanto del alma como del cuerpo; dame, por tu bondad la paz y la salud. Concédemelas durante toda mi vida, a fin de que con la ayuda de tu misericordia no tenga nunca que temer ningún transtorno. Que la paz del Señor esté siempre conmigo. Que tu paz celestial, Señor, permanezca siempre entre yo y mis enemigos, tanto visibles como invisibles. Que la paz del Señor me ayude y me proteja en mi alma y en mi cuerpo.

¡Asi sea!

LUNES

¡Oh Señor! Líbrame de todo mal, consuélame en mi aflicción. ¡Oh Señor! Ayúdame y socórreme en todas mis necesidades, mis miserias, mis empresas y mis peligros. Líbrame de todas las oposiciones, emboscadas y enemigos. Dame tu bendición Señor, que con sólo Tu palabra has creado todas las cosas. Que la bendición del Señor este siempre conmigo. ¡Así sea!

MARTES

Que la bendición del Señor al consagrar el pan y repartirlo entre sus discípulos, esté siempre conmigo. Que la bendición de los Ángeles, Patriarcas, Apóstoles y Todos los Santos, esté siempre conmigo. Que la bendición del Señor me sostenga y me proteja; que Su eterna bondad me guíe. ¡Así sea!

MIERCOLES

¡Oh Señor, ten piedad de mi! ¡Oh Señor; defiéndeme contra el enemigo y líbrame de todo mal! Que el Señor se digne concederme la gracia para triunfar sobre todos mis adversarios. Que el Señor me libere continuamente de todos mis males. Señor, socórreme y sálvame, Tú que me has redimido por Tu Cruz y Tu valiosa sangre. ¡Así sea!.

JUEVES

Señor, ilumina mis ojos con Tu verdadera luz a fin de que el sueño eterno no los cierre. Mientras el Señor está conmigo, no temeré en absoluto la maldad de mis enemigos. Oh señor, consérvame, ayúdame, sálvame. Que la sola pronunciación de Tu nombre, toda rodilla se doblegue, en el cielo, la tierra y en los infiernos. Sé, sin lugar a dudas, Señor, que en cuanto te invoque, en cualquier día y a cualquier hora, estaré salvado. ¡Así sea!.

VIERNES

¡Señor! Dulce sea Tu nombre. Nombre que fortalece el corazón del hombre; nombre de vida, de salvación y de alegría, precioso nombre, glorioso y agradable; nombre que fortifica al pecador; nombre que salva, conduce, gobierna y lo conserva todo; que te agrade, Señor, por la fuerza de este mismo nombre. Ilumíname a mí, que estoy ciego; a mí que estoy sordo, disipa mi sordera; levántame, a mí que estoy cojo; devuélveme el habla, a mí que estoy mudo; a mí, que soy pecador, dame salud; devuélveme la vida, con el fin de que estando siempre en ti, alabándote, honrándote porque toda alabanza te es debida ya que eres el único digno de gloria. ¡Así sea!.

SÁBADO

Señor, se favorable, duce y propicio; concédeme un espíritu santo y voluntarioso a fin de que así te devuelva el honor y el respeto que te corresponde. Señor, guíame con Tu dulzura por el camino de la salvación eterna. Líbrame, Señor, de todas las plagas, de la pobreza y de las trampas de mis enemigos. Señor, que estas oraciones me protejan contra mis enemigos, contra todo mal y todo peligro. ¡Así sea!.

“En la oración estamos solos con el Señor”

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

La coronilla de la Misericordia del Dios del Amor

Esta devoción tan querida por Nuestro Señor Jesucristo, es sin embargo una de las más desconocidas en el mundo cristiano (no en los ámbitos religiosos en donde ha proliferado en los últimos años) o más bien para los cristianos de a “pie”.

Todo comienza con las “apariciones” de Nuestro Señor a una joven monja polaca en 1930. Y nos viene a traer un mensaje que aunque no es nada nuevo sí que es importante pues resalta una faceta de Nuestro Señor a veces un poco olvidada, la misericordia. El mensaje y la devoción a la Divina Misericordia está basada en los escritos de la Santa María Faustina Kowalska, monja polaca sin educación básica que, escribió un diario de alrededor de 600 páginas que relatan las revelaciones que ella recibió sobre la Misericordia de Dios. Aún antes de su muerte en 1938 se comenzó a esparcir la devoción a la Divina Misericordia.

El mensaje se puede resumir de la siguiente manera: Dios es misericordia, quiere que le amemos observando en Él esa faceta, y además quiere que nos abandonemos por completo y que confiemos completamente en Él. Leyendo dos versos de las Escrituras, podemos ver a qué nivel debemos confiar:

1. “Ese pueblo se me ha llegado con su boca, y me han honrado con sus labios mientras que si corazón está lejos de mí.” (Is 29:13).
2. Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia. Es irónico y hasta espantoso el hecho de que la mayoría de las personas religiosas de los tiempos de Cristo (personas que eran practicantes de su religión y que ansiosamente esperaban la venida del Mesías) no fueron capaces de reconocerlo cuando Él vino.

Los fariseos, a los que Cristo les hablaba en la primera cita del evangelio mencionada anteriormente, eran muy devotos a las oraciones, reglas y rituales de su religión, pero al pasar de los años, estas prácticas externas eran tan importantes por ellas mismas que su verdadero significado se había perdido. Los fariseos efectuaban todos los sacrificios requeridos, decían las oraciones correctas, ayunaban con frecuencia y hablaban constantemente sobre Dios, pero nada de esto había tocado sus corazones. Como resultado no tenían ninguna relación con Dios, ellos no estaban viviendo de la forma que Él quería y no estaban preparados para la venida de Cristo.

Nuestro Señor le habla estrictamente de esto a Santa Faustina:

Exijo de ti obras de Misericordia que deben surgir del amor hacia Mí. Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte.

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(Diario 742)

Así como lo mandan los evangelios “Sean Misericordiosos así como su Padre en el Cielo es Misericordioso, ” piden que seamos misericordiosos con nuestro prójimo “siempre y en todo lugar” parece imposible de cumplir pero el Señor asegura que es posible. ” Cuando un alma se acerca a Mí con confianza, la colmo con tal abundancia de gracias que ella no puede contenerlas en sí misma, sino que las irradia sobre otras almas. ” (Diario 1074)

Nuestro Señor le habla estrictamente de esto a Santa Faustina:

(Diario 742)

Exijo de ti obras de Misericordia que deben surgir del amor hacia Mí. Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte.

¿QUIEN ERA SANTA MARÍA FAUSTINA KOWALSKA

Elena Kowalska, nació en Glogowiec en 1905, cerca de Cracovia, en Polonia. Entró en la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora  de Misericordia, adoptando el nombre María Faustina. En 1928 tomó los votos definitivos como monja. El 22 de Febrero de 1931, tuvo una visión de Jesús en el pueblo de Plock, Polonia, según la cual Sor Faustina relata que el Señor le pedía la realización de una imagen  con las palabras “Jesús en Vos confío”, y que deseaba que fuese venerada en todo el mundo. Además Ntro. Señor realizo una serie de promesas a los que la venerasen. Transcribiendo las palabras del diario de Sor Faustina:

“Yo prometo que, el alma que venere esta imagen, no perecerá. También prometo victoria sobre sus enemigos aquí en la tierra, especialmente a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé con mi propia Gloria.”

La imagen muestra a Nuestro Señor Jesucristo con dos rayos saliendo de su corazón (la imagen está expuesta en este artículo) y vienen a significar lo siguiente, según las propias palabras de Nuestro Señor:

“Los dos rayos indican Agua y Sangre. El rayo pálido significa el Agua que hace las  almas justas. El rayo rojo significa la Sangre que es la vida de las almas”.

“Estos dos rayos salieron de las profundidades de Mi tierna Misericordia, cuando Mi corazón agonizado fue abierto por la lanza en la Cruz.”

Sor Faustina tuvo una serie de revelaciones de Jesús que fue anotando en su diario, por casi 20 años estuvo prohibida la devoción a la Divina Misericordia. Desde el 15 de abril de 1978, la Santa Sede permitió la práctica de esta devoción.

Sor Faustina murió de tuberculosis, el 5 de octubre de 1938, en Cracovia. Sus restos mortales yacen en la capilla del convento bajo la milagrosa imagen de la Divina Misericordia, fue beatificada el 18 de abril de 1993 y canonizada el 30 de abril del 2000 por S. S. Juan Pablo II.

LA IMAGEN DE LA MISERICORDIA

Según Sor Faustina el Señor le revelo: “A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas, ella ha de recordar a los hombre las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil”. Diario (742).

Es por tanto el recipiente, no la fuente, un recordatorio, no la realidad. Esta realidad es la fuente misericordiosa de gracias que mana del Corazón traspasado de Cristo en la Cruz, y que mana visiblemente para representar lo visible, es decir lo sacramental, los signos de gracia, el Bautismo y la Eucaristía, representando todos los sacramentos de la Iglesia. Por ende, San Juan en su primera epístola insiste en la presencia de lo invisible con lo visible, el Espíritu con el Agua y la Sangre.

La imagen también nos recuerda que la salvación no es sólo por la fe, pero por obras y caridad también. Hay que tener fe para ver y creer en lo que significa la Imagen, la Divina Misericordia derramándose de Cristo en la Cruz, pero hay que ser misericordioso, el amor que va más allá los estrictos requisitos de la justicia, para atraer la Misericordia hacia sí mismo.

