Daily Archive 16 noviembre, 2016

Distinción entre dogma y misterio

Es claro que hay muchos dogmas que son un misterio, y viceversa, vamos a intentar esclarecer un poco este tema. La naturaleza está llena de misterios y vivimos rodeados de realidades que no podemos comprender. Aún hay muchos “misterios” en el organismo humano y no digamos de las realidades que están físicamente muy alejadas de nosotros.

Misterio, en sentido estricto, es una verdad que no podemos comprender, pero que conocemos y creemos porque Dios nos la ha revelado o por el magisterio de la Iglesia; como por ejemplo la Santísima Trinidad.

Es importante saber que los Misterios no son contrarios a la razón humana, sino que únicamente están por encima de ella. Por ejemplo, las leyes de la electricidad, que son conocidas por un buen físico, son un misterio para el ignorante. Pero esto no quiere decir que vaya contra la razón, sino que le son superiores. No puede haber contradicción entre la razón y los misterios revelados, porque Dios es, a la vez, el autor de la razón y de la Revelación.

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Pero, ¿ qué es un Dogma?. Dogma, en sentido amplio, es una verdad contenida en la Revelación divina. Dogma, en sentido estricto, son las verdades reveladas por Dios y propuestas como tales por el Magisterio de la Iglesia a los fieles, con la obligación de creer en ellas. Como el dogma de la Asunción de la Santísima Virgen a los Cielos, que aún hoy en día está en algunos sectores en debate.

Habiendo apuntado esto, decir que en el dogma hay dos elementos: Es una verdad revelada por Dios y se halla, por tanto, contenida ya en la Sagrada Escritura, en la Tradición, o en ambas. Es una verdad propuesta por el Magisterio de la Iglesia con obligación de creer en ella. Esa propuesta puede hacerla la Iglesia, bien de forma extraordinaria, por ejemplo con una solemne definición del Papa o de un Concilio Universal de acuerdo con el Papa, o por el Magisterio Ordinario y universal de toda la Iglesia.

Quien niega o pone en duda de un modo pertinaz las verdades que han de ser creídas, comete el pecado de herejía, y hoy hay muchos teólogos actuales que incurren en ella, incluso religiosos que no debieran caer en ella. El libre pensamiento y  la conciencia pertenecen al fuero interno, pero de puerta a fuera de la conciencia hay que estar en consonancia con él Magisterio de la Iglesia, y por lo menos intentar no crear confusión, máxime si se está en un puesto en el que el teólogo debe orientar a las futuras mentes pensantes de la iglesia.

Sin embargo en nuestra época de tanta confusión intelectual, y de tanto orgullo (incluso por parte de aquellos que no debieran de tenerlo) , en que por todas partes surgen quienes pretenden ser Maestros, ya sea en Sagrada Escritura por y la destrozan y denigran reduciéndola a una simple “escritura” humana, mero conjunto de libros piadosos escrito y reelaborado sucesivamente por las distintas comunidades…,ya sea en las Verdades de la Fe o la Moral, proponiéndonos nuevos avances más acordes con estos tiempos de suerte que muchas de las teologías ponen en duda verdades de Fe comúnmente aceptadas en el magisterio (como dije antes) y por toda la tradición de la historia. Se puede hacer teología positiva, e innovar sin destruir o quitar la divinidad.

Por ejemplo, la Iglesia y el Magisterio nos dice que la Revelación de Dios a los hombres tiene su culminación en Jesucristo. Ya no es un mensajero de Dios el que viene a revelar un aspecto del plan salvador: es Dios mismo. Jesucristo, “con toda su presencia y manifestación, con sus palabras y obras, prodigios y milagros, y, ante todo, con su muerte y resurrección y, finalmente, enviando al Espíritu de verdad, culmina plenamente la Revelación” (Const. Dogm. Dei Verbum, n.4).

De esto se puede pensar que con la muerte del último Apóstol por ejemplo (una persona que ha sido testigo),  se cerró el contenido del depósito revelado por Dios. La Iglesia, que es depositaria de la Palabra de Dios que es inmutable, no puede quitar o añadir nada. Todas las verdades enseñadas por Dios están contenidas en la Escritura y en la Tradición. Pero no se han conocido y profundizado en toda su amplitud.

De acuerdo con lo anteriormente expuesto se podría admitir el progreso del dogma católico, y en qué sentido no.  Con la muerte de los Apóstoles quedó terminada la Revelación; y después de ellos Dios no ha revelado ninguna verdad nueva. En consecuencia, cuando la Iglesia define solemnemente un nuevo dogma, no establece una verdad nueva, no contenida en la Escritura y en la Tradición; sino que por el contrario declara que esta verdad está contenida en la Sagrada Escritura y en la Tradición; y que por lo mismo hay que admitirla.

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Los dogmas no pueden cambiar de sentido; pero sí pueden cambiar los términos en que son expresados. No pueden cambiar de sentido. Lo que la Iglesia aceptó ayer como verdadero, no puede hoy rechazarlo como falso; o el caso inverso (aunque hoy estamos asistiendo precisamente a esto y parece que se van a desatar todas tormentas, aquí todo el mundo cambia y tergiversa a su antojo); porque si no sería algo como decir que Dios no da su asistencia a la Iglesia, tal y como prometió.

Lo que sí es aceptable a mi modo de ver es que los dogmas se puedan explicar o hasta expresar con palabras que sean más claras, entendibles o precisas. Desde un principio se admitió que por las palabras de la consagración el pan se cambia en el cuerpo de Cristo. Pero la palabra transubstanciación (cambio de una substancia en otra) la empleó por primera vez la Iglesia en el IV Concilio de Letrán, 1215.

Por tanto como yo lo veo, el progreso del dogma consiste en que la Iglesia enseña de modo más claro y explícito, verdades que estaban contenidas en la Escritura y en la Tradición de modo velado e implícito.  Espero querido visitante de TRAS CRISTO Y SAN FRANCISCO DE ASÍS, haberte esclarecido las dudas.

Fuentes Consultadas: Documentos conciliares. www.vatican.va.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m

Oración a San Miguel para protección

Oh gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas, guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los rebeldes espíritus infernales. Humildemente te rogamos, te digne librar de todo mal a los que a ti recurrimos con confianza; que tu favor nos ampare, tu fortaleza nos defienda y que, mediante tu incomparable protección adelantemos cada vez más en el servicio del Señor; que tu virtud nos esfuerce todos los días de nuestra vida, especialmente en el trance de la muerte, para que, defendidos por tu poder del infernal dragón y de todas sus asechanzas, cuando salgamos de este mundo seamos presentados por ti, libres de toda culpa, ante la Divina Majestad. Amén.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración al Señor mi compañía

Siembras paz y amor por las montañas, por las calles, por las casas, no tengas miedo. Tu noche una luz encenderá: la esperanza; las gentes en luz caminarán no habrá sombras, ni ansiedades. ESTOY CONTIGO. Si la paz cae deshecha a tus pies no te asustes, vuelve a comenzar. No tengas miedo. Al cuerpo de la tierra entregarás: flor de trigo; y a las bocas de hambre anunciarás: pan de paz. ESTOY CONTIGO. Amén.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Canto de alabanza al Señor

TU ERES EL BIEN, TODO BIEN, SUMO BIEN, SEÑOR DIOS, VIVO Y VERDADERO. Tú eres fuerte, Tú eres grande, Tú eres Dios Altísimo, Tú eres santo, Señor Dios único que haces maravillas. Tú eres humildad, Tú eres paciencia, Tú eres seguridad, Tú eres caridad y amor, Tú eres sabiduría. Tú eres nuestra vida eterna, grande y admirable Señor. Tú eres nuestra dulzura. Amén.

Autor: San Francisco Asís

Transcrito: Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Cántico a la Virgen

Señora de la Pascua, Señora del Viernes y del Domingo, Señora de la noche y de la mañana, Señora del silencio y de la cruz, Señora del silencio y de la cruz, Señora del Amor y de la Entrega, Señora de la palabra recibida y de la palabra empeñada, Señora de la paz y de la esperanza. Señora de todas las partidas, porque eres la señora del “transito” o la “pascua”, ¡escúchanos!, hoy queremos decirte “muchas gracias”, muchas gracias, Señora, por tu –Fiat.., por tu completa disponibilidad de esclava, por tu pobreza y tu silencio, por el gozo de tus siete espadas, por el dolor de todas tus partidas que fueron dando la paz a tantas almas. Muchas gracias por haberte quedado con nosotros a pesar del tiempo y de las distancias. Nuestra Señora de la Reconciliación,  imagen y principio de la Iglesia: hoy dejamos en tu corazón pobre, silencioso y disponible, esta Iglesia peregrina de la Pascua. Una Iglesia esencialmente misionera, fermento y alma de la sociedad en que vivimos, una Iglesia profética que sea el anuncio de que el Reino ha llegado ya. Una Iglesia de auténticos testigos, insertada en la historia de los hombres, como presencia salvadora del Señor, fuente de paz, de alegría y de esperanza. Amén.

Autor: Desconocido

Transcrito: Cristóbal Aguilar, o.f.m.

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