Daily Archive 20 octubre, 2016

La Vírgen de Guadalupe y sus increibles fenómenos impresos

Es una de las apariciones más importantes y enigmáticas si se me permite decir, pues hay estudios de muchas clases sobre la tilma sobre la que está impresa la imagen de la Virgen. Se han hecho estudios con microscopios digitales de los ojos y se ha visto por ejemplo que en ellos se “refleja” la imagen de una serie de personas y entre ellas se puede casi reconocer a lo que podríamos llamar un indio. También se han hecho estudios sobre las estrellas del manto y se comprueba que hay una pequeña melodía, si se sustituyen las estrellas por notas musicales y aún hay más de estos estudios.

Pero vamos a ahondar más íntimamente en este hecho, contando como deben de hacerse, desde el principio:

Un sábado de 1531 a principios de diciembre, un indio llamado Juan Diego, iba muy de madrugada del pueblo en que residía a la ciudad de México a asistir a clase de catecismo y a oír la Santa Misa. Al legar junto al cerro llamado Tepeyac amanecía y escuchó que le llamaban de arriba del cerro diciendo: “Juanito, Juan Dieguito”.

Él subió a la cumbre y vio a una Señora de sobrehumana belleza, cuyo vestido era brillante como el sol, la cual con palabras muy amables y atentas le dijo: “Juanito: el más pequeño de mis hijos, yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios, por quien se vive. Deseo vivamente que se me construya aquí un templo, para en él mostrar y prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra y a todos los demás amadores míos que me invoquen y en Mí confíen. Vas donde el Señor Obispo y le manifiestas que deseo un templo en este llano. Anda y pon en ello todo tu esfuerzo”.

Él se arrodilló y le dijo: “Señora mía, voy corriendo a cumplir lo que me has mandado. Yo soy tu humilde siervo”. Y se fue de prisa a la ciudad y en derechura al Palacio del Obispo que era Fray Juan de Zumárraga, religioso franciscano (que maravilla que nuestra Madre haya querido en muchos momentos tener presentes a sus hijos franciscanos), cuando el obispo oyó lo que le decía el indiecito Juan Diego, no le creó. Solamente le dijo: “Otro día vendrás y te oiré despacio”.

Juan Diego se volvió muy triste porque no había logrado que se realizara su mensaje. Se fue derecho a la cumbre del cerro y encontró allí a la Señora del Cielo que le estaba aguardando.

Al verla se arrodilló delante de Ella y le dijo: “Señora, la más pequeña de mis hijas, niña mía, expuse tu mensaje al Sr. Obispo, pero pareció que no lo tuvo por cierto. Comprendí por la respuesta que me dio que pensó que quizás que es una invención mía que Tú quieres que te hagan aquí un templo, y que eso no es una orden tuya. Por lo cual te ruego que le encargues a alguno de los principales que le lleve tu mensaje para que le crean, porque yo soy un pobre hombrecillo, el último de todos. Perdóname que te cause esta gran pesadumbre. Señora y Dueña Mía”.

Ella le respondió: “Oye, hijo mío, el más pequeñito, es preciso que tú mismo solicites y ayudes a que con tu mediación se cumpla mi voluntad. Mucho te ruego, hijo mío, y aún te mando, que otra vez vayas mañana a ver al Sr. Obispo. Dile que yo en persona, la siempre Virgen María, Madre de Dios, te envía, para hacerle saber mi voluntad: que deben hacer aquí el templo que les pido”.

Pero al día siguiente el obispo tampoco le creyó a Juan Diego y le dijo que era necesaria alguna señal maravillosa para que se pudiera creer que sí era cierto que lo enviaba la misma Señora del Cielo. Y lo despidió.

El lunes Juan Diego no volvió al sitio donde se le aparecía nuestra Señora, porque su tío Bernardino se puso muy grave y le rogó que fuera a la capequeño, que no es tan importante lo que te asusta y aflige. No se entristezca tu corazón ni te llenes de angustia. ¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿Acaso no soy tu ayuda y protección? No te aflijas por la enfermedad de tu tío, que en ese momento ha quedado sano. Sube ahora a la cumbre del cerro y hallarás distintas flores. Córtalas y tráelas”.

Juan Diego subió a la cumbre del cerro y se asombró muchísimo al ver tantas y exquisitas rosas de castilla, siendo aquel un tiempo de mucho hielo en el que no aparece rosa alguna por allí, y menos en esos pedregales. Llenó su poncho o larga ruana blanca con todas aquellas bellísimas rosas y se presentó a la Señora del Cielo. Ella le dijo: “Hijo mío, esta es la prueba que llevarás de parte mía al Sr. Obispo. Te considero mi embajador, muy digno de mi confianza. Ahora te ordeno que sólo delante del Sr. Obispo despliegues tu manta y descubras lo que llevas. Contarás todo lo que viste y admiraste para que puedas inducir al prelado, con objeto de que se construya el templo que he pedido”.

imagenes-de-la-virgen-de-guadalupe-reyna-de-mexico-y-emperatriz-de-america-lupita-12-de-diciembre-la-guadalupana-26Juan Diego se puso en camino, ya contento y seguro de salir bien. Al llegar a la presencia del obispo le dijo: “Señor, hice lo que me mandaste hacer: Pedí a la Señora del Cielo una señal. Ella aceptó. Me despachó a la cumbre del cerro y me mandó cortar allá unas rosas y me dijo que te las trajera. Así lo hago, para que en ellas veas la señal que pides, y cumplas su voluntad. Helas aquí”.

Desenvolvió luego su blanca manta, y así que se esparcieron por el suelo todas las diferentes rosas de castilla, se dibujó en ella y apareció de repente la preciosa imagen de la Virgen María, Madre de Dios, tal cual se venera hoy en el templo de Guadalupe en Tepeyac. Luego que la vieron, el Sr. Obispo y todos los que allí estaban se arrodillaron llenos de admiración. El prelado desató del cuello de Juan Diego la manta en que se dibujó y apareció la Señora del Cielo y la llevó con gran devoción al altar de su capilla. Con lágrimas de tristeza oró y pidió perdón por no haber aceptado antes el mandato de la Señora del Cielo.

La ciudad entera se conmovió y venían a ver y admirar la devota imagen y a hacerle oración y le pusieron por nombre la Virgen de Guadalupe, según el deseo de Nuestra Señora. Juan Diego pidió permiso para ir a ver a su tío Bernardino que estaba muy grave. El Sr. Obispo le envió un grupo de personas para acompañarlo. Al llegar vieron a su tío que estaba muy contento y que nada le dolía. Y supieron que había quedado instantáneamente curado en el momento en que la Sma. Virgen dijo a Juan Diego: “No te aflijas por la enfermedad de tu tío, que en este momento ha quedado sano”.

La Virgen de Guadalupe es una advocación muy mariana que tiene por santuario localizado en la tierra cacereña de Guadalupe, España y también es la Patrona de la región Extremeña. Ostenta el título de patrona de todas las Tierras de habla hispana, como la  “Reina de las Españas”, otorgado por Alfonso XIII en 1928 gracias a los descubridores Nuevo Mundo que frecuentemente invocaban a la Virgen de Guadalupe, y además levantaron templos dedicados a esta advocación mariana y bautizaron una isla (Cristóbal Colón, precisamente fue otro franciscano que era confesor de Isabel la Católica y convenció a la reina de financiar el viaje de Colon al nuevo mundo, desde la rábida) y fundaron poblaciones con el nombre de “Guadalupe”.

Como decía hay  descubrimientos que se han hecho acerca del Cuadro de la Virgen de Guadalupe en México, tienen pasmados a los científicos. Hace años se formo  una comisión de científicos para investigar los fenómenos inexplicables de esta tela que era la ruana o poncho del indio Juan Diego.

Lo primero que llama la atención de los expertos textiles es que esta manta se haya podido conservar durante siglos, expuesta al polvo, al calor y a la humedad, sin que se haya deshilachado ni se haya desteñido su bella policromía. Siempre estuvo así expuesta a todo, a la topa tolondra, y sólo desde hace unos años la cubrieron con un vidrio.

virgenguadalupe_ctv1aLa tela está hecha con una fibra de ayate mexicano que se descompone por putrefacción a los veinte años, como ha sucedido con varias reproducciones de la imagen que se han fabricado en esta misma clase de tejido. Y sin embargo este lienzo lleva cuatrocientos cincuenta años desde el tiempo de Hernán Cortés, sin desgarrarse, ni descomponerse, y por causas inentendibles a los expertos, es refractaria a la humedad y al polvo.

La pintura que cubre la tela es otro misterio. El sabio alemán Kuhn, que es premio Nobel en Química, ha estudiado esta pintura, y su respuesta dejó atónitos a los oyentes: “estos colorantes no son ni minerales, ni vegetales, ni animales”.

Incluso desde la NASA, de Estados Unidos la ha estudiado con aparatos de rayos infrarrojos y ha descubierto que la tela no tiene ningún engomado ni preservante, y que no se puede explicar cómo esas pinturas han resistido cuatro siglos en un lienzo tan ordinario. Con estos rayos infrarrojos se ha descubierto que la imagen no tiene esbozos previos como se ve en los cuadros de Rubens y Tiziano, sino que fue pintada directamente, tal cual se la ve, sin tanteos ni rectificaciones.

La imagen no tiene pinceladas. La técnica empleada es desconocida en la historia de la pintura. Es inusual, incomprensible e irrepetible, esto es realmente maravilloso, como dicen en mi tierra cordobesa, como para “quitarse el sombrero”.

También hay un estudio de un personaje, llamado Lauvvoignet (prestigioso oculista) que, examinó con un poderoso lente la pupila de la Virgen, y la observó maravillado que en el iris se veía reflejada la imagen de un hombre. Esto fue el principio de una investigación que condujo a los más inesperados descubrimientos. El Dr. Tosman, especializado en digitalización, le ha tomado fotografías a la pupila de la Virgen de Guadalupe. Las amplía miles de veces, y logra captar detalles imposibles de ser captados a simple vista. Y los detalles que aparecen en las fotografías de la Virgen de Guadalupe son: Un franciscano en cuyo rostro se ve deslizarse una lágrima; un hombre con la mano sobre la barba en señal de admiración; otro indio en actitud de rezar; unos niños y varios religiosos franciscanos más. O sea todas las personas que según la historia de la Virgen de Guadalupe escrita hace varios siglos, estaban presentes en el momento en el que apareció la sagrada imagen.

Como vemos esto puede parecer un poco de “feria” o si se quiere un poco fantástico, pero a veces la Fe lo es. Claro que hay que tener en cuenta que es delgada la linea que separa lo real de que no lo es.

Fuentes consultadas: Investigación Academia de la Historia de la Iglesia en Mexico

Otras fuentes: Guadalupe: pulso y corazón de un pueblo: El Acontecimiento Guadalupano …, libro Escrito por Fidel González.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración para proteger a un niño recién nacido

Señor, Padre nuestro. Tú sabes con cuanta alegría hemos acogido que vaya a surgir  una nueva vida entre nosotros. Te damos gracias por este don maravilloso que nos has dado. Te lo pedimos Señor; vigila y protege a esta pequeña y delicada vida, este cuerpo y esta alma. Señor, te confiamos este hijo. Amén.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración de gratitud por la gracia de un nuevo hijo

Te damos gracias, Señor, porque has bendecido nuestra casa y nos has confiado este hijo. Una vez más lo ponemos en Tus manos paternales. Guíalo y condúcelo. Defiéndelo del pecado y de la malicia del mundo, mantenlo en la fe y la amistad. Hazlo fuerte, leal y generoso. Amén.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración diaria para pedir al Espíritu Santo la plenitud de sus dones

Señor y Dios mío verdadero, por tus sagradas llagas y por el corazón Inmaculado de tu Santa Madre concedeme la plenitud de los dones del Espíritu Santo, por tu bondad y tu amor. Amén

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración para pedir librarse de los perseguidores

Señor, me refugio en ti; sálvame de todos los que me persiguen y librame de ellos. Que nadie arrebate mi alma como león, y la despedace y no haya quien me libre. Levántate, Señor. Levántate en mi defensa en el juicio que convocaste. Devuélveme el derecho, Señor, según mi justicia y la inocencia que mora en mí. Yo en cambio te alabaré por ser justo, Señor. Amén.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

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