Durante el transcurso de las revelaciones de Jesús a la hermana Faustina sobre la Divina Misericordia Él le pidió en diversas ocasiones que se dedicara una fiesta a la Divina Misericordia y que esta fiesta fuera celebrada el domingo después de la Pascua. Los textos litúrgicos de ese día, el segundo domingo de Pascua, son concernientes a la institución del Sacramento de Penitencia, el Tribunal de la Divina Misericordia, de manera que van perfectamente con las peticiones de nuestro Señor. Esta fiesta ya ha sido otorgada a la nación de Polonia, al igual que es celebrada en la Ciudad del Vaticano. La canonización de la hermana Faustina el 30 de abril 2000 representa el respaldo más grande que la Iglesia le puede dar a una revelación privada, un acto de infalibilidad Papal proclamando la segura santidad de la mística.

De hecho el día de la canonización de Sor Faustina esta fiesta se extendió a lo largo de la Iglesia universal. Sobre esta fiesta dijo Jesús:

“Quien se acerque ese día a la Fuente de Vida, recibirá el perdón total de las culpas y de las penas.” (Diario 300).

“Quiero que la imagen sea bendecida solemnemente el primer domingo después de Pascua y que se le venere públicamente para que cada alma pueda saber de ella. ” (Diario 341)

“Esta fiesta ha salido de las entrañas de Mi misericordia y está confirmada en el abismo de Mis gracias.” (Diario 420)

“Sí, el primer domingo después de la Pascua es la Fiesta de la Misericordia, pero también debe estar presente la acción y pido se rinda culto a Mi Misericordia con la solemne celebración de esta Fiesta y con el culto a la imagen que ha sido pintada.” (Diario 742)

“Deseo conceder el perdón total a las almas que se acerquen a la confesión y reciban la Santa Comunión el día de la Fiesta de Mi Misericordia.” (Diario 1109)

Podemos apreciar de estos extractos que Nuestro Señor desea que durante la celebración de esta fiesta se incluye la veneración solemne y pública de la imagen de la Divina Misericordia por parte de la Iglesia, como así desea además la veneración individual de cada uno de nosotros.

¿COMO DEBE REZARSE ESTA DEVOCIÓN?

Según el diario de Sor Faustina, ha de rezarse a las 3 de la tarde (puede ser cualquier día) y se utiliza para ello un rosario común, es decir un rosario normal.
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1) Se reza un Padrenuestro, Avemaría y el Credo.

2) Al comenzar cada decena del rosario (cuenta grande donde se reza comúnmente el padrenuestro) se dice: “Padre Eterno, te ofrezco el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de tu amadísimo Hijo Jesucristo, para el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero”.

3) En las cuentas pequeñas del Avemaría se dice lo siguiente: “Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”.

4) Al finalizar las cinco decenas de la coronilla de dice: Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”.

Es una devoción muy fácil y rápida de rezar, no hay excusa para no hacerlo pues en pocos minutos se ha hecho y son grandes los beneficios que se obtienen de ella, beneficios que el propio autor de este artículo os pueden asegurar, y si eres creyente se consiguen grandes gracias de nuestro Señor, tal como le prometió a Sor Faustina. Ojala te sirva a ti también caro lector, pues este es mi deseo, propagar la devoción de la Divina Misericordia.

Espero querido hermano que lees este articulo del Site, que te aficiones al rezo de esta coronilla que tanto bien hace a las almas.

Un Abrazo en los corazones de Jesús y María junto con la bendición de nuestro padre San Francisco.

Fr. Cristóbal Aguilar, o.f.m.

El Santo Rosario gran arma del cristiano

Parece ser que hasta el siglo XII no hay testimonio alguno de que se rezara el Ave María, si no es como antifona en la liturgia. Antes de Santo Domingo se citan sólo cuatro o cinco casos de fieles que rezara el Ave María. El Santo fue el primero que consta mandara rezar el Ave María en sus Constituciones y sus discípulos, los primeros de quienes tenemos noticia que propagarón la devoción de rezar series de Ave Marías, meditanto los misterios y juntando el rezo con genuflexiones, al modo que rezaba Santo Domingo. De acuerdo con la tradición se señala a Santo Domingo como fundador del Rosario, aunque no enseñara el a rezarlo precisamente en series de Ave Marías y distribuyendo como ahora la meditación de los misterios. Esta no se fijó hasta el siglo XV.
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El Santo Rosario nos trae un cumulo de bendiciones al hogar o lugar en el que se reza. Según la tradición de los Santos Padres, tiene gran efecto sobre los espíritus malignos y es especialmente temido por el Diablo pues arranca a los pecadores mas empedernidos de sus garras. El Santo Rosario esta compuesto en su fondo y substancia de la oración de Jesucristo y de la salutación angélica, a saber Padre Nuestro y el Ave María.  Según la tradición fue dado por la misma Virgen María a Santo Domingo si bien en la forma en la que se reza actualmente no fue conformado hasta el año 1214.
Es imporante rezarlo diariamente si no al completo por lo menos el rosario del dia (es decir las 5 decenas correspondientes a su misterio) y esta compuesto de los Misterios Gozosos, Luminosos (estos añadidos hace algunos años por el Pontifice Juan Pablo II), Dolorosos y Gloriosos.
Comenzaremos pues por los gozosos (pues se recuerdan las situaciones de mas alegría en la vida de Jesús y de María) en los que rememoramos la anunciación del Nacimiento de nuestro Señor Jesucristo por parte del Arcangel Gabriel a María (de dicho saludo precisamente proviene el Ave María), la visitación de María a su Prima Isabel (la madre de Juan el que sería el precursor de Jesús y que bautizaba en el Jordan), El nacimiento de Jesus en Belen, su presentación en el templo de Jerusalén, y el hallazgo del ñiño Jesús en el Templo.
Los misterios Luminosos son añadidos con bastante posterioridad por el Papa Juan Pablo II y representan otros aspectos importantes de la vida de Jesús como son: El bautismo de Ntro Señor en el Jordan, la transformación del agua en vino en las bodas de Caná, el anuncio del Reino de Dios, la transfiguración del Señor y la rememoración de la última cena.
En los Dolorosos se recuerdan con mas concreción los aspectos del sufrimiento humano de Ntro. Sr. Jesucristo en su Pasión como la Agonía de Ntro Sr. en el Huerto de los Olivos, la flagelación, la coronación de espinas, el transito con la cruz camino del calvario y por último la crucifixión.
Los misterios Gloriosos como su nombre indica toca los aspectos remarcables de la figura de Jesús y de María, como la resurreción de Jesús, la ascensión, la venida del Espítu Santo sobre la Virgen María y los Apóstoles, la ascensión y Coronación de María Santísima.
Desde que Santo Domingo estableció esta devoción hasta el año 1460 en que el Beato Alano de la Roche la renovó por orden del cielo, se le llamaba el salterio de Jesús y María porque contiene tantas salutaciones angélicas, como salmos contiene el salterio de David, no fue sin embargo la voz pública, que es la voz de Dios, la que le ha dado el nombre de Rosario (que significa corona de rosas) según la tradición.
No en vano se dice “Qui elucidant me vitam aternam habebunt” (los que me den a conocer tendrán la vida eterna), porque este será el fin de los que propagan dicha oración, segun la misma Virgen dio a conocer en muchas de sus apariciones de las cuales han sido reconocidas como “verdaderas” por la Santa Madre Iglesia.
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El Rosario es una de las oraciones mas completas de la cristiandad y sin embargo ha sido conmumente relegada tradicionalmente como un “rezo” propio las mujeres o de los niños y nada mas fuera de la realidad, es un resumen de las oraciónes mas importantes que todo cristiano ha de tener siempre en su boca y en su corazón, a saber: contiene el Credo o Simbolo de los Apóstoles que se suele rezar sobre la cruz del Rosario, por ser un resumen de las verdades cristianas, es una oración de gran mérito, porque la fe es la base, el fundamento y el principio de todas las verdades cristianas, contiene el Padre Nuestro u oración dominical pues tiene por autor no a un ángel o a una persona docta, sino al mismo Jesucristo, el Ave María que es la oración mas repetida en el rosario y resume en la síntesis más concisa toda la teología cristiana sobre la Santísima Virgen. Se encuentra en ella, una alabanza y una invocación; el Gloria que culmina cada decena de Ave Marias.
En suma el Rosario es la meditación de la vida y pasión de nuestro Señor Jesucristo.
Según la tradición San Francisco de Sales, el gran director de las almas espirituales de su tiempo, hizo voto de rezar el Rosario completo, todos los días de su vida. San Carlos Borromeo lo rezaba también todos los días y recomendaba encarecidamente esta devoción a sus sacerdotes y eclesiásticos en los seminarios y a todo su pueblo.
El Beato Pío V, uno de los Papas más eminentes que gobernaron la iglesia, rezaba todos los días el Rosario. Otros como: Santo Tomás de Villanueva, Arzobispño de Valencia, San ignacio, San Francisco Javier, San Francisco de Borja, Santa Teresa de Jesús, San Felipe de Neri y muchos grandes hombres que no cito, han ejercitado esta devoción.

BENEFICIOS DEL REZO DEL ROSARIO
Si el rezo del Rosario va acompañado con la meditación de los misterios (recomendado por los Santos Padres y por la misma Virgen en muchas de sus apariciones por el mundo) nos otorga los siguientes benefícios:
  1. Nos lleva al conocimiento de Jesucristo, tanto por los sufrimientos como alegrías sufridos por Él en su vida terrenal.
  2. Purifíca nuestras almas del pecado.
  3. Nos permite vencer a nuestros enemigos (con toda garantía sobre todo los espirítuales, recuerda que es una valiosa arma contra ellos, ya recomendada en muchos casos de posesiones y exorcismos a lo largo de la historia) y los reprende.
  4. Facílita la práctica de las virtudes.
  5. Nos abrasa en el amor a Jesucristo.
  6. Nos consigue de Dios muchas y valiosas gracias, entre ellas el pedón de muchos pecados.
  7. Atrae multitud de bendiciones sobre la persona que los reza y sobre su familia y hogar.
  8. Nos pone bajo la protección y el amparo de la Santísima Virgen, la cúal nos tendrá un especial cariño desde el primer día que empecemos a rezarlo.
  9. Nos ayuda a eliminar muchos de los pecados y “malos habitos” sobre todo a combatir los relacionados con la castidad.
  10. Ahuyenta y pone en fuga a determinados “entes” malignos que puediera haber en el hogar. Y una recomendación (del mismo autor de este blog) muy buena es llevar un rosario si es posible “bendecido” sobre el cuello lo cúal nos proporcionará gran protección, de probada eficacia por la tradición y por la vida de muchos Santos Padres, junto con el rezo diario del mismo.

En resumidas cuentas, el Rosario es un resumen de la vida de Jesucristo y la Virgen María, por lo que es muy conveniente el rezarlo por toda persona que se sienta cristiana y ni que decir tiene si se es un religioso o consagrado.

Pertechemonos con esta arma de Dios, y quebrantaremos la cabeza del demonio y viviremos más tranquilos contra todas sus tentaciones.

San Agustín asegura que no hay ejercicio tan saludable y útil para la salvación como pensar con frecuencia en los sufrimientos de Nuestro Señor. El Beato Alberto el Grande, maestro de Santo Tomás, supo por revelación que el solo recuerdo o la meditación de la pasión de Jesucristo es más meritorio para el cristiano que ayunar durante un año todos los viernes a pan y agua o rezar todos los dias cualesquiera oraciones. La Santísima Vírgen reveló al Beato Alano de la Roche, que después del santo sacrificio de la Misa, que es la primera y más viva memoria de la pasión de Jesucristo, no había devoción más excelente y meritoria que el Rosario, que es como la segunda memoria y representación de la vida y pasión de Jesucristo.

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El R. P. Dorland refiere que la Santisima Virgen, dijo un día al venerable Domingo (cartujo), devoto del Rosario, que residía en Tréveris el año 1481: “Cuantas veces rezan los fieles, en estado de gracia, el Santo Rosario con la meditación de los misterios de la vida y pasión de Jesucristo, obtienen plena y completa remisión de sus pecados”.  Según el Beato Alano de la Roche y muchos Santos Padres, los que práctiquen dicha devoción se iniciarán el oración mental, conduce a la imitación de Jesucristo, a la frecuencia de los Sacramentos, a la práctica solida de las virtudes y toda clase de buenas obras, a ganar preciosas indulgencias concedidas por la Iglesia a los largo de los siglos, y según el mismo beato:

  • Peccatoribus praestat poenitentiam; los pecadores obtienen el perdón.
  • Sitientibus stillat satietatem; las almas sedientas se sacian.
  • Alligatis adducti absolutionem; los que están atados ven sus lazos deshechos.
  • Lugentibus largitur loetitiam; los que lloran hallan alegría.
  • Tentalis tradi tranquilitatem; los que son tentados, la tranquilidad.
  • Egenis expellit egestatem; los pobres son socorridos.
  • Religiosis reddit reformationem; los religiosos son reformados.
  • Ignorantibus induit intelligentiam; los ignorantes instruídos.
  • Vivis vincit vanitatem; los vivos triunfan de la vanidad.
  • Mortuis mittit misericordiam per modum suffragii; los muertos son aliviados por medio de sufragios.

¿COMO DEBE REZARSE EL ROSARIO?

En las apariciones de Fátima, la Virgen recomendó con particular empeño la devoción al Rosario, como medio seguro para alcanzar la paz. En la primera aparición, el 13 de mayo de 1917, pidió a los tres pastorcillos que rezaran diariamente el rosario para pedir el fin de la guerra y la paz en el mundo. Gran devoto de María, el Papa Juan Pablo II confió la obtención de la paz para el mundo a aquella que es la Reina de la Paz. Este Papa, años antes de que se empeorase por su enfermedad (la que finalmente le hizo escalar las escalinatas del cielo) realizo algunos “ajustes” en dicha devoción que no pudo por menos que mejorar su rezo siguiendo las pautas marcadas por las apariciones en Fátima.

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Para quienes tienen costumbre de rezar una de las cuatro partes del Rosario por día (antiguamente 3, pues los luminosos fueron añadidos por el Papa Juan Pablo II), el Santo Padre sugiere distribuirlas, a lo largo de la semana de la siguiente forma:

 – Misterios Gozosos: lunes y sábados.

– Misterios Luminosos: jueves.

– Misterios Dolorosos: martes y viernes.

– Misterios Gloriosos: miércoles y domingos.

Antes de nada algunas recomendaciones, si bien decir con absoluta certeza que hagamos como lo hagamos, nuestra oración siempre agrada a Nuestro Señor y a la Santísima Vírgen, y aunque se dice que siempre es mejor dejar la oración debido al estado de cada persona (es decir que si el trabajo no lo permite, debe de preferírse este al rezo del rosario) decir también que el autor de este site esta convencido plenamente de que cuanto mas problemas se nos interpongan al rezarlo y mas ocupaciones tengamos, mas meritorio es el hacerlo en dichas condiciones y además es “visto” de manera muy especial por los “corazones de Jesús y María” los cuales se alegran grandemente al ver el “ínteres” que ponemos en hacerlo aún en las condiciones mas adeversas, como pueden ser: cansancio, astío por los problemas cotidianos, u otras ocupaciones.

Ten presente amigo y hermano, que para un cristiano lo primero y último debe de ser siempre la oración. Hecha esta aclaración subrayemos pues la mejor manera o forma de hacerlo (sin menospreciar por ello la que otras almas en el mundo cristiano han podido recomendar), pues no es la duración sino el fervor de nuestras oraciones lo que agrada a Dios y le gana el corazón. Una sola Ave María bien dicha tiene más mérito que ciento cincuenta mal dichas. Veamos pues algunas formas de agradar más a Dios y a la Santísima Virgen:

– Es recomendable que la persona que reza el Santo Rosario se halle en estado de gracia o por lo menos resuelta a salir del pecado.

– Rezar el Rosario con modestia, y en horarios que nos permita estar tranquilo y no ser molestados por nadie, cerrando si fuese conveniente la puesta del lugar en donde nos encontramos.

– Si es posible debemos hacerlo desde el principio hasta el final, es decir que no seamos interrumpidos, pero si lo somos en la mitad del mismo o en cualquier otra parte del mismo, retomarlo en cuanto sea posible con mas atención y devoción si cabe. La Santísima Vírggen verá con buejos ojos cuanto empeño ponemos en rezarlo y tendrá aún mas valor si cabe, y debemos hacerlo antes de acostarnos.

– El Rosario se puede rezar “solo” pero si es posible es recomendable hacerlo a “coros”, es decir junto con otras personas, pues no en vano Nuestro Señor prometio en los Santos Evangelios que en donde uno o mas se reuniesen para orar allí en medio de ellos estaría Él. Si no es recomendable hacerlo solo.

– Rezarlo todos los días aunque no sea completo; en recientes apariciones de la Vírgen (sobre todo en Fátima, reconocidas como verdaderas por la Iglesía) la Vírgen recomendaba hacerlo completo (todos los misterios), pero como esto puede llevar mucho tiempo y a muchos les parecerá imposible por las situaciones de su estado, es decir por causa de trabajo u otras ocupaciones, al menos rezaremos los misterios del día, o sea las cinco decenas que correspondan con el día en el que estamos.

– Rezar el Rosario con Fé; teniendo claro que todo lo que pidamos tras su rezo (sobre todo si son gracias espírituales) nos serán alcanzadas por la Virgen Santísima de la mano de su Hijo Ntro. Señor Jesucristo. Es de notar al lector el poder de interseción que tiene la Vírgen con su Hijo en el pasaje de los Santos Evangelios y particularmente en las Bodas de Caná, en que los novios no tenían vino y por petición de la Vírgen María, el Señor hizo el milagro de convertir el agua en vino. Aunque podemos pedir cosas materíales, deberemos tener en cuenta que solo se nos conceden las que aprovechan para el bien de nuestra alma.

– Pedir por los demás; cuando la oración sea cual fuere se hace por otros, tengamos la absoluta certeza de que va a ser escuchada y casi con toda garantía se concederá lo que en ella se pidiera. A los corazones de Jesús y María les agrada sobremanera las peticiones que hacemos por los demás mas que las propias. Recordemos siempre, “mejor dar que recibir” y teniendo tambien presente que existe como una especie de efecto “rebote”, es decir que si pedimos por alguien (una curación por ejemplo), si nosotros somos aquejados de alguna enfermedad, estemos seguros de que el sufrimiento de esa enfermedad será acortado cuando no erradicado, aún sin que se lo piediesemos.

– Si estamos enfermos o no es posible, podemos rezarlo mentalmente (recuerda Dios esta dentro de ti) ya que de cualquier forma será escuchada.

Como aún es “frecuente” que algún cristiano de a “pie” no sepa como rezar esta devoción, le daremos una “pequeña guía” para rezarlo.

PASOS A SEGUIR EN EL REZO DE ESTA DEVOCIÓN

-Se comienza por la Señal de la Cruz: Por la señal de la Santa Cruz de Nuestros enemigos, libranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

-Diremos la Oración del Ángel de Portugal o de la Paz: ¡Dios mio!. Yo creo, adoro, espero y Os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran y no Os aman. Santisima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la Tierra, en reparación por los ultrajes, sacrificios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres pecadores.

-Ofrecimiento del Rosario: Me uno a todos los santos que están en el Cielo, a todos los justos que están en la Tierra, a todas las almas fieles que están en este lugar. Me uno a Vos, Jesús mío, para alabar dignamente a vuestra Santa Madre, y alabaros a Vos, en Ella y por Ella. Renuncio a todas las distracciones que me sobrevengan durante este Rosario, que quiero rezar con modestia, atención y devoción, como si fuese el último de mi vida. Así sea. Os ofrecemos, Trinidad Santísima, este Credo, para honrar todos los misterios de nuestra Fe; este Padrenuestro y las tres Avemarías, para honrar la Unidad de Vuestra esencia y la Trinidad de Vuestras personas. Os pedimos una fe viva, una esperanza firme y una caridad ardiente.
-Credo: Se suele rezar manteniendo cogido el crucifijo del Rosario: Creo en Dios todo poderoso, creador del Cielo y de la Tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espítitu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al Cielo y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en El Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la Comunión de los Santos; el perdón de los pecados; la resurrección de los muertos y la vida eterna. Amén.

-Padrenuestro: (Se reza en la primera cuenta). Padrenuestro que estás en el Cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la Tierra como en el Cielo. Danos de hoay nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caen en la tentación y líbranos del mal. Amén.

-Avemarías: (Se rezan en las tres cuentas siguientes). 1) Alabemos a María, Hija predilecta del Padre Eterno: Dios te salve María llena eres de gracia; el Señor es contigo, bentita Tú eres entre todas las mujeres y bentido es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. 2) Alabemos a María, Madre admirable de Dios Hijo: Ave Maria… 3) Alabemos a María, Esposa fidelísima del Espíritu Santo: Ave María…

– Gloria: (Se reza en la cuenta anterior a la medalla de la unión). Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

– Jaculatorias: (que pueden ser intercaladas entre las decenas, aunque se pueden decir despues del Gloria y antes de empezar el siguiente Padre Nuestro). 1) María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndonos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. 2) Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva a todas las almas al Cielo y socorre especialmente a las más necesitadas de Tu Divina misericordia. (Recomendada por la Vírgen en las apariciones de Fátima).

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– Misterios:

1) Gozosos: lunes y sábados.
2) Luminosos: Jueves.
3) Dolorosos: martes y viernes.
4) Gloriosos: miércoles y domingos.

– RESUMEN DE LOS MISTERIOS:

-GOZOSOS

– PRIMER MISTERIO GOZOSO: Contemplamos la Anunciación del Ángel y la Encarnación del Verbo.
– SEGUNDO MISTERIO GOZOSO: Contemplamos la Visitación de María Santísima a Santa Isabel.
– TERCER MISTERIO GOZOSO: Contemplamos el Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en Belén.
– CUARTO MISTERIO GOZOSO: Contemplamos la Presentación del Niño Jesús en el Templo y la Purificación de María.
– QUINTO MISTERIO GOZOSO: Contemplamos la Pérdida y el Hallazgo del Niño Jesús en el Templo.

NOTA: Después de cada misterio, se hace una pausa para meditar y a continuación se reza: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, y las Jaculatorias mas arriba reseñadas. Acto seguido seguimos con el siguiente misterio y repetimos todo lo anterior hasta las Jaculatorias, así con los cinco misterios.

LUMINOSOS

– PRIMER MISTERIO LUMINOSO: Contemplamos el Bautismo de Jesús en el rio Jordán.
– SEGUNDO MISTERIO LUMINOSO: Contemplamos el Primer Milagro de Jesús, al transformar el agua en vino en las bodas de Caná.
– TERCER MISTERIO LUMINOSO: Contemplamos el Anuncio del Reino de Dios y el Conviete a la conversión.
– CUARTO MISTERIO LUMINOSO: Contemplamos la Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor.
– QUINTO MISTERIO LUMINOSO: Contemplamos la Institución de la Eucaristía en la Última Cena.

NOTA: Después de cada misterio, se hace una pausa para meditar y a continuación se reza: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, y las Jaculatorias mas arriba reseñadas. Acto seguido seguimos con el siguiente misterio y repetimos todo lo anterior hasta las Jaculatorias, así con los cinco misterios.

DOLOROSOS

– PRIMER MISTERIO DOLOROSO: Contemplamos la Agonía de Jesús en el Huerto de los Olivos.
– SEGUNDO MISTERIO DOLOROSO: Contemplamos la Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo.
– TERCER MISTERIO DOLOROSO: Contemplamos la Coronación de Espinas de Jesús.
– CUARTO MISTERIO DOLOROSO: Contemplamos a Jesús con la Cruz a cuestas, camino del Calvario.
– QUINTO MISTERIO DOLOROSO: Contemplamos la Crucifixión y Muerte de Jesús.

NOTA: Después de cada misterio, se hace una pausa para meditar y a continuación se reza: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, y las Jaculatorias mas arriba reseñadas. Acto seguido seguimos con el siguiente misterio y repetimos todo lo anterior hasta las Jaculatorias, así con los cinco misterios.

GLORIOSOS

– PRIMER MISTERIO GLORIOSO: Contemplamos la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
– SEGUNDO MISTERIO GLORIOSO: Contemplamos la Ascensión de Jesús.
– TERCER MISTERIO GLORIOSO: Contemplamos la Venída del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles.
– CUARTO MISTERIO GLORIOSO: Contemplamos la Asunción de María a los Cielos.
– QUINTO MISTERIO GLORIOSO: Contemplamos la Coronación de María Santísima como Reina del Cielo y de la Tierra.

NOTA: Después de cada misterio, se hace una pausa para meditar y a continuación se reza: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, y las Jaculatorias mas arriba reseñadas. Acto seguido seguimos con el siguiente misterio y repetimos todo lo anterior hasta las Jaculatorias, así con los cinco misterios.

– Despues del rezo diario del Rosario, se añaden las siguientes:

ORACIONES FINALES

PADRE ETERNO

Padre eterno, Os ofrezco, por las manos de María Santísima, la preciosísima Sangre de vuestro Hijo. Os ofreco también las lágrimas de Nuestra Señora por la purificación de la Tierra y la conversión de los hombres, por la fidelidad de vuestros elegidos, por la victoria de la Santa Iglesia y por el triunfo del Inmaculado Corazón de María.

– Después se añaden 3 Avemarías por las intenciones del Santo Padre.

AGRADECIMIENTO

Infinitas gracias te damos, soberana príncesa, por los beneficios que todos los días recibimos de tus liberales manos. Dígnate ahora y siempre, ponernos bajo tu poderoso amparo. Y para más obligarte a ello, te saludamos diciendo:

SALVE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A tí llamamos los desterrados hijos de Eva;  a ti suspíramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

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LETANÍAS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

La letanía es una rogativa o súplica que se hace a Dios , invocando la Santísima Trinidad, y por mediador a Jesucristo, la Virgen y los Santos. Las letanías más antiguas después de las de los Santos (año 595) son las de la Santísima Virgen. Llámanse lauretanas o de Loreto, y fueron aprobadas por Sixto V en 1587.

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad
Cristo, oyenos
Cristo, escúchanos.

Dios Padre. Creador del Mundo.
Ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del Mundo,
Dios Espíritu Santo,
Trinidad Santa, un sólo Dios,
Santa María, ruega por nosotros
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Virgenes
Madre de Cristo,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre intacta,
Madre incorrupta,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Madre de la Iglesia,
Virgen  prudentísima,
Virgen digna de Veneración
Virgen digna de Alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso honorable,
Vaso insigne de devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la alianza,
Puerta del Cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consuelo de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los ángeles,
Reina de los patriarcas,
Reina de los profetas,
Reina de los apóstoles,
Reina de los mártires,
Reina de los confesores,
Reina de las vírgenes,
Reina de todos los santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta al Cielo,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la Familia,
Reina de la Paz,

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo: Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo: Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo: Ten misericordia de nosotros.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoígas nuestras súplicas en las necesidades que te presentamos. Antes bien, líbranos siempre de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración: Concedenos; Señor a nosotros tus siervos, gozar de perpetua salud de alma y cuerpo y por la gloriosa intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de estas vida y gozar de las alegrías eternas. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Con esto pongo fin a este resumido artículo sobre el rosario, y su historia. Durante la escritura del mismo he consultado diversas fuentes probadas de la tradición de la Iglesia y de los Santos Padres; y cuyo único fin es animarte a rezarlo todos los días, como una de tus armas mas valiosas. En los corazones de Jesús y María, junto con la bendición de nuestro Padre San Francisco de Asís.

Paz y Bien!!!

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

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