Archivo mensualjunio 2017

Aviso y juicio particular muy cercano – VIDEO PROFÉTICO

Hace pocos días visualizamos este vídeo y nos parecio interesante, y aunque todos sabemos el valor que hay que dar a las revelaciones personales; no por ello despreciarlas, sino antes darles el valor que tienen.

Aquí solo os ponemos el enlace con el vídeo, que no esta alojado en nuestra web, sino por su autor en youtube, nosotros solo lo ponemos aquí para visualizarlo.

Transcrito:


AGUILAR PEDRERA CRISTOBAL (242)

Programador de Sistemas de Alto nivel, Monitor Experto para cursos de Formación Profesional Ocupacional y Monitor de para cursos de Fundaciones Laborales. Dedicado desde el año 1995 a la enseñanza Informática, impartiendo cursos a entidades privadas y empresariales, incluyendo a particulares. Monitor avanzado en Redes y comunicaciones.

Epístola de la Iglesia de Esmirna a la de Filomelio Apócrifo

EPÍSTOLA DE LA IGLESIA DE ESMIRNA A LA DE FILOMELIO

(Martirio de Policarpo)

La Iglesia de Dios que reside en Esmirna a la Iglesia de Dios que reside en Filomelio, y a todas las fraternidades de la santa y universal Iglesia que reside en todo lugar, misericordia y paz y amor de Dios el Padre y nuestro Señor Jesucristo os sean multiplicados.

I. Os escribimos, hermanos, un relato de lo que sucedió a los que sufrieron martirio, y en especial al bienaventurado Policarpo, que puso fin a la persecución, habiendo puesto sobre ella, por así decirlo, el sello de su martirio. Porque casi todos los sucesos antes mencionados acaecieron para que el Señor pudiera mostrarnos una vez más un ejemplo de martirio que es conforme al Evangelio. Porque fue demorándolo para que pudiera ser entregado, como hizo el Señor, con miras a que nosotros también pudiéramos ser imitadores suyos, no mirando sólo a lo que nos afecta a nosotros, sino también a lo que afecta a nuestros prójimos. Porque incumbe al amor verdadero y firme no sólo desear ser uno salvado, sino también que lo sean los hermanos.

II. Benditos y nobles son, pues, todos los martirios que tienen lugar según la voluntad de Dios (porque nos corresponde ser muy escrupulosos y asignar a Dios el poder sobre todas las cosas). Porque, ¿quién podría dejar de admirar su nobleza y resistencia paciente y lealtad al Señor, siendo así que cuando eran desgarrados por los azotes, de modo que el interior de su carne quedaba visible incluso hasta las venas y arterias de dentro, lo soportaban con paciencia, de modo que los mismos que lo contemplaban tenían compasión y lloraban; en tanto que ellos mismos alcanzaban un grado tal de valor que ninguno de ellos lanzó un grito o un gemido, mostrándonos con ello a todos que en aquella hora los mártires de Cristo que eran torturados estaban ausentes de la carne, o, mejor dicho, que el Señor estaba presente y en comunión con ellos? Y prestando atención a la gracia de Cristo, despreciaban las torturas del mundo, comprando al coste de una hora el ser librados de un castigo eterno. Y hallaron que el fuego de sus inhumanos verdugos era frío: porque tenían puestos los ojos en el hecho de ser librados del fuego eterno que nunca se apaga; en tanto que los ojos de sus corazones contemplaban las buenas cosas que están reservadas para aquellos que soportan con paciencia cosas que no oyó ningún oído o ha visto ojo alguno, y que nunca han entrado en el corazón del hombre, pero que les fueron mostradas a ellos porque ya no eran hombres, sino ángeles. Y de la misma manera también los que fueron condenados a las fieras soportaron castigos espantosos, ya que les hicieron echar sobre conchas aguzadas y sufrir otras formas de torturas diversas, para que el diablo pudiera conseguir que se retractaran, de ser posible, por la persistencia del castigo; pues el diablo intentó muchas añagazas contra ellos.

III. Pero, gracias a Dios, El prevaleció contra todo. Porque el noble Germánico animó la pusilanimidad de ellos por medio de la constancia que había en él; y luché con las fieras en una forma destacada. Porque cuando el procónsul deseaba prevalecer sobre él y le mandó que tuviera compasión de su juventud, él, haciendo uso de violencia, arrastró a la fiera hacia él, deseando conseguir más rápidamente ser librado de su vida injusta y arbitraria. De modo que después de esto la multitud, asombrada del valor de los cristianos amados de Dios y temerosos de Dios, levantó un clamor: «Fuera los ateos; que vayan a buscar a Policarpo.»

IV. Pero un hombre, que se llamaba Quinto, un frigio llegado recientemente de Frigia, cuando vio las fieras se acobardó. Fue él que se había forzado a sí mismo y a otros a presentarse por su propia y libre voluntad. De éste el procónsul, con muchos ruegos, consiguió que hiciera el juramento y ofreciera incienso. Por esta causa, pues, hermanos, no alabamos a los que se entregan ellos mismos, puesto que el Evangelio no nos enseña esto.

V. Ahora bien, el glorioso Policarpo, al principio, cuando lo oyó, lejos de desanimarse, tenía deseos de permanecer en la ciudad; pero la mayoría le persuadieron a que se retirara. Así que se retiró a una casa de campo no lejos de la ciudad; y allí se quedó con unos pocos compañeros, no haciendo otra cosa noche y día que orar por todos los hombres y por las iglesias por todo el mundo; porque ésta era su costumbre constante. Y mientras estaba orando tuvo una visión tres días antes de su captura; y vio que su almohada estaba ardiendo. Y se volvió y dijo a los que estaban con él: «Es menester que sea quemado vivo.»

VI. Y como los que le estaban buscando persistían, él se fue a otra casa de campo; y al poco llegaron allí los que le buscaban, y como no le hallaron, echaron mano de dos muchachos esclavos, uno de los cuales confesó bajo tortura; porque le era imposible permanecer escondido cuando las mismas personas que le habían delatado eran gente de su propia casa. Y el capitán de los gendarmes, que resulté precisamente llamarse Herodes, tenía muchos deseos de llevarle al estadio. (Esto sucedió para que pudiera cumplir su suerte designada, o sea, el ser hecho participante con Cristo, en tanto que ellos —los que le traicionaban— sufrían el mismo castigo de Judas.

VII. Así que llevándose al muchacho con ellos, en viernes, hacia la hora de la cena, los gendarmes y jinetes se dirigieron con sus armas acostumbradas, apresurándose como contra un ladrón. Y llegando todos ellos tarde al anochecer, hallaron al hombre echado en cama en un aposento alto de cierta cabaña; y aunque él podría haberse ido a otro lugar, no quiso, diciendo: Sea hecha la voluntad de Dios. Así que cuando oyó que venían, se dirigió hacia abajo y conversó con ellos, en tanto que los presentes se maravillaban de su edad y de su constancia, preguntándose cómo podía haber tanta ansia para aprehender a un anciano como él. Con lo cual, inmediatamente dio orden de que se dispusiera una mesa para ellos, para que comieran y bebieran en aquella hora tanto como desearan. Y les persuadió a concederle una hora para que pudiera orar sin ser molestado; y cuando ellos consintieron, él se levantó y oró, estando tan lleno de la gracia de Dios, que durante dos horas no pudo callar, y todos los que le oían estaban asombrados, y muchos se arrepentían de haber acudido contra un anciano tan venerable.

VIII. Pero cuando finalmente puso fin a su oración, después de recordar a todos los que en. un momento u otro habían estado en contacto con él, pequeños y grandes, altos y bajos, y a toda la Iglesia universal por todo el mundo, llegó la hora de partir, y le sentaron sobre un asno y le llevaron a la ciudad, y era un gran sábado. Y fue recibido por Herodes, el capitán de la policía y por su padre Nicetes, los cuales le hicieron bajar de su montura y subir a su carruaje, y procuraron convencerle, sentándose ellos a su lado y diciéndole: «~,Qué mal hay en decir César es Señor, y en ofrecerle incienso», añadiendo a esto «y con ello salvarte?» Pero él al principio no les dio respuesta. Sin embargo, cuando ellos persistieron, les dijo: «No voy a hacer lo que me aconsejáis.» Entonces ellos, viendo que no podían persuadirle, hicieron uso de amenazas y le hicieron bajar rápidamente, de modo que se hirió en la espinilla cuando bajaba del carruaje. Y sin volverse tan sólo, siguió su camino al punto y rápidamente, como si nada le hubiera sucedido, y fue llevado al estadio; y había en el estadio un tumulto tal que no era posible oír la voz de ninguno al hablar.

IX. Pero cuando Policarpo entró en el estadio le llegó una voz del cielo: «Mantente firme, Policarpo, y sé un hombre.» Y nadie vio al que hablaba, pero los que son de los nuestros que estaban presentes oyeron la voz. Y al final, cuando fue traído, hubo un gran tumulto, porque oyeron que habían capturado a Policarpo. Así pues, cuando lo presentaron delante del procónsul, éste inquirió si él era el hombre. Y al confesar que lo era, intentó persuadirle a que se retractara, diciendo: «Ten respeto a tu edad», y otras cosas apropiadas, como acostumbran decir: «Jura por el genio de César; y retráctate y di: Fuera los ateos.» Entonces Policarpo, con mirada solemne, contemplé toda la multitud de paganos impíos que había en el estadio, y les hizo señas con la mano; y gimiendo y mirando al cielo, dijo: «Fuera los ateos.» Pero cuando el magistrado insistió y le dijo: «Jura, y te soltaré; insulta a Cristo», Policarpo dijo: «Durante ochenta y seis años he sido su siervo, y no me ha hecho mal alguno. ¿Cómo puedo ahora blasfemar de mi Rey que me ha salvado?»

X. Pero cuando el procónsul persistió diciendo: «Jura por el genio del César», él contestó: «Si supones, en vano, que voy a jurar por el genio del César, como dices, y haces ver que no sabes quién soy, te lo diré claramente: soy cristiano. Pero si quieres aprender la doctrina del Cristianismo, señala un día y escúchame.» El procónsul dijo: «Convence al pueblo.» Pero Policarpo contestó: «En cuanto a ti, he considerado que eres digno de hablarte; porque se nos ha enseñado a rendir honor como es debido a los príncipes y autoridades designadas por Dios, salvo que no sea en nuestro perjuicio; pero en cuanto a éstos, no los considero dignos de que tenga que defenderme delante de ellos.»

XI. Ante lo cual el procónsul dijo: «Tengo fieras aquí y te echaré a ellas como no te retractes.» Pero él dijo: «Que las traigan; porque el arrepentirse de lo mejor a lo peor es un cambio que no nos es permitido; pero es noble el cambiar de lo perverso a lo justo.» Entonces le dijo: «Haré que ardas con fuego si desprecias las fieras, como no te arrepientas.» Pero Policarpo dijo: «Tú me amenazas con fuego que arde un rato y después se apaga; pero no sabes nada del fuego del juicio futuro y del castigo eterno, que está reservado a los impíos. ¿Por qué te demoras? Haz lo que quieras.»

XII. Diciendo estas y otras cosas, iba llenándose de valor y gozo, y su rostro se henchía de gracia, de modo que no sólo no se desmayó ante las cosas que le decían, sino que, al contrario, el procónsul estaba asombrado y envió a su propio heraldo a proclamar tres veces en medio del estadio: «Policarpo ha confesado que es un cristiano.» cuando el heraldo hubo proclamado esto, toda la multitud, tanto de gentiles como de judíos que vivían en Esmirna, clamó con ira incontenible y grandes gritos: «Éste es el maestro de Asia, el padre de los cristianos, el que derriba nuestros dioses y enseña a muchos a no sacrificar ni adorar.» Diciendo estas cosas, a grandes gritos pidieron al asiarca Felipe que soltara un león a Policarpo. Pero él dijo que no podía hacerlo legalmente, puesto que ya había dado por terminados los juegos. Entonces ellos decidieron gritar unánimes que Policarpo debía ser quemado vivo. Porque era menester que se cumpliera la visión que se le había mostrado con respecto a su almohada, cuando la vio ardiendo mientras oraba, y volviéndose dijo a los fieles que estaban con él: «Es menester que sea quemado vivo.»

XIII. Estas cosas sucedieron rápidamente, más aprisa de lo que pueden contar las palabras, y la multitud empezó a recoger en obradores y baños leña y haces, y los judíos en especial ayudaron, según acostumbran. Pero cuando estuvo listo el montón de leíia, él mismo se quitó las prendas externas y se soltó la faja, esforzándose también en quitarse los zapatos, aunque no tenía la costumbre de hacerlo antes, porque todos los fieles en todo momento se esforzaban por quién tocaría antes su carne. Porque había sido tratado con todo honor toda su vida, incluso antes de que le salieran canas. Al punto, los instrumentos que estaban preparados para la hoguera fueron colocados a su alrededor; y como iban también a clavarle a la estaca, él dijo: «Dejadme como estoy; puesto que El me ha concedido que pueda resistir el fuego, también me concederá que pueda permanecer inmóvil en la hoguera, sin tener que ser sujetado por los clavos.»

XIV. Y ellos no le clavaron, pero le amarraron. Entonces él, colocando las manos detrás y amarrado a la estaca como un noble cordero del gran rebaño para ser como una ofrenda, un holocausto preparado y aceptable a Dios, mirando al cielo dijo: «Oh Señor Dios Todopoderoso, Padre de tu amado y bendito Hijo Jesucristo, por medio del cual hemos recibido conocimiento de Ti, el Dios de ángeles y poderes, y de toda creación y de toda la raza de los justos, que viven en tu presencia; te bendigo porque me has concedido este día y hora para que pueda recibir una porción entre el número de los mártires en la copa de [tu] Cristo en la resurrección de vida eterna, tanto del alma como del cuerpo, en la incorruptibilidad del Espíritu Santo. Que pueda ser recibido con ellos en tu presencia este día, como un sacrificio rico y aceptable, que Tú has preparado y revelado de antemano, y has realizado, Tú que eres el Dios fiel y verdadero. Por esta causa, sí, y por todas las cosas, te alabo, y bendigo, y glorifico, por medio del Sumo Sacerdote eterno y celestial, Jesucristo, tu Hijo amado, por medio del cual, con El y el Espíritu Santo, sea gloria ahora y [siempre] y por todos los siglos. Amén.»

XV. Cuando hubo ofrecido el Amén y terminado su oración, el verdugo encendió el fuego. Y cuando surgió la llama poderosa, todos los que pudimos verlo, contemplamos un portento, sí, y fuimos preservados para que pudiéramos referir al resto lo que había sucedido. El fuego, formando la apariencia de una bóveda, como la vela de un navío llenada por el viento, formé una pared alrededor del cuerpo del mártir; y estaba allí en medio, no como carne quemándose, sino como [un pan en el horno o como] oro y plata refinados en un horno. Porque percibimos un olor fragante, como si desprendiera olor de incienso o de algún bálsamo precioso.

XVI. Así que, finalmente, los impíos, viendo que su cuerpo no podía ser consumido por el fuego, ordenaron al verdugo que fuera y le apuñalara con una daga. Y cuando lo hubo hecho, salió [una paloma y] una cantidad de sangre tal que extinguió el fuego; y toda la multitud se maravillé de que hubiera una diferencia tan grande entre los incrédulos y los elegidos. En el número de éstos estaba este hombre, el glorioso mártir Policarpo, que fue un maestro apostólico y profético en nuestros propios días, un obispo de la santa Iglesia que está en Esmirna. Porque cada palabra que pronunció su boca se cumplió o bien se cumplirá.

XVII. Pero el Maligno, celoso y envidioso, el adversario de la familia de los justos, habiendo visto la grandeza de su martirio y lo intachable de su vida desde el principio, y cómo fue coronado con la corona de la inmortalidad, y hubo ganado un premio que nadie puede desmentir, se las arregló para que ni aun su pobre cuerpo fuera sacado y llevado por nosotros, aunque muchos deseaban hacerlo y tocar su carne santa. Así que hizo salir a Nicetes, el padre de Herodes y hermano de Alce, para rogar al magistrado que no entregara su cuerpo, según se dijo: «para que no abandonen al crucificado y empiecen a adorar a este hombre»; lo cual fue hecho por instigación y ruego apremiante de los judíos, que también vigilaban cuando iban a sacarle del fuego, no sabiendo que será imposible que nosotros abandonemos en este tiempo al Cristo que sufrió por la salvación de todo el mundo de los que son salvos —sufriendo por los pecadores siendo El inocente—, ni adorar a otro. Porque a Él, siendo el Hijo de Dios, le adoramos, pero a los mártires, como discípulos e imitadores del Señor, los respetamos y queremos como merecen, por su afecto incomparable hacia su propio Rey y Maestro. Que nuestra suerte sea también ser hallados copartícipes y condiscípulos de ellos.

XVIII. El centurión, pues, viendo la oposición levantada por parte de los judíos, le puso en medio y lo quemó según su costumbre. Y así nosotros, después, recogimos sus huesos, que son mucho más valiosos que piedras preciosas y que oro refinado, y los pusimos en un lugar apropiado; donde el Señor nos permitirá congregarnos, según podamos, en gozo y alegría, y celebrar el aniversario de su martirio para la conmemoración de todos los que ya han luchado en la contienda y para la enseñanza y preparación de los que han de hacerlo más adelante.

XIX. Así ha sucedido que el bienaventurado Policarpo, habiendo recibido el martirio en Esmirna con los de Filadelfia —doce en conjunto—, es recordado de modo especial más que los otros por todos, de manera que se habla de él incluso entre los paganos en todas partes; porque mostró no sólo que era un maestro notable, sino también un mártir distinguido, cuyo martirio todos desean imitar, viendo que fue según el modelo del Evangelio de Cristo. Habiendo vencido con su sufrimiento al gobernante injusto en el conflicto y recibido la corona de la inmortalidad, se regocija en la compañía de los apóstoles y de los justos, y glorifica al Dios y Padre Todopoderoso, y bendice a nuestro Señor Jesucristo, el salvador de nuestras almas y piloto de nuestros cuerpos y pastor de la Iglesia universal que se halla por todo el mundo.

XX. En verdad pedisteis que se os mostraran en gran detalle todas las cosas que han sucedido; pero nosotros, hasta aquí, os hemos mostrado cómo fue en un sumario por medio de nuestro hermano Marciano. Cuando os hayáis enterado de estas cosas, enviad la carta también a otros hermanos que están más lejos, para que ellos también puedan glorificar al Señor, que elige entre sus propios siervos. Ahora, al que es poderoso para traernos a todos por su gracia y bondad a su reino eterno, por medio de su Hijo unigénito Jesucristo, sea gloria, honor, poder y grandeza para siempre. Saludad a todos los santos. Los que están con nosotros os saludan, y Evaresto, que escribió esta carta, con toda su casa.

XXI. El bienaventurado Policarpo sufrió el martirio el segundo día de la primera parte del mes Xanticus, el séptimo día antes de las calendas de marzo, en un gran sábado, a la hora octava. Fue capturado por Herodes, cuando Felipe de Tralles era sumo sacerdote, en el proconsulado de Statius Quadratus, pero en el reino del Rey eterno Jesucristo. Al cual sea la gloria, honor, grandeza y trono eterno, de generación en generación. Amén.

XXII. (1) Que Dios os sea propicio, hermanos, en tanto que andáis en la palabra de Jesucristo que es según el Evangelio; con quien sea la gloria de Dios para salvación de sus santos elegidos; así como el bienaventurado Policarpo sufrió el martirio, en cuyas pisadas sea nuestra suene para ser hallados en el reino de Jesucristo.

(2) Este relato Gayo lo copió de los papeles de Ireneo, un discípulo de Policarpo. Este mismo vivió también con Ireneo.

(3) Y yo Sócrates los escribí en Corinto de la copia de Gayo. La gracia sea con todos los hombres.

(4) Y yo Pionio lo escribí de nuevo de la copia antes mencionada, habiéndola buscado (según el bienaventurado Policarpo me mostró en una revelación, como declararé en la secuela), recogiéndola y juntándola cuando ya estaba casi desgastada por la edad, para que el Señor Jesucristo pueda recogerme también a mí con sus elegidos en su reino celestial; al cual sea la gloria con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Los tres párrafos precedentes según se hallan en el manuscrito de Moscú

(2) Este relato lo copió Gayo de los papeles de Ireneo. Este vivió con Ireneo, que había sido un discípulo del santo Policarpo. Porque este Ireneo, estando en Roma al tiempo del martirio del obispo Policarpo, instruyó a muchos; y hay en circulación muchos tratados ortodoxos y muy excelentes que son suyos. En éstos hace mención de Policarpo, diciendo que le había enseñado a él. Y fue capaz de refutar toda herejía y entregar la regla católica de la Iglesia tal como la había recibido del santo. Menciona este hecho también: que cuando Marción, según el cual son llamados los marcionitas, se encontró con el santo Policarpo en una ocasión, y dijo: «Te reconozco, Policarpo», él respondió a Marción: «Ciertamente, te reconozco como el primogénito de Satanás.» La afirmación siguiente se hace también en los escritos de Ireneo: que en el mismo día y hora en que Policarpo era martirizado en Esmirna, Ireneo, estando en la ciudad de Roma, oyó una voz como de una trompeta que decía: «Policarpo está sufriendo el martirio.»

(3) De estos papeles de Ireneo, pues, como ya se ha afirmado, Gayo hizo una copia, y de la copia de Gayo, Isócrates hizo otra en Corinto.

(4) Y yo Pionio de nuevo escribo la copia de Isócrates, habiéndola buscado en obediencia a una revelación del santo Policarpo, juntándola, cuando ya estaba casi desgastada por los años, para que el Señor Jesucristo pueda recogerme también a mí con sus elegidos en su reino celestial; a quien sea la gloria con el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo para siempre jamás. Amén.

Fuente: Los Padres Apostólicos, por J. B. Lightfoot. Editorial CLIE www.clie.es

Transcrito:


AGUILAR PEDRERA CRISTOBAL (242)

Programador de Sistemas de Alto nivel, Monitor Experto para cursos de Formación Profesional Ocupacional y Monitor de para cursos de Fundaciones Laborales. Dedicado desde el año 1995 a la enseñanza Informática, impartiendo cursos a entidades privadas y empresariales, incluyendo a particulares. Monitor avanzado en Redes y comunicaciones.

Oración de buenas noches para un matrimonio

Señor, buenas noches, te damos gracias por todos los beneficios
que nos has concedido y te pedimos que nos enseñes a ser cada día,
esa persona, esa pareja, esa familia y esos apóstoles que estamos
llamados a ser.

Te pedimos por nuestros hijos: (nombrarlos aquí)
también te pedimos por todos nuestros familiares, por todos nuestros
amigos y por todas aquéllas personas que se han encomendado a nuestras
oraciones. También te pedimos por las madres embarazadas, tenlas en cuenta y especialmente a aquellas que tienen pensado abortar, para que se den cuenta del error gravísimo que cometen.

Muy especialmente te pedimos por todas aquéllas almas que nos has confiado, para que no se pierda ninguna. Perdona todas nuestras faltas y ayúdanos a servirte mejor mañana.

Amén


AGUILAR PEDRERA CRISTOBAL (242)

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Oración de una madre embarazada a la espera del parto

Pronto vendrás, con tu presencia
Para llenar, cada rincón de mi hogar

Y tu sonrisa será, la luz que ilumine
las noches de oscuridad
tus ojos estrellas, y mi cara
la luna que acompañará, tu caminar.
Y tu presencia será, la brisa que acaricie
el trigo de la ilusión en primavera
y mi pecho la almohada
que acompañará, tu sueño y tu despertar.

Y comenzarás a dar, Tus primeros pasos,
Tropezarás, te caerás, te levantarás.

y siempre estará presente mi amor
para cuidarte y protegerte,
alimentarte y darte todo mi calor,
todo mi amor.

Y tu sonrisa será, la luz que ilumine
las noches de oscuridad
tus ojos estrellas, y mi cara
la luna que acompañará, tu caminar.
Y tu presencia será, la brisa que acaricie
el trigo de la ilusión en primavera
y mi pecho la almohada
que acompañará, tu sueño y tu despertar.

Yo te daré mi canción, todo mi amor.

Fuente: Familias tradición católica.

Transcrito:


AGUILAR PEDRERA CRISTOBAL (242)

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Oración al Sagrado Corazón en una necesidad grave

Oh Divino Jesús que dijiste: «Pedid y recibiréis; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca encuentra, y a quien llama se le abre». Mírame postrado a tus plantas suplicándote me concedas una audiencia. Tus palabras me infunden confianza, sobre todo ahora que necesito que me hagas un favor:

(Se ora en silencio pidiendo el favor)

¿A quién he de pedir, sino a Ti, cuyo Corazón es un manantial inagotable de todas las gracias y dones? ¿Dónde he de buscar sino en el tesoro de tu corazón, que contiene todas las riquezas de la clemencia y generosidad divinas? ¿A dónde he de llamar sino a la puerta de ese Corazón Sagrado, a través del cual Dios viene a nosotros, y por medio del cual vamos a Dios. A Ti acudimos, oh Corazón de Jesús, porque en Ti encontramos consuelo, cuando afligidos y perseguidos pedimos protección; cuando abrumados por el peso de nuestra cruz, buscamos ayuda; cuando la angustia, la enfermedad, la pobreza o el fracaso nos impulsan a buscar una fuerza superior a las fuerzas humanas. Creo firmemente que puedes concederme la gracia que imploro, porque tu Misericordia no tiene límites y confío en que tu Corazón compasivo encontrará en mis miserias, en mis tribulaciones y en mis angustias, un motivo más para oír mi petición.

Quiero que mi corazón esté lleno de la confianza con que oró el centurión romano en favor de su criado; de la confianza con que oraron las hermanas de Lázaro, los leprosos, los ciegos, los paralíticos que se acercaban a Ti porque sabían que tus oídos y tu Corazón estaban siempre abiertos para oír y remediar sus males. Sin embargo… dejo en tus manos mi petición, sabiendo que Tú sabes las cosas mejor que yo; y que, si no me concedes esta gracia que te pido, sí me darás en cambio otra que mucho necesita mi alma; y me concederás mirar las cosas, mi situación, mis problemas, mi vida entera, desde otro ángulo, con más espíritu de Fe. Cualquiera que sea tu decisión, nunca dejaré de amarte, adorarte y servirte, oh buen Jesús.

Acepta este acto mío de perfecta adoración y sumisión a lo que decrete tu Corazón misericordioso. Amén.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

Sacratísimo Corazón de Jesús, en Vos confío. (3 veces).

LETANÍAS AL SAGRADO CORAZÓN

Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros

Cristo, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros

Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros

Cristo, óyenos.
Cristo, óyenos

Cristo, escúchanos.
Cristo, escuchanos

-Dios, Padre Celestial,
Ten piedad de nosotros
-Dios Hijo, Redentor del mundo,
Ten piedad de nosotros
-Dios, Espíritu Santo,
Ten piedad de nosotros
-Santísima Trinidad, que eres un solo Dios,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, templo santo de Dios,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, templo santo de Dios,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría, y de la ciencia,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la divinidad,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, deseado de los eternos collados,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, generosos para todos los que te invocan,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, traspasado por una lanza,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo,
Ten piedad de nosotros
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, víctima por los pecadores,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren,
Ten piedad de nosotros
-Corazón de Jesús, delicia de todos los santos,
Ten piedad de nosotros

-Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Perdónanos Señor.
-Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Ten piedad de nosotros
-Jesús, manso y humilde de Corazón,
Haz nuestro corazón semejante al tuyo.

Oración

Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece y concede el perdón a éstos que piden misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

INVOCACIONES

AMOR del Corazón de Jesús,
Abrasad mi corazón.

HERMOSURA del Corazón de Jesús,
Cautivad mi corazón.

BONDAD del Corazón de Jesús,
Atraed mi corazón.

CARIDAD del Corazón de Jesús,
Derramaos en mi corazón.

CLEMENCIA del Corazón de Jesús,
Consolad mi corazón.

DOMINIO del Corazón de Jesús,
Sujetad mi corazón.

DULZURA del Corazón de Jesús,
Penetrad mi corazón.

EQUIDAD del Corazón de Jesús,
Reglad mi corazón.

ETERNIDAD del Corazón de Jesús,
Llenad mi corazón.

FIDELIDAD del Corazón de Jesús,
Proteged mi corazón.

FUERZA del Corazón de Jesús,
Sostened mi corazón.

GLORIA del Corazón de Jesús,
Ocupad mi corazón.

GRANDEZA del Corazón de Jesús,
Confundid mi corazón.

HUMILDAD del Corazón de Jesús,
Anonadad mi corazón.

INMUTABILIDAD del Corazón de Jesús,
Fijad mi corazón.

JUSTICIA del Corazón de Jesús,
No abandonéis mi corazón.

LIBERALIDAD del Corazón de Jesús,
Enriqueced mi corazón.

LUZ del Corazón de Jesús,
Iluminad mi corazón.

MISERICORDIA del Corazón de Jesús,
Perdonad mi corazón.

OBEDIENCIA del Corazón de Jesús,
Someted mi corazón.

PACIENCIA del Corazón de Jesús,
No os canséis de mi corazón.

PRESENCIA del Corazón de Jesús,
Aficionad mi corazón.

PROVIDENCIA del Corazón de Jesús,
Velad sobre mi corazón.

REINO del Corazón de Jesús,
Estableceos en mi corazón.

SABIDURÍA del Corazón de Jesús,
Conducid mi corazón.

SANTIDAD del Corazón de Jesús,
Purificad mi corazón.

SILENCIO del Corazón de Jesús,
Hablad a mi corazón.

CIENCIA del Corazón de Jesús,
Enseñad a mi corazón.

PODER del Corazón de Jesús,
Asegurad mi corazón.

VOLUNTAD del Corazón de Jesús,
Disponed de mi corazón.

CELO del Corazón de Jesús,
Devorad mi corazón.

Amén

Fuente: www.corazones.org

Transcrito:


AGUILAR PEDRERA CRISTOBAL (242)

Programador de Sistemas de Alto nivel, Monitor Experto para cursos de Formación Profesional Ocupacional y Monitor de para cursos de Fundaciones Laborales. Dedicado desde el año 1995 a la enseñanza Informática, impartiendo cursos a entidades privadas y empresariales, incluyendo a particulares. Monitor avanzado en Redes y comunicaciones.

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