Daily Archive 3 octubre, 2016

La crucifixión de Jesús

Cristo fue ejecutado por el método al que Cicerón describe como el más cruel y terrible de todos: la crucifixión.

La crucifixión ha sido una de las maneras más terribles en las que los hombres han sido asesinados por sus semejantes. La crucifixión no es sólo muerte, sino también tortura prolongada, dolor, agonía… La crucifixión, tan utilizada por los romanos, era el método de asesinato legal más terrorífico, y de esta forma actuaba no sólo como método de ejecución, sino como advertencia a todo el que pensara vulnerar las leyes. Por eso la crucifixión era pública y en lugares abiertos, para que los cuerpos quedaran expuestos y todos pudieran ver el castigo. Gracias al descubrimiento de los huesos de Giv´at ha-Mitvar, desenterrados en 1968 al norte de Jerusalén y que pertenecen a un hombre crucificado (que nada tiene que ver con la crucifixión de Jesús, ojo…) de unos 26 años de edad y 1,67 metros de altura, podemos tener una idea muy completa de cómo era este inhumano y despreciable castigo.

jesus2

En primer lugar, tal y como describen los Evangelios, los reos de muerte eran flagelados. Los romanos utilizaban tres grados de dureza en la flagelación con látigo, así, la más dura era para los reos de muerte. Luego le cargaban el travesaño a la espalda y le hacían llevarlo hasta el lugar de la ejecución, donde el madero vertical estaba clavado de manera fija, esperando a su víctima. El hombre era tendido en el suelo boca arriba y sus brazos clavados al travesaño (no podían clavarles las palmas de las manos porque el peso desgarraría la carne fácilmente, por eso se clavaban los brazos del reo por debajo de las muñecas, entre los dos huesos del antebrazo: el cúbito y el radio). Entonces se subía el travesaño y se fijaba al madero vertical. El reo estaba de pie y podía apoyarse en un listón de madera que servía de asiento. Le subían las piernas y le clavaban los talones al madero.

El examen de los clavos ha demostrado que el clavo atravesaba antes un trozo de madera de acacia o almendro para fijarse mejor. En este caso concreto, el clavo se había fijado a los huesos de los talones de tal modo que para descolgar al reo tuvieron que cortarle uno de los pies. Todo el peso del cuerpo quedaba colgado de los brazos, por lo que el cuerpo tiraba hacia abajo y los clavos iban desgarrando la carne de los antebrazos hasta que los huesos de las muñecas frenaban el descenso y el hombre comenzaba una agonía que podía durar horas y horas hasta que fallecía por asfixia entre horribles sufrimientos.

Por encima de su cabeza se clavaba un cartel donde se daba cuenta de los crímenes cometidos por el reo. En el caso de Jesús el cartel decía en latín: Iesus Nazarenus Rex Iodorum: Jesús de Nazaret Rey de los Judíos, cuya conocida abreviatura es INRI.

Como medida de gracia, los soldados que llevaban a cabo esta espantosa ceremonia, podían partirle las piernas a golpes para acelerar su muerte, tal y como demuestra el examen médico de estos huesos donde el ángulo de la fractura es clave para determinar la postura exacta del reo en la cruz. Los huesos de Giv´at ha-Mitvar, que probablemente pertenezcan a un zelote que combatió a los romanos nos muestran heridas atroces que testimonian el completo desprecio por la vida que reinaba entonces y aún ahora en muchas naciones. El relato de los Evangelios nos hace pensar que Jesús llegó en muy mal estado a la Cruz debido a los sufrimientos y torturas padecidos a manos de los auxiliares romanos y guardias judíos y, sobre todo, de la flagelación a que fue sometido. Puesto que Poncio Pilato no creía que fuera culpable de muerte lo más posible es que ordenara que le azotaran muy violentamente para evitarle el mayor sufrimiento posible en la Cruz.

El evangelista Juan fue testigo de la crucifixión de Cristo y su relato es el que más pormenores señala sobre este episodio. Junto a Jesús fueron asesinados legalmente dos ladrones, uno de los cuales se burló de Cristo, pero el otro se apiadó de él y Jesús le prometió la salvación. Es la famosa historia de “el ladrón bueno”. Recordemos que todo, absolutamente todo lo que nos presenta el Evangelio tiene un mensaje de Amor y de Esperanza y que la muerte de Jesús no fue más que el trámite físico, terrible y necesario, para su posterior Resurrección.

cruz-reflejos-azules-1

En primer lugar, tal y como describen los Evangelios, los reos de muerte eran flagelados. Los romanos utilizaban tres grados de dureza en la flagelación con látigo, así, la más dura era para los reos de muerte. Luego le cargaban el travesaño a la espalda y le hacían llevarlo hasta el lugar de la ejecución, donde el madero vertical estaba clavado de manera fija, esperando a su víctima. El hombre era tendido en el suelo boca arriba y sus brazos clavados al travesaño (no podían clavarles las palmas de las manos porque el peso desgarraría la carne fácilmente, por eso se clavaban los brazos del reo por debajo de las muñecas, entre los dos huesos del antebrazo: el cúbito y el radio). Entonces se subía el travesaño y se fijaba al madero vertical. El reo estaba de pie y podía apoyarse en un listón de madera que servía de asiento. Le subían las piernas y le clavaban los talones al madero. El examen de los clavos ha demostrado que el clavo atravesaba antes un trozo de madera de acacia o almendro para fijarse mejor. En este caso concreto, el clavo se había fijado a los huesos de los talones de tal modo que para descolgar al reo tuvieron que cortarle uno de los pies. Todo el peso del cuerpo quedaba colgado de los brazos, por lo que el cuerpo tiraba hacia abajo y los clavos iban desgarrando la carne de los antebrazos hasta que los huesos de las muñecas frenaban el descenso y el hombre comenzaba una agonía que podía durar horas y horas hasta que fallecía por asfixia entre horribles sufrimientos. Por encima de su cabeza se clavaba un cartel donde se daba cuenta de los crímenes cometidos por el reo. En el caso de Jesús el cartel decía en latín: Iesus Nazarenus Rex Iodorum: Jesús de Nazaret Rey de los Judíos, cuya conocida abreviatura es INRI.

Como medida de gracia, los soldados que llevaban a cabo esta espantosa ceremonia, podían partirle las piernas a golpes para acelerar su muerte, tal y como demuestra el examen médico de estos huesos donde el ángulo de la fractura es clave para determinar la postura exacta del reo en la cruz. Los huesos de Giv´at ha-Mitvar, que probablemente pertenezcan a un zelote que combatió a los romanos nos muestran heridas atroces que testimonian el completo desprecio por la vida que reinaba entonces y aún ahora en muchas naciones. El relato de los Evangelios nos hace pensar que Jesús llegó en muy mal estado a la Cruz debido a los sufrimientos y torturas padecidos a manos de los auxiliares romanos y guardias judíos y, sobre todo, de la flagelación a que fue sometido. Puesto que Poncio Pilato no creía que fuera culpable de muerte lo más posible es que ordenara que le azotaran muy violentamente para evitarle el mayor sufrimiento posible en la Cruz. El evangelista Juan fue testigo de la crucifixión de Cristo y su relato es el que más pormenores señala sobre este episodio. Junto a Jesús fueron asesinados legalmente dos ladrones, uno de los cuales se burló de Cristo, pero el otro se apiadó de él y Jesús le prometió la salvación. Es la famosa historia de “el ladrón bueno”. Recordemos que todo, absolutamente todo lo que nos presenta el Evangelio tiene un mensaje de Amor y de Esperanza y que la muerte de Jesús no fue más que el trámite físico, terrible y necesario, para su posterior Resurrección.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

El misterio de los estigmas

LOS ESTIGMATIZADOS

Son muchos los que a lo largo de la historia han “padecido” estos dolores y signos, que sin embargo, la Iglesia los considera un don de Dios. Normalmente lo padecen personas muy devotas y que están muy cerca de nuestro Señor Jesucristo. Padecen lo que llamamos los “estigmas de la pasión”. Unos las padecen en las manos (a modo de los clavos de nuestro Señor Jesucristo), otros las padecen en la espalda (los latigazos), otros en los pies, etc…

Existen con el correr de los tiempos muchos estigmatizados, entre ellos:

San Francisco de Asís (que se dice fue el primero de ellos), Ana Catalina Emmerich, Luisa Lateau, Teresa Neummann, Eleonora Zügum, George Marasco, mi tan querido Pío de Pietrelcina… en fin una larga lista. Es un fenómeno que hasta el presente no tiene explicación científica, y son lesiones abiertas en la piel con exudación de sangre o líquido seroso, o excrecencias del tejido conjuntivo. Está catalogado por muchos estudiosos como un fenómeno Místico, ya que manifiestan las heridas de la Pasión de Jesucristo en sus cuerpos.

ingreeeeSan Francisco se hallaba rezando con los brazos extendidos pidiendo a Dios sentir el Amor… “la llama de la devoción creció de tal forma en él que, por exceso de su amor y de su compasión, sintiose transformado completamente en Jesús” y tras ellos “en sus manos y pies comenzaron a aparecer las señales de clavos tales como acababan de verlas en el hombre crucificado sobre él… y en el costado del santo, del que se habría dicho que había sido herido por un lanzazo, se había formado una llaga que sangraba con frecuencia, hasta el punto de que su túnica y sus calzas se veían a menudo mojadas por aquella sangre sagrada…” Relato de Celano. Prosigue San Asís Buenaventura: “Las cabezas de los clavos redondas y negras, estaban en el interior de las manos y en la parte superior de los pies; las puntas, que eran algo largas y que aparecían en el otro lado, se curvaban y sobresalían del resto de la carne. Se podía pasar un dedo entre la cabeza de aquellos clavos de carne y la palma de la mano; cuando se apretaba una de sus extremidades, se veía como se levantaba la otra. A las muerte de su padre más de cincuenta hermanos, la virgen Clara y sus hermanas pudieron ver los estigmas sagrados”.
Relatos elocuentes que nos describen a la perfección los brotes carnosos y negruzcos que aparecían y desaparecían de las manos y pies del santo y que nos recuerdan a la visión de clavos. San Francisco también mostraba una llaga roja en el costado como si hubiera sido atravesado por una lanza…

Ana Catalina Emmerich (Alemania), mostró dotes clarividentes pero fue a la edad de veinticuatro años cuando “recibio” los estigmas del cristianismo. Heridas que representaban la coronación de espinas, llaga torácica en forma de cruz, llagas en los pies y manos y en el costado derecho… Todo ello certificado por el doctor Wisener en examen médico realizado el 22 de Marzo de 1813. Desde Münster fue enviado un equipo médico por la autoridad eclesiástica que tras diez días de examen certificó la autenticidad de dicho fenómeno.

Teresa Neumann sufrió y padeció una extraña enfermedad provocada por una luxación en la espina dorsal cuando participaba en las tareas de extinción de un incendio en una fábrica cercana. Tenía veintiún años de edad y era el comienzo de todos sus padecimientos posteriores que la tuvieron postrada en la cama casi por toda su existencia. El día de la beatificación de Santa Teresa de Lisieux (24 de Abril de 1923) sufre la aparición de esta santa. Cinco días más tarde recobra la vista. El 30 de Septiembre vuelve a tener otra visión y comienza a caminar. El 7 de Noviembre tras un ataque de apendicitis ve como todo dolor remite tras una nueva aparición de la santa. En las vísperas de Pascua de 1926 sufre las primeras estigmatizaciones. El 18 de Septiembre de 1962, tras una vida llena de fenómenos inexplicados relacionados en su mayoría con la Estigmatización, nuestra protagonista fallece víctima de un ataque cardiaco. Curiosamente, tras cinco días de ser expuesta a los “fieles” y seguidores, su cuerpo no se descompone. Actualmente se estudia su beatificación.

27277-the-best-wallpapers-of-jesus-christ-wallpaper-kristiani
Pío de Pieltrecina (1887, Pieltrecina, Italia). Popularmente conocido como Padre Pío, recibió los “atributos” de su estigmatización mientras celebraba una misa… cayó al suelo y de su cuerpo comenzó a manar abundante sangre… los estigmas de Cristo habían aparecido. Tras esto otros fenómenos se dieron en el Padre Pío tales como la bilocación, levitación, hipertermia (temperatura más elevada de lo usual), xenoglosia (hablar otras lenguas sin haberlas estudiado), inedia (baja alimentación, unas 250 calorías diarias), grandes sufrimientos, éxtasis, lectura de pensamiento, videncia, acción sobre la Naturaleza, fenómenos luminiscentes (según el profesor Romanelli sobre su pecho se podían apreciar emanaciones lumínicas), fragancias, ectoplasmias, sanación como las famosas devoluciones de vista a Gemma di Giorgi u obreros accidentados. Se trató de cubrir de controversia el caso del padre Pío aduciendo que la causa de sus estigmas se debía al uso de ácido nítrico (evidentemente quién propuso esto no sabía demasiado de química y sus efectos…). El Padre Pío perdía alrededor de 100 gramos de sangre diarias en sus llagas abiertas. Fallecido el 23 de Septiembre de 1919 su caso es objeto de estudio en pro de su santidad.

El jesuita Thurston publicó en su libro “Phénomènes physiques du mysticisme” las explicaciones bajo razonamientos normales las causas explicativas de la estigmatizaciones.
En su contra encontramos a católicos convencidos como Giscard, Lhermitte, Babinski y Darier quienes afirman “los estigmas por sugestión son imposibles”.

El fenómeno de la estigmatización si no es provocado o fraudulento, como fenómeno, debe de ser aceptado como auténtico, pero teniendo posteriormente muy en cuenta su naturaleza.

Sugestión o no, a la fecha es imposible saber si la “mente” de la persona es la que produce estas heridas llevada por un alto grado de misticismo; personalmente como cristiano creo que son un don de Dios y una señal de referencia, cuando se producen en una persona de probada integridad y bajo la supervisión de médicos u otros científicos. Podemos debatir, por qué aparecen en las palmas de las manos y no en las muñecas (donde según estudios sobre la Sábana Santa, se colgaba a los ajusticiados por los romanos, ya que de otra forma no soportaría el peso del cuerpo), aunque también es posible que los romanos sujetasen los brazos con cuerdas al travesaño horizontal de la cruz para así mantener las manos unidas al tronco. Bueno, eso será materia de otro artículo, sobre la llamada “Sabana Santa”. Espero que os haya gustado.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración de liberación contra presencias del mal

Para librarnos del mal bastará con rociar con agua bendita las distintas habitaciones del hogar y recitemos al mismo tiempo la siguiente oración:

Señor Jesucristo: con fundamento en lo que hiciste por mí, creo que las reivindicaciones de Satanás contra mí están canceladas en tu cruz. Y así, Señor Jesús, yo me someto a ti y me comprometo a servirte y a obedecerte; y basado en esto, tomo posición contra cualquier fuerza maligna de las tinieblas que, de alguna forma, haya entrado en mi vida, sea por mis propios actos, sea por actos de mi familia o de mis antepasados, o de alguna otra cosa que desconozca. Donde quiera que haya sombra en mi vida, cualesquiera fuerzas malignas, yo renuncio a ellas ahora, Señor. Yo invoco al Espíritu Santo de Dios para que invada mi ser y realice mi liberación y me suelte del mal, entera y realmente, como sólo el Espíritu de Dios puede hacer. En nombre de Jesucristo. Amén.”

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración a los arcángeles por protección contra espíritus del mal

Santos Arcángeles de Dios, yo os invoco en el nombre de Dios altísimo, para que seáis mi protección en vida y muerte, me protejáis de todos los ataques demoníacos y del maligno, lo que os pedimos por el amor que nos une en la gran familia de Dios y por la intercesión de Jesucristo Ntro. Señor. Amén.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración para pedir protección al Espíritu Santo

Espíritu Santo protector de los que creen en Ti, acude a nosotros te pedimos en nombre de aquel que nos prometió TU  aliento en la hora de su pasión, nuestro Señor Jesucristo, rogamos por tanto tu paternal protección, colmándonos con los dones que tu juzgues necesarios para poder dar testimonio de Cristo y para la salvación de nuestras almas. Amén

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Este sitio emplea cookies propios y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación. Se recibe información sobre tu uso de este sitio web. Si utilizas (navegando o desplazándote por las páginas) este sitio web, se sobreentiende que aceptas el uso de cookies. más información. Política cookies.

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar