Monthly Archive diciembre 2016

Preguntas y respuestas sobre las Navidades

1. ¿Quién ordenó el 25 de diciembre como fecha de celebración de la Navidad?

2. ¿Quién construyó el primer Pesebre?

3. ¿Cuándo aparece el Árbol de Navidad y de dónde es originario?

4. ¿Cuándo empezó la tradición de los Reyes Magos?

5. ¿Sabes de dónde es originaria la flor de Nochebuena y qué representa?

6. ¿De dónde viene la imagen de Santa Clós?

7. ¿Qué son las Posadas?

8. ¿Sabes lo que significa la Piñata?

9. ¿Por qué la costumbre de prender Velitas el 7 y 8 de diciembre?

10. ¿Qué son las Pastorelas?

11. ¿Quiénes fueron los precursores de los Villancicos y qué son?

12. ¿Qué significa la Corona Navideña?

13. ¿Sabes lo que significan las Esferas y los colores de las mismas?

14. ¿Qué se celebra en Navidad?

RESPUESTAS

1. El obispo romano Liberio, en el año 354. Otro texto habla del año 345 como la fecha en que fue oficialmente reconocida, por influencia de San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianzeno.

2. San Francisco de Asís, en 1223, escenifico las escenas del Nacimiento de forma real, siendo el iniciador de esta entrañable tradición cristiana.

3. Se remonta a la era precristiana, cuando en invierno se ponía en las casas hojas y plantas verdes para evocar el verano. Es original del Suroeste de Alemania. Sólo hasta el siglo IX se comenzaron a colocar los abetos -pinos- en las iglesias cristianas.

4. En el siglo IV.

5. Esta flor es originaria de México. Su nombre en nahuatl es tlazochitl que significa flor que se marchita. Para los aztecas simbolizaba la sangre de los sacrificios que los indígenas ofrendaban al sol para renovar sus fuerzas. Los españoles la bautizaron como flor de Nochebuena porque florece en diciembre y la utilizaron como símbolo de las fiestas navideñas.

6. Tuvo su origen en la historia de San Nicolás. Nicolás nació en Asia Menor (hoy Turquía). Fue elegido obispo de esta sede y se hizo famoso por su piedad y bondad ayudando a los pobres. El nombre de Santa Clós viene de la evolución del nombre de San Nicolás: St. Nicklauss, St. Nick, St. Klauss, Santa Claus y Santa Clós.

7. Las Posadas son fiestas que tienen como fin, preparar la Navidad. Comienzan el día 16 y terminan el día 24 de diciembre. Se llevan a cabo los nueve días previos a la Navidad que simbolizan los nueve meses de espera de La Virgen María; coincidiendo el último día con la festividad de la Natividad. Históricamente, fueron implantadas por los españoles con el fin de evangelizar, tomando como base una celebración azteca.

8. La piñata representa al demonio. La piñata clásica tiene siete picos que son los siete pecados capitales (soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza). Al romperla y caer el relleno se rompe con el mal y se obtienen los bienes anhelados.

9. Esta costumbre ha tenido un soporte religioso. Además, concuerda con la celebración del día de la Virgen Inmaculada y simboliza el agradecimiento a Dios por lo favores recibidos. Cabe anotar que el fuego siempre ha despertado en los hombres un sentimiento muy especial: salir de la oscuridad para entrar a la luz, a la verdad y a la vida eterna.

10. Las pastorelas son representaciones escénicas, de marco festivo que se refieren a acontecimientos previos a la venida de Jesús y termina con el esplendor del Pesebre y la adoración de los pastores.

11. Los alemanes. Es una canción popular. Eran inventados por los campesinos, generalmente con carácter religioso. Es una mezcla del espíritu plebeyo y culto. Comenzaron a utilizarse en las ceremonias religiosas de Navidad en el siglo XVI. El más famoso es Noche de paz, traducido a casi 300 idiomas. Cumple 183 años desde que sonó por primera vez en Austria.

12. La forma circular es un signo pagano que significa la felicidad y el alejamiento de las desgracias. Los accesorios rojos, ya sean moños o bolas, simbolizan luz y vida.

13. Simbolizan las oraciones que se hacen durante el periodo de Adviento. Los colores de las esferas también tienen un significado: azules, oraciones de arrepentimiento; plateadas, de agradecimiento; doradas, de alabanza; y rojas, de petición.

14. La celebración de la Navidad nos recuerda que Dios no está lejos, sino muy cerca de nosotros. En Navidad, celebramos al Niño Jesús que es Hijo de Dios. En Él, Dios nos mostró su rostro humano, para salvarnos y amarnos desde la Tierra.

Espero haberos despejado algunas dudas. Feliz Navidad.

 

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración por una Navidad agradecida

Señor mío Jesucristo, hoy en este día de Navidad, te vengo a dar gracias por todo lo que me has dado. Por mí familia, sobre todo por mis padres, que son un reflejo de tu amor y que tanto amor han entregado. Por mis amigos, los que se han ido y los que han quedado, ellos han sido un consuelo en diversos momentos de mi vida. Por los enemigos y dificultades, sin los que no hubiera sido capaz de ver tu mano poderosa que me ayuda en los momentos de angustia, por esas dificultades, sin las que me hubiera sido imposible aprender, crecer y evolucionar.

Gracias por todo lo que me diste en el pasado, en el presente y en el futuro. Sobre todo gracias por darme a conocer el amor, la pasión en todas sus modalidades, la vida, la amistad, los valores, todo lo que hace a un hombre y a una mujer, importantes y valiosos.

Gracias por esta Navidad, en la que me has hecho comprender que lo importante, no es tener tal o cual cosa, si no las personas que me rodean, gracias en definitiva, por permitir que te reconozca en cada uno de los que me encuentro día a día, gracias por permitirme reconocerte a Ti, el Amor que no es amado.

Tuyo, por siempre, en vida y muerte. Amén.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración a San José en la tribulación y angustia

Oíd, querido San José, una palabra mía!… Yo me veo abrumado/a de aflicciones y cruces, y a menudo lloro… Despedazado/a bajo el peso de estas cruces, me siento desfallecer, ni tengo fuerzas para levantarme y deseo que mi Bien me llame pronto. En la tranquilidad, entiendo que no es cosa difícil el morir… pero si el bien vivir. ¿A quién, pues, acudiré sino a ti, que sois tan bueno y querido, para recibir luz… consuelo… y ayuda? A ti, pues, consagro toda mi vida, y en vuestras manos pongo las congojas, las cruces, los intereses de mi alma… de mi familia… de los pecadores… para que, después de una vida tan trabajosa, podamos ir a gozar para siempre contigo de la bienaventuranza del Paraíso. Amén.

Jaculatoria. San José, Protector de atribulados y de los moribundos, rogad nosotros. Amén.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración al Espíritu Santo el alma de mi alma

Espíritu Santo, eres el alma de mi alma, te adoro humildemente.

Ilumíname, fortifícame, guíame, consuélame.

Y en cuanto corresponde al plan eterno Padre Dios revélame tus deseos.

Dame a conocer lo que el Amor eterno desea en mí.

Dame a conocer lo que debo realizar.

Dame a conocer lo que debo sufrir.

Dame a conocer lo que con silenciosa modestia y en oración, debo aceptar, cargar y soportar.

Sí, Espíritu Santo, dame a conocer tu voluntad y la voluntad del Padre.

Pues toda mi vida no quiero ser otra cosa que un continuado perpetuo Sí a los deseos y al querer del eterno Padre Dios.

Autor: Padre kentenich.

Transcrito: Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración a María dulzura de los ángeles

Dulzura de los ángeles, alegría de los afligidos, abogada de los cristianos, Virgen madre del Señor, protégeme y sálvame de los sufrimientos eternos.

María, purísimo incensario de oro, que ha contenido a la Trinidad excelsa; en ti se ha complacido el Padre, ha habitado el Hijo, y el Espíritu Santo, que cubriéndote con su sombra, Virgen, te ha hecho madre de Dios.

Nosotros nos alegramos en ti, Theotókos; tú eres nuestra defensa ante Dios. Extiende tu mano invencible y aplasta a nuestros enemigos. Manda a tus siervos el socorro del cielo. Amén.

Autor: Tradición Griega.

Transcrito: Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Apócrifo de la Hija de Pedro

(Fragmento copto berolinense)

128 El primer día de la semana, el domingo se reunió mucha gente y llevaron a Pedro una gran multitud de enfermos para que los curara. Pero uno de entre los presentes tuvo el valor de decirle: —Pedro: ante nuestros ojos has hecho que muchos ciegos vean, muchos sordos oigan, que los lisiados anden, y has ayudado a los débiles otorgándoles fuerza. ¿Por qué motivo no has socorrido a tu hija, doncella, que se ha hecho una bella mujer y que ha creído en el nombre del Señor? 129 Uno de sus costados se halla totalmente paralizado y yace tendida en un rincón, impedida. Podemos ver a los que has curado, pero no te has cuidado de tu propia hija.

Mas Pedro sonrió y le dijo: —Hijo mío: Dios solamente sabe por qué razón su cuerpo está enfermo. Sábete, pues, que Él no es débil o impotente para otorgar este don a mi hija.

Mas para persuadirlo en su ánimo y para que los presentes se robustecieran en la fe, 130 miró a su hija y le dijo: —Levántate de ese lugar sin que nadie te ayude salvo Jesús sólo; camina ya sana, delante de todos éstos y ven hacia mí.

Ella se levantó y fue hacia él. La muchedumbre se alegró por lo que había ocurrido. Pedro les dijo: —Ahora vuestro corazón está convencido de que Dios no es impotente respecto a cualquier cosa que le pidamos.

Entonces se alegraron aun más y alabaron a Dios. Pedro dijo así a su hija: —131 Vuelve a tu sitio, siéntate y quede de nuevo contigo tu enfermedad, pues esto es útil para ti y para mí.

La joven se volvió, se sentó en su lugar y quedó como antes. Toda la muchedumbre se puso a llorar y suplicó a Pedro que la (volviera) a curar. Les dijo Pedro: —¡Por la vida del Señor, que esto es útil para ella y para mí!. Pues en el día en el que nació tuve una visión en la que Él me decía: «Pedro, hoy ha nacido para ti una gran 132 tentación. Tu hija causará daño a muchas almas si su cuerpo permanece sano». Mas yo pensaba que la visión se mofaba de mí. Cuando la muchacha tuvo diez años, muchos sufrueron escándalo por su causa. Un gran hacendado, Ptolomeo de nombre, que la había visto bañarse a la muchacha y a su madre, envió por ella con la intención de hacerla su esposa. Pero su madre no quiso. Ptolomeo insistió y no pudo esperar […]

(Laguna de un folio; pp. 133134)

135 […] (los siervos) de Ptolomeo trajeron a la muchacha, la dejaron delante de la puerta de la casa y se fueron. Cuando caímos en cuenta, su madre y yo bajamos, descubrimos a la muchacha y que todo un costado de su cuerpo, desde los pies a la cabeza, se había quedado paralizado y enjuto. La recogimos y alabamos al Señor que había librado a su sierva de esa mancha, de la vergüenza y de […]. Éste es el motivo por el que la muchacha (ha quedado) así hasta el día de hoy.

Ahora es conveniente para vosotros que conozcáis el final de Ptolomeo. 136 Se encerró en sí mismo y se lamentaba día y noche por lo que había ocurrido, y a causa de las muchas lágrimas que derramó quedó ciego. Tomó la decisión de levantarse y ahorcarse, mas he aquí que a la hora nona de aquel día, cuando se encontraba solo en su dormitorio, vio una gran luz que iluminaba toda la casa y oyó una voz que le decía: 137 «Ptolomeo: los vasos de Dios no han sido dados para la ruina y la corrupción. Era necesario que tú, que has creído en mí, no profanaras a mi doncella, en la que deberías ver una hermana, pues yo soy para vosotros dos un solo Espíritu. Levántate, sin embargo, y vete deprisa a casa de Pedro, el apóstol. Allí verás mi gloria, y él te aclarará este asunto».

Ptolomeo no se descuidó un momento, y ordenó a sus hombres que le 138 mostraran el camino y que lo llevaran hasta mí. Cuando estuvo en mi presencia contó lo que le había ocurrido por el poder de Jesucristo, nuestro Señor. Entonces  comenzó a ver con los ojos de su cuerpo y de su alma, y muchos pusieron su esperanza en Cristo. Él les causó un bien procurándoles graciosamente el don de Dios.

Luego murió Ptolomeo; abandonó la vida y se fue hacia su Señor. 139 Y cuando dispuso su testamento, inscribió en él un lote de tierra a nombre de mi hija, ya que por su medio había creído en Dios y obtenido la curación. Yo, a quien había confiado la administración, ejecuté todo diligentemente. Vendí el campo […] y Dios solo sabe que yo ni mi hija […]. Vendí el campo, y del producto no me he quedado con nada, sino que todo lo he repartido entre los pobres.

Sábete, pues, ¡oh servidor de Jesucristo!, que Dios 140 gobierna a los suyos y prepara a cada uno lo que le es bueno, aunque pensemos que se ha olvidado de nosotros. Ahora, pues, hermanos, hagamos penitencia, vigilemos y oremos, y la bondad de Dios dirigirá sus ojos sobre nosotros, mientras por nuestra parte ponemos en ella nuestra esperanza.

Pedro pronunció estas palabras, y alabando el nombre 141 del Señor Cristo, distribuyó a todos el pan. Cuando lo hubo repartido, se levantó y entró en su casa.

Hecho de Pedro.
Fuente: Textos Gnósticos – Biblioteca Nag Hammadi II, por Antonio Piñero. Editorial Trotta www.trotta.es
Nota: la numeración corresponde a las páginas del manuscrito

Transcrito: Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración de consagración al Espíritu Santo

Recibid ¡oh Espíritu Santo!, la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser, que os hago en este día para que os dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones, mi director, mi luz, mi guía, mi fuerza, y todo el amor de mi corazón.

Yo me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a vuestras santas inspiraciones.

¡Oh Santo Espíritu! Dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor.

Gloria al Espíritu Santo Santificador.

Amén.

Autor: Tradición Iglesia Católica.

Transcrito: Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración de Benedicto XVI por los sacerdotes

Señor Jesús

En San Juan María Vianney Tú has querido dar a la Iglesia la imagen viviente y una personificación de tu caridad pastoral.

Ayúdanos a bien vivir en su compañía, ayudados por su ejemplo en este Año Sacerdotal.

Haz que podamos aprender del Santo Cura de Ars delante de tu Eucaristía; aprender cómo es simple y diaria tu Palabra que nos instruye, cómo es tierno el amor con el cual acoges a los pecadores arrepentidos, cómo es consolador abandonarse confidencialmente a tu Madre Inmaculada, cómo es necesario luchar con fuerza contra el Maligno.

Haz, Señor Jesús, que, del ejemplo del Santo Cura de Ars, nuestros jóvenes sepan cuánto es necesario, humilde y generoso el ministerio sacerdotal, que quieres entregar a aquellos que escuchan tu llamada.

Haz también que en nuestras comunidades –como en aquel entonces la de Ars– sucedan aquellas maravillas de gracia, que tu haces que sobrevengan cuanto un sacerdote sabe ´poner amor en su parroquia´.

Haz que nuestras familias cristianas sepan descubrir en la Iglesia su casa –donde puedan encontrar siempre a tus ministros– y sepan convertir su casa así de bonita como una iglesia.

Haz que la caridad de nuestros Pastores anime y encienda la caridad de todos los fieles, en tal manera que todas las vocaciones y todos los carismas, infundidos por el Espíritu Santo, puedan ser acogidos y valorizados.

