Daily Archive 27 octubre, 2016

Angeología ¿que es y que estudia?

Se habla mucho en varios ambientes de angeología, e incluso se la está mezclando con otras creencias que nada o poco tienen que ver, se mezclan con astrología, new age, oráculos, etc., pero aquí en TRAS CRISTO Y FRANCISCO DE ASÍS vamos a tratarlo de una manera un poco más seria, veamos pues y empecemos por aclarar un poco, ¿Qué es realmente la angeología?, la podemos definir como la parte de la teología de la Iglesia Católica que se encarga del estudio de los Ángeles. La palabra “ángel” en Inglés es una fusión de Engel la palabra Inglés Antiguo (con un duro g) y la Angele francés antiguo. Ambos derivan del latín angelus, y desde allí al ἄγγελος griego koiné – angelos (“mensajero”) utilizados en la Septuaginta para traducir la Mal’akh hebreo מלאך (YAHWEH) “mensajero (del Señor)”. a22

Más que nada era un mensajero (como acabo de indicar alguna línea más arriba) y debido a su rapidez en la entrega del mensaje y por ser espíritus, en la iconografía se les ha representado comúnmente con “alas” o “niños cabezones con alas”, el caso es que esto es una mera representación, pues aunque hay algunos estudios medio serios sobre todo de la época medieval, no podemos asegurar realmente como son, solo podemos conocer su función, que aparece en muchos escritos y lugares de la Biblia.

La Biblia usa los términos מלאך אלהים (Mal’akh Dios, mensajero de Dios), מלאך יהוה (Mal’akh Adonai, mensajero del Señor), בני אלוהים (B’nai Elohim; hijos de Dios) y הקדושים (ha-qodeshim ; los santos) para referirse a los seres tradicionalmente como los ángeles. Daniel es la figura bíblica primero en referirse a los ángeles por su nombre.

Un ángel es un ser inmaterial presente en las creencias de muchas religiones cuyos deberes son asistir y servir a Dios. Según las tres principales religiones monoteístas, los ángeles actúan típicamente como mensajeros. Más específicamente, en el cristianismo, el término ángel hace referencia a la categoría más inferior de las nueve en que tradicionalmente se dividen los seres angélicos. La rama de la teología que se ocupa de los ángeles se denomina angelología.

Desde el punto de vista religioso, los ángeles son normalmente considerados como criaturas de gran pureza destinadas en muchos casos a la protección de los seres humanos. En este sentido, en el cristianismo, se habla del ángel de la guarda o custodio, que sería aquel que Dios tiene señalado a cada persona para protegerla. Por contraposición, también existe la figura del ángel caído, aquel que ha sido expulsado del cielo por desobedecer o rebelarse contra Dios. El más conocido de ellos, en la tradición cristiana, es Lucifer.

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Aunque los israelitas eran un pueblo monoteísta, vivían rodeados de otros pueblos de tradición politeísta cuyas creencias sin duda ejercieron un fuerte influjo sobre los judíos. Resultó entonces muy útil convertir a cualquier ser “divino” en un servidor del único dios que adoraban, formando así una “corte celestial”, similar a la de los reyes de esa época. Posiblemente por influencia mesopotámica (los israelitas fueron llevados cautivos a Babilonia desde el año 597 a. C. hasta el 538 a. C.), se empezó a representar a estos ángeles con alas. El influjo de la religión mazdeísta, basada en los principios del mal y el bien como explicación de todas las cosas, también contribuyó sin duda a configurar los ángeles como parte “del bien”, mientras que las potencias malignas encajaron de modo natural como “ángeles malos” (o ángeles caídos) y por tanto servidores del mal.

Desde muy pronto, a los ángeles se les atribuyó el papel de intermediarios entre la divinidad y los seres humanos, posiblemente porque su aspecto de “hombres con alas” parecía apropiado para moverse tanto en el ámbito divino como en el humano. Así, ya para los persas un ángel fue el encargado de revelar “la verdad” a Zoroastro. Este modelo se va a repetir una y otra vez en el judaísmo (por ejemplo el ángel Gabriel con Abraham), el cristianismo (ángel Gabriel con la Virgen María) y el islam (ángel Gabriel con Mahoma).

A lo largo de los siglos, los ángeles judíos van evolucionando, en un principio se los menciona como seres tan parecidos a varones humanos que podían ser confundidos con ellos, para ir luego paulatinamente tornándose más espirituales y cumpliendo funciones más especializadas (ángeles que solo sirven a la divinidad, ángeles mensajeros, ángeles que castigan, etc).

Los ángeles en la tradición cristiana parten de lo que se ha dicho sobre ellos en la religión judía; por tanto, son seres creados por Dios para su servicio, que actúan como enviados o mensajeros para los hombres de la tierra. La postura oficial de la Iglesia católica se fija en los concilios de Roma del año 745 y de Aquisgrán del 789, los cuales rechazaron el uso de nombres de ángeles, salvo aquellos citados en la Biblia: Miguel, Gabriel y Rafael. La Iglesia ortodoxa griega y la Iglesia ortodoxa copta reverencian, no obstante, también a Uriel.

De acuerdo a los teólogos cristianos de la Edad Media, los ángeles están organizados en varios órdenes, o coros, angélicos. La clasificación más influyente fue creada por un autor desconocido cuyas obras nos han llegado atribuidas a Dionisio Areopagita, por lo que es conocido como Pseudo-Dionisio Areopagita, y expuso su doctrina angelológica en su libro La Jerarquía Celeste. Según esta obra, los nueve coros angélicos, agrupados en tres grupos, son serafines, querubines y tronos (primer grupo); dominaciones, virtudes y potestades (segundo grupo) y principados, arcángeles y ángeles (tercer grupo).

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Los serafines están en la cima de la jerarquía y rodean el trono de Dios; son de color rojo y su atributo es el fuego. Los querubines simbolizan la sabiduría divina y son de color azul y oro. Los tronos representan la justicia divina y llevan toga y bastón de mando. El segundo grupo es responsable de los elementos naturales y de los cuerpos celestes. Las dominaciones llevan corona y cetro. Las potestades ordenan las operaciones que los espíritus superiores ejecutan en los inferiores; también llevan corona y cetro. Las virtudes se refieren a la Pasión de Cristo y llevan a veces flores o símbolos de María. El tercer grupo establece la relación con la humanidad. Los principados protegen a las naciones, los arcángeles son mensajeros de Dios y los de mayor autoridad, y los ángeles protegen a los seres humanos.

Esperando que este breve pero conciso artículo os haya servido para esclarecer las dudas a este respecto.

Fuentes consultadas: Varias fuentes, incluido el Catecismo de la Iglesia Católica.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración para purificar el agua

Señor que de la nada formaste a los hombres a tu imagen, soy yo quien te ruega que santifiques esta agua, con el fin de que sea saludable mi cuerpo y mi alma. Señor, concédeme el ser purificado a fin de que aparezca sin mancha ante Tus ojos. Amén.

Nota: Si lo que se desea es agua bendita (que es un sacramental), ha de ser bendecida por un Sacerdote Católico.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración para pedir soportar los dolores

Has clavado, Señor, Tu cruz en mi alma, sobre mi cuerpo, sobre mi corazón. Me ofreces el dolor de todos los dolores eliges para mí el que Tú sabes que más agudamente va a atravesar mi corazón. Ayúdame, Señor, a soportar esta cruz. Sin amargura, sin abatimiento, sin consideración alguna sobre mí. Amén.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración para pedir la recuperación tras una operación quirúrgica

Padre nuestro, que estás en los cielos, al igual que el sol ilumina la tierra y le da calor y vida, él nos recuerda Tu amor. Porque es en ti en quien vivimos, nos movemos y existimos. De la misma manera que has estado entre nosotros muchas veces a la hora de la dificultad, en el pasado, continúa bendiciéndonos ahora con Tu ayuda. Préstame Tu fuerza curativa, para que me sea devuelta la salud y la fortaleza. Amén.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración para salir de una sensación de angustiosa

Ven, Señor en mi ayuda ven, mi vida se acaba. Sin cariño de nadie agoniza mi alma. Dame fuerza y aliento, dame fe y esperanza. Para que yo no muera hazme oír Tu palabra. Tú eres aurora de vida y eres canción de esperanza. Tú das al alma perdida, con el perdón la confianza. Amén.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

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