Daily Archive 23 febrero, 2017

Epistola de Pablo a los laodicenses – Apócrifo

Os traigo otro texto, algunos me direís que si son apócrifos, ¿porque os los publíco?. Bien la razón es sencilla, no estan probibidos, son escritos a los que la Iglesia oficialmente no les atribuye el mismo valor que a  los Evangelios oficiales, pero eso no quita que con la libertad de los hijos de Dios, nos nutramos de ellos y saquemos lo que de positivo halla en ellos. Con ese fin os los transcribo.

EPÍSTOLA A LOS LAODICENSES

1. Pablo, apóstol no de los hombres ni por los hombres, sino por medio de Jesús Cristo, a los hermanos que están en Laodicea.
2. Gracia y paz para ustedes, de Dios Padre y de Nuestro Señor Jesucristo.
3. Agradezco a Cristo en todas mis oraciones, porque ustedes permanecen en Él y perseveran en sus obras, aguardando la promesa en el día del juicio.
4. No se dejen engañar por las palabras vanas de algunos que pervierten la verdad, y que pueden alejarlos del verdadero evangelio que les prediqué.
5. Permita Dios que mis conversos alcancen un conocimiento perfecto de la verdad del evangelio, sean útiles, y realicen obras de salvación para la vida eterna.
6. Ahora se evidencian mis cadenas, las cuales sufro en Cristo, y en las que me regocijo y alegro.
7. Porque sé que esto es para mi salvación eterna, que llegará por las oraciones de ustedes, y por ayuda del Espíritu Santo, ya sea para vida o para muerte;
8. porque para mí, si vivo es para Cristo, y la muerte es regocijo.
9. Y Él les concederá su misericordia para que ustedes tengan el mismo amor y sean una misma mente.
10. Por lo tanto, amados, mantengan lo que han oído en mi presencia, y trabajen en el temor de Dios, y tendrán vida eterna,
11. porque es Dios que opera en ustedes.
12. Y hagan todo lo que deban hacer sin retractarse,
13. y en las demás cosas, amados, regocíjense en Cristo, y tengan cuidado con aquellos que procuran lucros sórdidos.
14. Hagan abiertamente sus peticiones a Dios, y sean firmes en el sentimiento de Cristo,
15. y en lo que es íntegro, verdadero, casto, justo y amable.
16. Guarden en sus corazones lo que oyeron y recibieron, y tendrán la paz.
17. Saludos a todos los hermanos con un beso santo.
18. También los santos les envían saludos.
19. Que la gracia de Nuestro Señor Jesús esté con el espíritu de ustedes.
20. Procuren que esta epístola sea leída a los Colosenses, y lean ustedes la epístola de los Colosenses.

Fuentes Consultadas:

Transcrito: Cristóbal Aguilar.
NOTA: Rogamos hacer clic sobre el ANUNCIANTE al pie de este artículo, así ayudas al mantenimiento de este sitio web, a ti no te cuesta nada. Gracias.ExelateData

Oración para pedir consuelo a Jesús Sacramentado

Señor mío Jesucristo, yo creo que estas presente en la sagrada forma, también lo estas en el interior de mi corazón, más ahora quiero sentirte más intensamente, lo necesito, lo añoro, me siendo vacío sin ti. Tantos problemas, tantas contrariedades, tanta maldad, ¿es que acaso no soy merecedor de tu misericordia? Me has arrebatado lo que más quería y sin embargo como Job, no te he negado, pero me siento solo, sin consuelo.

Por los dolores de tu Madre, que se sintió, desconsolada al contemplar tu muerte, te ruego que por sus méritos e intercesión, te dignes a consolarme, a mostrarme, ¿Cuál es el propósito de mi vida?, en qué manera he de seguirte. Amén.

Autor. Cristóbal Aguilar.

NOTA: Rogamos hacer clic sobre el ANUNCIANTE al pie de este artículo, así ayudas al mantenimiento de este sitio web, a ti no te cuesta nada. Gracias.

Oración a San Roque contra el contagio de enfermedades

Glorioso San Roque, rogad por nosotros que, por nuestros pecados, no nos atrevemos a presentarnos delante de Dios. Padrenuestro, avemaría y gloria.