Pero sobre todo, Señor Jesús, concédenos el ardor y la verdad del corazón a fin de que podamos dirigirnos a tu Padre celestial, haciendo nuestras las mismas palabras, que usaba San Juan María Vianney:

Te amo, mi Dios, y mi solo deseo
es amarte hasta el último respiro de mi vida.
Te amo, oh Dios infinitamente amable,
y prefiero morir amándote
antes que vivir un solo instante si amarte.
Te amo, Señor, y la única gracia que te pido
es aquella de amarte eternamente.
Dios mío, si mi lengua
no pudiera decir que te amo en cada instante,
quiero que mi corazón te lo repita
tantas veces cuantas respiro.
Ti amo, oh mi Dios Salvador,
porque has sido crucificado por mí,
y me tienes acá crucificado por Ti.
Dios mío, dame la gracia de morir amándote
y sabiendo que te amo. Amén.

Autor: Papa Benedicto (Papa Emérito).
Transcrito por: Fray  Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración para sanar heridas internas

Como todos estamos enfermos por heridas en nuestro pasado, a continuación hacemos una oración de curación interior para que el Señor sane el corazón de los que reconozcan necesitarlo.

Padre de bondad, Padre de amor, te bendigo, te alabo y te doy gracias porque por amor nos diste a Jesús.

Gracias Padre porque a la luz de tu Espíritu comprendemos que él es la luz, la verdad y el buen pastor, que ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia.

Hoy, Padre, quiero presentarte a este hijo(a). Tú lo(a) conoces por su nombre. Te lo(a) presento, Señor, para que Tú pongas tus ojos de Padre amoroso en su vida.

Tú conoces su corazón y conoces las heridas de su historia.
Tú conoces todo lo que él ha querido hacer y no ha hecho.
Conoces también lo que hizo o le hicieron lastimándolo.
Tú conoces sus limitaciones, errores y su pecado.

Conoces los traumas y complejos de su vida.
Hoy, Padre, te pedimos que por el amor que le tienes a tu Hijo, Jesucristo, derrames tu Santo Espíritu sobre este hermano(a) para que el calor de tu amor sanador, penetre en lo más íntimo de su corazón.

Tú que Sanas los corazones destrozados y vendas las heridas, sana a este hermano, Padre.
Entra en ese corazón, Señor Jesús, como entraste en aquella casa donde estaban tus discípulos llenos de miedo. Tú te apareciste en medio de ellos y les dijiste: “paz a vosotros”. Entra en este corazón y dale tu paz. Llénalo de amor.

Sabemos que el amor echa fuera el temor.
Pasa por su vida y sana su corazón.
Sabemos, Señor, que Tú lo haces siempre que te lo pedimos, y te lo estamos pidiendo con María, nuestra madre, la que estaba en las bodas de Caná cuando no había vino y Tú respondiste a su deseo, transformando el agua en vino.

Cambia su corazón y dale un corazón generoso, un corazón afable, un corazón bondadoso, dale un corazón nuevo.

Haz brotar, Señor, en este hermano(a) los frutos de tu presencia. Dale el fruto de tu Espíritu que es el amor, la paz y la alegría. Haz que venga sobre él el Espíritu de las bienaventuranzas, para que él pueda saborear y buscar a Dios cada día viviendo sin complejos ni traumas junto a su esposo(a), junto a su familia, junto a sus hermanos.

Te doy gracias, Padre, por lo que estás haciendo hoy en su vida.
Te damos gracias de todo corazón porque Tú nos sanas, porque tú nos liberas, porque Tú rompes las cadenas y nos das la libertad.

Gracias, Señor, porque somos templos de tú Espíritu y ese templo no se puede destruir porque es la Casa de Dios. Te damos gracias, Señor, por la fe. Gracias por el amor que has puesto en nuestros corazones.

¡Qué grande eres Señor!

Autor: Anónimo.

Transcrito: Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

 

Oración para preparar un buen estudio

Tú,  Señor,  que haces elocuentes las lenguas de los niños, dirige mi lengua y difunde en mis labios la gracia de tu bendición.

Dame agudeza para entender, capacidad para retener, métodos y facultad para atender, sutileza para interpretar, gracia y abundancia para hablar.

Dame acierto al empezar, dirección al continuar, perfección al acabar.

Oh, Señor que vives y reinas, verdadero Dios y hombre, por los siglos de los siglos.

Amén.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

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