Breve visión de los exorcismos en la época de Jesús

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En la antigua tradición judía (a la que también pertenecía Jesús) era normal asignar a una persona enferma el título de “pecado”. Es decir que  para el pueblo judío todo aquel que tenía una enfermedad, era porque había pecado él mismo contra Dios o sus Padres. Sin embargo esto en los evangelios Jesús lo rechaza, diciendo que Dios no envía ninguna enfermedad, sino que más bien son el fruto del libre albedrio humano y de la propia finitud humana (incluyendo el ambiente en donde se desarrolla la vida humana); tras lo cual obraba el milagro.

Hoy en día para muchos teólogos un “exorcismo” poco más que es cosa del pasado, muchos dicen que eran enfermos mentales o simplemente que son alegorías. El caso es negarlas sea como sea. Es verdad que de un tiempo a esta parte la teología ha presentado un “Jesús” mas humano y un “Cristo” menos milagrero.

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En esto también hay controversia entre los teólogos actuales, cuando hablan de Jesús, se refieren al Jesús histórico al que andaba por Galilea y otros alrededores, pero parece que se intenta desproveerlo de todo aquello que sea “fuera de lo normal”, y así se le da cualquier explicación a los exorcismos, milagros, etc.  Luego están los que hablan de “Cristo” para referirse al “Jesús de después de la resurrección”, o lo que es lo mismo un Cristo divinizado, casi desprovisto de lo humano y que ha entrado más en el mito, o si acaso provisto de su versión humana, pero encumbrado.

No voy aquí en este breve artículo en entrar en disquisiciones, pero si Jesucristo es el intermediario entre nosotros y el Padre, como lo asegura el Concilio Vaticano II, en sus documentos, se le supone (como se especificaba en las cartillas de los militares, se le supone valor) que algo de divinidad tendrá, digo yo.  Aunque algunos lo quieren desproveer, para así volver a las herejías del siglo IV (arrianístas, antropomorfistas, etc…) y anteriores, lo cual es muy interesante, para volver a la Edad Media.

Aclarado lo cual os voy a reseñar queridos visitantes de TRAS CRISTO Y FCO DE ASÍS los textos evangélicos en donde se habla de exorcismos, es decir de la actuación directa de Jesús y los distintos tipos de exorcismo que hay.

Hay exorcismos que han fracasado o que requieren de un poder mayor (ya sabemos que solo debe realizarlos un sacerdote, autorizado previamente por la Iglesia) o ayudados de oraciones y ayuno. Para ello traemos a colación los siguientes pasajes:

Marcos 9:17-29 Los apóstoles aún con la autoridad impartida sobre ellos no pudieron expulsar un demonio fuera de un poseído, Jesús tuvo que hacer el exorcismo personalmente y luego le explicó a los apóstoles que algunos malos espíritus solo se pueden arrojar fuera a través de oración y ayuno.

Actos 19:13 –17 Algunos Judíos y los siete hijos de Sceva trataron de hacer exorcismos en el nombre de Jesús quien era predicado por Pablo el apóstol, pero para su desencanto, el hombre poseído se lanzó sobre ellos dándoles tal paliza que salieron corriendo desnudos y sangrando.

Primero que todo vemos que exorcizar es un trabajo aun difícil para los mismos apóstoles autorizados por Jesús personalmente. En cuanto a aquellos que no son creyentes, tratar de darle órdenes a un espíritu maligno es un riesgo muy grande que puede causar que el espíritu tome posesión de ellos o de los que estén allí presentes.

Tenemos dos tipos de exorcismo (volvemos a recordarlo):

Solemne. Se dice que un exorcismo es solemne cuando es hecho oficialmente bajo la autorización de la Iglesia Católica a una persona poseída por malos espíritus. Un riguroso examen psicológico debe hacérsele a la víctima, para establecer si en realidad existe un caso de posesión, si es solo influencia demoníaca o si es un fraude.

La víctima debe mostrar signos típicos que acompañan a los poseídos, entre ellos conocimiento de otras lenguas, predicción del futuro, blasfemia y aborrecimiento de las cosas santas tales como el agua, la sal o el aceite benditos, fuerza sobrenatural, levitación etc.

Solamente un sacerdote autorizado lo puede hacer siguiendo el rito oficial expedido por la Iglesia. El demonio o demonios presentes en el poseído recibe órdenes del exorcista de salir y no volver más en el nombre de Jesucristo y de la Iglesia en general la cual recibió de Cristo la promesa de que las puertas del Infierno no prevalecerían contra ella (Mateo 16:18).

Privado. Los fieles de la Iglesia pueden hacer oraciones de liberación, en las cuales se solicita la intervención divina para arrojar la influencia demoníaca de cualquier persona, sitio u objeto. Debido al extremo peligro que se puede presentar debido a la falta de conocimiento sobre el enemigo, es necesario conocer más a fondo todo lo concerniente al demonio y sus ángeles, por esta razón la Iglesia no permite hacer exorcismos sino por un sacerdote debidamente calificado y autorizado por un Obispo.

1 Pedro 5:8-9 San Pedro la cabeza de la Iglesia nos exhorta a tener disciplina y mantenernos alerta, puesto que como un león rugiente nuestro adversario el demonio ronda en busca alguien a quien devorar. Nos dice que tenemos que resistirle permaneciendo firmes en la fe.

 

Fuente: Evangelios y Catecismo de la Iglesia Católica.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

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noviembre 17, 2016