Roque santo, rogad por nosotros a Dios, que es Padre de misericordia, ahora que gozáis de su vista en la gloria celestial. Padrenuestro, avemaría y gloria.

San Roque glorioso, presentad nuestras humildes súplicas, uniéndolas a las de la Inmaculada Virgen María y a las de todos los Santos Franciscanos, para que seamos oídos y podamos dar a todos las gracias en el nombre de Jesús. Padrenuestro, avemaría y gloria.

La cruz santa + selle nuestra frente.
La cruz, santa + selle nuestra boca.
La cruz santa + selle nuestro corazón.

Por el amor que a la cruz profesó San Roque, con cuya señal libró a los pueblos del mal contagioso, libradnos, Señor.

V. Rogad a Cristo, Roque santo, en todas nuestras flaquezas.
R. Para que seamos dignos de sus promesas,

ORACIÓN.- Oh, Dios, que por medio de vuestro Ángel presentasteis al Bienaventurado San Roque una tablilla escrita, prometiéndole que cualquiera que de corazón le invocare quedaría libre de los estragos de la peste, concedednos la gracia de que celebrando su gloriosa memoria, mediante sus méritos y ruegos, seamos libres de todo contagio tanto de cuerpo como de alma. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Autor: Tradición Católica

Transcrito: Cristóbal Aguilar.

NOTA: Rogamos hacer clic sobre el ANUNCIANTE al pie de este artículo, así ayudas al mantenimiento de este sitio web, a ti no te cuesta nada. Gracias.

Oración por los hermanos de Siria y Alepo

Te rogamos  Señor, que en esta nuestra Sociedad se propague y consolide perpetuamente animada de tu  primitivo espíritu de humilde devoción y de mutuo y fraternal afecto, para que enteramente apartada de los intereses de la tierra, sea siempre más y más fecunda en obras para el cielo.

Tú conoces, Señor, todas nuestras necesidades espirituales y temporales, y las de los pobres a quienes consagramos nuestras humildes ofrendas. Míranos, Señor, a todos con ojos de misericordia, y a todos alcance tu clemencia infinita.

Te pedimos en particular, oh piadosísimo Padre, por aquellos de nuestros hermanos que padezcan alguna tribulación en este momento, especialmente por los de las guerras en Siria y Alepo.  Infúndeles, Señor, el espíritu de fortaleza, de prudencia, de paz y de confianza que emanan de tu seno, para que, sufridos con santa resignación por Jesucristo, sus trabajos y los nuestros te sean aceptos, y a todos nos produzcan frutos de salvación eterna.

Te pedimos, en fin, por los méritos de nuestro señor Jesucristo, y por la especial intercesión de nuestra Madre María santísima que sean consolados, que reciban la ayuda de los demás hermanos que se encuentran en multitud de países, en forma material y espiritual. Amén.

Autor: Cristóbal Aguilar.

NOTA: Rogamos hacer clic sobre el ANUNCIANTE al pie de este artículo, así ayudas al mantenimiento de este sitio web, a ti no te cuesta nada. Gracias.

Oración a San Vicente Ferrer contra las dolencias

Gloriosísimo padre mío San Vicente, bienhechor mío amabilísimo, convencido de la gloria y poderío de que gozas ante Dios, y que ejerces en favor de todos los verdaderos devotos tuyos, y animado también de grandísima confianza en tu poderoso patrocinio, vengo a ti en visita humilde, me postro delante de tu santa imagen, como un hijo ante su amoroso padre, como un pobre vasallo ante su generoso rey, como un afligido enfermo ante su compasivo médico. Veme aquí arrodillado a tus benditos pies, lleno de pesares y tristezas, de enfermedades y miserias, lleno, en fin, de toda clase de necesidades en el alma y en el cuerpo. A ti he acudido con toda mi fe y toda mi confianza para que te dignes remediarme, sacándome de angustias y concediéndome los favores que te pido.

Ayúdame, pues, Santo mío, poderosísimo y clemente; sáname de las dolencias que me afligen; alcánzame de Dios la gracia de convertirme de todo corazón a El y de servirle hasta la muerte; consuélame y aliéntame en todos mis trabajos con tu asistencia santa; líbrame de todos los peligros que por todas partes me rodean y consérvame siempre la salud que necesito en alma y cuerpo para que de esta manera pueda cumplir los divinos mandamientos y las obligaciones de mi propio estado, y pueda también seguir honrándote a ti mismo con devoción ferviente y con toda mi tierna gratitud por tus bondades de verdadero padre para conmigo.

Escúchame, Santo mío, acogiendo benignamente mis clamores; y al concederme los favores que a ti pido y espero, concédeme también la gran dicha de imitarte en tus preciosas virtudes, especialmente en el amor a Jesucristo, Redentor Divino nuestro, en la caridad para con mis prójimos, en la mortificación de mis sentidos, en la devoción tierna y constante a nuestra amantísima Madre, la Santísima Virgen del Rosario, y, en fin, en la meditación continua de mi muerte y del tremendo día del juicio. Así sea.

Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias por todas las necesidades de los devotos de San Vicente.

 

Autor: Desconocido

Transcrito: Cristóbal Aguilar.

NOTA: Rogamos hacer clic sobre el ANUNCIANTE al pie de este artículo, así ayudas al mantenimiento de este sitio web, a ti no te cuesta nada. Gracias.

Carta del ángel de las gracias celestes

Yo traigo a tu vida muchos regalos, enviados por Nuestro Padre para ti. Ven, ven cariño mío. Acércate a mi resplandor de amor.
Siéntate aquí, en mi regazo, apoya tú cabeza en mi pecho. Cierra tus ojos y aspira, profundamente.

Visualiza ahora ante ti unas escaleras resplandecientes, amplias, transparentes, de finísimo cristal, con una columna de luz a cada lado.

Asciéndelas.

En cada peldaño encontrarás un arcángel con un presente para ti. El primero te entrega buen juicio, el segundo cordura, luego hallarás en ellos serenidad y tolerancia, después prudencia, sensatez y compasión.

Llegará un sin fin de ellos más todos venidos del cielo para mejorar tu vida,  para enriquecerla con luz.

Recíbelos agradecido. Te servirán. Sabrás usarlos  para acertar siempre en cualquier situación.

No temas errar cuando caminas con los ángeles, guiado por nuestra mano TODO lo lograrás.

Ahora, aspira nuevamente ten fe no fallarás,  como debe ser. Yo estoy preparando el camino.

Todo ya tiene aroma de magia y esplendor de gloria .Sonríe, extiende tus brazos y recíbelo feliz. Recibe también un beso angelical que deposito en tu alma. Con Amor en mi corazón.

Autor: Desconocido

Transcrito: Cristóbal Aguilar.

NOTA: Rogamos hacer clic sobre el ANUNCIANTE al pie de este artículo, así ayudas al mantenimiento de este sitio web, a ti no te cuesta nada. Gracias.

Oración de la familia a Santa Teresa de Calcuta

Santa Teresa de Calcuta, deseando ardientemente amar a Jesús como nunca antes había sido amado, te entregaste completamente a Él, sin negarle nada. En unión con el Corazón Inmaculado de María, aceptaste la llamada de Jesús para saciar su infinita sed de amor y de almas y así ser portadora de su amor por los más pobres entre los pobres.

Con confianza llena de amor y abandono total cumpliste su voluntad, testimoniando la alegría de pertenecerle a Él totalmente. Te uniste tan íntimamente a Jesús, tu Esposo crucificado, que Él, suspendido en la Cruz, se dignó compartir contigo la agonía de su Corazón.

Santa Teresa, tu que prometiste traer continuamente la luz del amor a aquellos que viven en la tierra, intercede por nuestra familia para que también nosotros deseemos saciar la ardiente sed de Jesús amándole apasionadamente, compartiendo sus sufrimientos con alegría y sirviéndole de todo corazón en nuestros hermanos y hermanas, especialmente en aquellos que, más de todos, son “no amados” y “no deseados.” Amén.

Autor: Cristóbal Aguilar.

NOTA: Rogamos hacer clic sobre el ANUNCIANTE al pie de este artículo, así ayudas al mantenimiento de este sitio web, a ti no te cuesta nada. Gracias.

Acción de gracias a Jesús Sacramentado

Gracias, ¡Jesús mío! Oh Jesús acabo de recibiros en esta santa Comunión. Bien es verdad que no puedo veros con mis ojos, pero creo firmemente en vuestra divina presencia. Soy vuestro Tabernáculo. Ya no aparecéis bajo la forma de pan, os habéis ocultado en mi cuerpo. Habéis dejado la lamparilla del sagrario para buscar las llamas de amor de mi corazón. Abandonasteis el silencio del copón, para escuchar las dulces palabras de mi alma extasiada de amor a Vos. Oh Jesús, decidme, ¿no os sentís un tanto desilusionado? En lugar de un corazón ardiente de amor, ¡halláis tan solo una muy débil llamita de afecto! Lo único que puedo deciros, oh Jesús, es: Gracias, mil gracias os doy, ¡oh amado Jesús mío!

Qué bueno eres, ¡oh mi Jesús! Si tuviese que tratar con hombres tendría que usar palabras para expresarles mis sentimientos y afectos porque ellos no entienden el lenguaje del corazón. Mas, Vos oh Jesús mío, conocéis mi corazón mucho mejor que yo. Veis muy bien, cuán feliz me siento de haberos recibido. Sabéis que me faltan palabras para expresaros mi gratitud.

Recoged, oh Jesús mío, todos mis sentimientos y encerradlos todos en la llaga de vuestro dulcísimo Corazón. ¡Os doy gracias, oh buen Jesús! Soy tau feliz, en este momento! Mirad, si halláis algo de bueno o hermoso en mi alma, es para Vos. Si acaso encontráis un poquito de buena voluntad, deseos de santificación, una virtud, algún sacrificio, una oculta lágrima de arrepentimiento, mirad, todo es vuestro, aceptadlo en prueba de gratitud.

Os doy gracias, ¡oh buen Jesús! Toda mi gratitud se encierra en estas palabras. Antes creía que tenía tanto que deciros y ahora no acierto pronunciar palabra. Pero, Vos, oh Jesús, no esperáis de mis hermosas palabras y profundos pensamientos. Solo queréis que os ofrezca como digno regalo todas las facultades de mi alma, todos los afectos de mi corazón. ¡Os doy gracias, oh Señor, y os amo, oh mi buen Jesús!

¡Gracias, oh Jesús! ¡Cuán feliz me siento! Ayer he cometido muchas faltas. Cómo me oprimían el corazón. Me parecía que estabais triste, ¡oh buen Jesús! No pude hallar completa paz Pero esta mañana, desde que habéis entrado en mi alma, todo ha cambiado como por encanto. Una dulce paz ha entrado en mi alma. Cuánto os agradezco, ¡oh dulcísimo Corazón de Jesús!

¡Oh dulce Huésped de mi alma! os habéis dado todo entero a mí, he aquí, que yo me entrego todo entero y sin reserva, a Vos. Me habéis dado vuestra alma santísima, y yo os doy la mía, aunque pobre y llena de defectos. Puede que aún me queden varios años de vida. Si os place acortar el tiempo de mi destierro, lo acepto gustoso de vuestra mano paternal. Aún gozo de buena salud, disponed de ella según vuestro divino beneplácito y para vuestra mayor gloria. Es verdad, soy pobre; pero Vos, divino Rey de amor, aceptáis gustoso nuestros pobres presentes, siempre que vengan de un corazón humilde y agradecido. Pues bien lo poco de bueno que yo tenga; todo cuanto posea en bienes espirituales y materiales os lo ofrezco gozoso y sin reserva alguna.

Debo marcharme ahora, oh mi amado Jesús. Dejo vuestro sagrario porque me llamáis a otra parte. ¡Adiós, Jesús! ¡Hasta mañana! Volveré con un corazón más sediento de amor a Vos. Y vos, Señor, me daréis otra vez aquella paz inefable, preludio de la eterna bienaventuranza del cielo.

Una palabra todavía, amado de mi alma. Por el amor inmenso que os hace prisionero de mi alma, concededme la gracia que la comunión de mañana sea más fervorosa que la de hoy. Dadme esta gracia cada día de nuevo. Así seré más santo cada día, más perfecto y os amaré con más ardor. Abrid vuestros tesoros y adornad mi alma con la hermosura de la vuestra. ¡Gracias, oh buen Jesús!

 Alabanzas y adoración, amor y gratitud sean dadas, en todo momento y en todos los Tabernáculos del mundo, al Sagrado Corazón de Jesús, hasta la consumación de los siglos. Así sea.

¡Bendito sea el Sacratísimo Corazón eucarístico de Jesús! ¡Corazón de Jesús en Vos confío! Jesús, manso y humilde de Corazón, haced mi corazón semejante al vuestro. Amén.

Autor: Desconocido.

Transcrito: Cristóbal Aguilar.

NOTA: Rogamos hacer clic sobre el ANUNCIANTE al pie de este artículo, así ayudas al mantenimiento de este sitio web, a ti no te cuesta nada. Gracias.

Oración para un moribundo en el lecho de muerte

Amabilísimo Redentor de mi alma, Jesús de mi corazón, que desde el cielo bajaste a la tierra, a buscar y hallar la santísima Cruz en que padeciste tantas y tantas penas, para que por ellas gozáramos eterna gloria; te ruego por los misterios altísimos de tu Santísima Cruz y por la preciosísima sangre que por mí en ella derramaste, me concedas todos los bienes que produjo aquel árbol de vida, para el bien, provecho y remedio de nuestras almas y por este medio pueda merecer, como te lo ruego, por todos los misterios de la Santa Cruz, vivir sin ofenderte y morir en tu gracia, para ir a gozar al cielo los frutos de tu Santísima Cruz.

¡Oh mi Dios, mi Salvador y Glorificador!, pues fuiste tan liberal y bienhechor en aquel madero santo, que derramaste toda tu preciosa sangre para mi remedio, derrama sobre mi alma, a la hora de mi muerte, una gota para que muera en tu gracia y asistiéndome entonces nuestra protectora y abogada Santa Elena, con su intercesión, nos alcances lo que te pedimos en esta oración, y fuere más conveniente a tu mayor honra, gloria y provecho de nuestras almas, con cuyo patrocinio esperamos buscar con fervor y hallar con provecho la hora de nuestra muerte, los frutos preciosos con que nos convida tu Cruz, para morir en tu gracia y gozarte siempre en la bienaventuranza. Amén.

Autor: Desconocido.

Transcrito: Cristóbal Aguilar.

NOTA: Rogamos hacer clic sobre el ANUNCIANTE al pie de este artículo, así ayudas al mantenimiento de este sitio web, a ti no te cuesta nada. Gracias.

Oración a San Damián de Molokay para aceptar todo

Glorioso y venerado San Damián: Sois modelo y patrono de los leprosos. Por vuestro amor os entregasteis en cuerpo y alma al cuidado de los leprosos de Molokai. Yo, impulsado por la confianza que me inspira tu valimiento poderoso ante Dios y tu caridad hacia los más necesitados, acudo a ti. Llena mi corazón de amor hacia los más necesitados, alcánzame un gran espíritu de fe, saber aceptar y ofrecerte todas las contrariedades de la vida y poder gozar un día de vuestra compañía en el cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oh dulcísimo Jesús, que con tus palabras y tus ejemplos nos has predicado tan elocuentemente el precepto de amar al prójimo, dígnate glorificar esa misma caridad cristiana, coronando con la aureola de los Santos a tu siervo san Damián que, inflamado en tu amor, quiso vivir y morir al servicio de los pobres leprosos de Molokai.

Un padrenuestro y cinco avemarías pidiendo el reinado del Sagrado Corazón diciendo tres veces estas jaculatorias:

“Corazón divino de Jesús, venga a nosotros tu Reino”.

“María, Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros.”

Amén

Autor: Desconocido.

Transcrito: Cristóbal Aguilar.

NOTA: Rogamos hacer clic sobre el ANUNCIANTE al pie de este artículo, así ayudas al mantenimiento de este sitio web, a ti no te cuesta nada. Gracias.

Este sitio emplea cookies propios y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación. Se recibe información sobre tu uso de este sitio web. Si utilizas (navegando o desplazándote por las páginas) este sitio web, se sobreentiende que aceptas el uso de cookies. más información. Política cookies.

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar