Daily Archive 28 septiembre, 2016

Agua bendita un poderoso sacramental

En la Iglesia Católica, Iglesia Ortodoxa, Iglesia Católica Antigua, Anglo-Catolicismo y otras Iglesias, el agua bendita es el agua que ha sido bendecida por un Presbítero, Obispo, o Diácono para propósitos de bautizo y otros rituales y prácticas religiosas pasando a ser un sacramental. Hoy en día está cada vez más en desuso, y ya en muy pocas iglesias se suele encontrar las famosas “pilas de agua bendita” o si lo están; están vacías, no obstante su valor sacramental es importante y tiene dentro de la liturgia un valor intrínseco en la mayoría de las ceremonias dentro de diversos rituales.

Aparte de cualquier otra sustancia que se le pueda agregar al agua mientras se bendice, el agua bendita es indistinguible del agua ordinaria. La mayoría de los santos han tenido que luchar mucho con el demonio y, por eso, nos pueden hablar por propia experiencia de él. Dios lo permitía para que pudieran purificarse y santificarse y también para que, viendo la terrible realidad de su existencia, pudieran orar y sacrificarse por la conversión de los pecadores.

LOS SANTOS Y EL AGUA BENDITA

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SANTA TERESA DE JESÚS
nos dice en su Vida: “Una vez, estaba en un oratorio y se me apareció hacia el lado izquierdo el demonio de muy abominable figura, en especial le miré la boca, porque me habló y la tenía espantable. Parecía que le salía una gran llama del cuerpo. Yo tuve gran temor y me santigüé como pude y desapareció, pero tornó luego. Por dos veces me acaeció esto. Yo no sabía qué hacer; tenía allí agua bendita y la eché hacia aquella parte y nunca más tornó. Otra vez, estuvo cinco horas atormentándome con tan terribles dolores y desasosiego interior y exterior que no me parece se podía ya sufrir… Vi junto a mí un negrillo abominable, regañando como desesperado… Eran grandes los golpes que me daba sin poderme resistir en cuerpo, cabeza y brazos. No me atrevía a pedir agua bendita para que (las monjas) no tuvieran miedo y no supieran lo que era… Pero como no cesaba el tormento dije: si no se riesen, les pediría agua bendita. Me la trajeron y me la echaron a mí y no aprovechaba; la eché hacia donde él estaba y al punto, se fue y se me quitó el mal… Una noche pensé que me ahogaban y, en cuanto echaron agua bendita, vi ir mucha multitud de demonios como quien se va despeñando… Una vez, estando rezando se me puso (el diablo) sobre el libro para que no acabase la oración. Yo me santigüé y se fue. Tornando a comenzar, volvió. Creo que fueron tres veces que comencé y hasta que no eché agua bendita no pude acabar” (Vida 31).

A SAN PABLO DE LA CRUZ (1694-1775)
el diablo se le presentaba en forma de gigante horrible o de gato negro o de ave negra de aspecto terrorífico y deforme y no le dejaba dormir. Le quitaba las mantas, lo tiraba al suelo, subía a su cama, lo golpeaba… Le infundía en su corazón melancolía y tristeza y hasta deseos de tirarse por la ventana… Y él, para defenderse, rezaba, tomaba el crucifijo en sus manos, echaba agua bendita y se ponía al cuello el rosario. Siempre tenía agua bendita en su habitación.

Al CURA DE ARS
tampoco le dejaba dormir muchas noches. Imitaba los gruñidos de los osos, de perros o de otros animales… le hacía oír golpes continuos de martillo, lo tiraba al suelo y le hacía otras cosas que le hacían sufrir. Muchas veces, lo insultaba y le gritaba “comepatatas” (porque las patatas eran su principal dieta diaria). Igualmente, con agua bendita y el crucifijo, se defendía de su enemigo, aunque a veces la lucha duraba horas. Cuando se refería al diablo lo llamaba “el garras” (le grappin).

A SAN BENITO COTOLENGO el demonio muchas veces le escondía los zapatos, la ropa y, después, los encontraba en los lugares más difíciles y extraños. Una vez, se le presentó vestido como un gran señor, tratando de convencerlo de que no construyera su Obra, y entraba y salía de su casa sin dejar rastro.

A SAN JUAN BOSCO
también le hizo sufrir mucho. Lo despertaba por la noche, gritándole fuerte al oído, le tiraba sus papeles en los que escribía “Lecturas católicas”, le quitaba las mantas de la cama y, en una ocasión, hasta le prendió fuego. A veces, sentía un peso enorme sobre sí que le impedía respirar y se le presentaba como un horrible monstruo. Él lo rechazaba con la señal de la cruz, el agua bendita y haciendo penitencia frecuentemente.

A SANTA GEMA GALGANI
una noche se le presentó como un perro negro enorme. Otro día, en que desobedeció la orden de su confesor de no salir sola de casa, lo estuvo siguiendo por la calle bajo la figura de un hombre, que la asustó. Fue a buscar a su confesor para que la perdonara, fue al confesionario y, después de confesarse, se dio cuenta que el diablo había tomado la figura de su confesor. Y ella dice en su Diario: “Fue una jornada del demonio. El confesor era el diablo y estaba con la mitra puesta en la cabeza”. Se dio cuenta, porque, cuando le decía sus pecados, a todo le decía que estaba bien y no le corregía nada. Otros días, no la dejaba dormir y le daba tantos golpes que no podía levantarse por la mañana, pero lo que más le hacía sufrir eran las tentaciones contra la pureza.

En una ocasión (25-8-1900) se le presentó bajo la figura de su ángel custodio. Al principio no lo reconoció; pero, después, al sentir miedo e intranquilidad, reconoció que no era su ángel. Ya decía San Pablo que “Satanás se disfraza también de ángel de luz” (2 Co 11,14).

A ALEXANDRINA DA COSTA (1904-1955)
el diablo la asaltaba con pensamientos de suicidio, de desesperación y de impureza. En ocasiones, con permiso de Dios, el diablo se apoderaba de ella. En esos momentos, no toleraba que se hablase en su presencia de la Virgen o del Señor, escupía las imágenes sagradas, insultaba a su director espiritual y decía palabras obscenas y blasfemias. Ella, que pesaba 33 kilos y estaba paralizada, parecía tener una fuerza sobrehumana inexplicable. Ella fue un alma mística extraordinaria. Había quedado lisiada a los 14 años, al tirarse de una ventana para no ser violada, y estaba siempre inmovilizada en su cama. Ella era una víctima por la salvación de los pecadores y casi todos los días el Señor permitía que el diablo la asaltara y la hiciera sufrir durante dos horas para que sintiera horror al pecado y fuera madurando más y más en el amor de Dios y de los demás. En esos momentos, su director espiritual pronunciaba exorcismos y su hermana le echaba agua bendita para calmarle.

El SANTO PADRE PÍO (1887-1968),
famoso sacerdote capuchino italiano, tenía una guerra sin cuartel con el diablo, a quien llamaba “cosaco” o “Barbazul”. Lo asaltaba con tentaciones de las más atroces, con ataques violentos, incluso físicamente, y con insidias de toda clase. En una carta, le escribía a su director el Padre Agustín: “La otra noche la pasé muy mal. Desde las diez de la noche hasta las cinco de la mañana, el diablo no hizo otra cosa que golpearme. Me ponía pensamientos de desesperación… Cuando se fue, sentía un frío intenso en todo mi cuerpo, que me hacía temblar de pies a cabeza…

Desde hace varios días viene a visitarme con otros más, armados de bastones y barras de hierro. Quién sabe cuántas veces me ha tirado de la cama y me ha arrastrado por la habitación… A veces, permanezco así incapaz de moverme, pues me ha quitado hasta la camiseta y, cuando hace frío, me congelo… Cuántas enfermedades debería haber cogido, si el dulcísimo Jesús no me hubiese ayudado”.

2qlec9cHabía veces en que le tiraba las cosas de la habitación y le desordenaba todo, le decía palabras obscenas y esparcía un olor nauseabundo. Una mañana, después de una noche de sufrimientos con el diablo, escribió a su director una carta, fechada el 5 de noviembre de 1912, en que le decía que había visto a su ángel, sonriendo de alegría y él le había reprochado por no haberle ayudado, a pesar de haberle llamado en su ayuda. “Para castigarlo, decidí no mirarlo a la cara. Pero él, pobrecito, se me acercó, casi llorando y hasta que no lo miré, no quedó tranquilo. Y me dijo: Estoy siempre a tu lado y te rodeo con mi afecto. Mi cariño no se extinguirá con el fin de tu vida. Sé que tu corazón late siempre de amor por nuestro querido Jesús… No temas, debes tener paciencia. Yo estoy contigo”. Muchas veces, se reía y jugaba con su ángel con quien tenía mucha confianza y, por eso, en broma, es capaz de querer castigarlo, sabiendo muy bien, que, en esos momentos, Jesús quería que estuviera aparentemente solo para que su mérito en el triunfo contra el enemigo, fuera más grande. Por eso, por la satisfacción de haber triunfado, una vez más, de la tentación, su ángel se le aparece sonriendo de alegría.

El agua bendita nos trae el recuerdo de Cristo, que es el Agua Viva que calma nuestra sed de Dios y que por medio del bautismo, es signo de bendición salvadora.

Por eso podemos utilizar el agua bendecida parta invocar la protección de Jesús sobre nosotros y renovar el deseo de seguir perteneciendo a Él, ya que por el bautismo fuimos hechos hermanos suyos, hijos del Padre.

USOS DEL AGUA BENDÍTA EN CASA

Se puede tener un poco de agua bendita en casa, para ello le llevas un pequeño bote al sacerdote, te la bendice y la llevas a casa. Cuando quede poca solamente añades un poquito.

Podemos usar el agua bendita como un potente sacramental:

Al levantarnos: haciéndonos una cruz en la frente con el dedo mojado en agua bendita decimos:

Dios, bendíceme para que en este día que comienza, todo lo haga con tu protección. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Puedes rezar además Padre nuestro, Ave María y Gloria u otras palabras que salgan sinceramente de tu corazón pidiendo a Dios su protección.

Por la noche al acostarnos: haciéndonos una cruz el afrente con el dedo mojado en agua bendita decimos:

Señor, guárdame, protégeme, durante esta noche que tus ángeles me cuiden, para que mañana pueda levantarme sano y salvo. Puedes rezar también: Padre nuestro, Ave María y Gloria. O alguna oración al ángel de la Guarda.

Queda pues matizado que el agua bendita arroja a los demonios y limpia casas de ruidos y de espíritus burlones si los hubiera.

Hay que tener claro que el agua bendita es un sacramental y como tal hay que tenerle el respeto y reverencia que merece. No teniéndola en cualquier sitio o empleándola de manera indecorosa.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración de liberación a San Miguel en latín y español

ORACIÓN PROTECTORA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL EN ESPAÑOL

Oh Glorioso príncipe de la Hueste Celestial, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla y en el terrible combate que estamos librando contra los principados y Potestades del aire, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, en contra de todos los Espíritus del Mal. Ven en ayuda del hombre, a quien Dios Todopoderoso creó inmortal, hecho en ayuda del hombre, a quien Dios Todopoderoso creó inmortal, hecho a su imagen y semejanza, y redimido por un gran precio, de la tiranía de Satanás.

Pelea en este día la batalla del Señor, junto con los santos ángeles, igual que combatiste al líder de los orgullosos ángeles, Lucifer, y a su hueste apóstata, quienes no tuvieron poder para resistirte y tampoco hubo ya lugar para ellos en el cielo. Esa cruel serpiente antigua, llamada el diablo o Satanás, que seduce al mundo entero, fue arrojada al abismo junto con sus ángeles. Mira, este enemigo primitivo y asesino del hombre ha tomado fuerza. Transformado en un ángel de luz, anda alrededor del mundo con una multitud de espíritus perversos, invadiendo la tierra para borrar el nombre de Dios y de Jesucristo, apoderarse, asesinar y arrojar a la eterna perdición de las almas destinadas a la corona de la gloria eterna. Este malvado dragón vierte, como la inundación más impura, el veneno de su malicia en los hombres de mente depravada y corrupto corazón; el espíritu de mentira de impiedad, de blasfemia, y de aire pestilente de impureza, y de todo vicio e iniquidad.

Estos astutos enemigos han llenado y embriagado con hiel y amargura esta Iglesia, la esposa del Inmaculado Cordero, y han puesto sus manos impías en sus más sagradas posesiones. En el Santo Lugar, en donde la sede de San Pedro y el asiento de la verdad han sido colocados como la luz del mundo, ellos han levantado el trono de su abominable impiedad, con el designio inicuo de que cuando el Pastor sea herido, también las ovejas pueden ser heridas.

Entonces levántate, oh Príncipe invencible, dale ayuda al pueblo de Dios en contra de los ataques de los espíritus perdidos. Dale la victoria al pueblo de Dios: Ellos te veneran como su protector y patrón; en ti la gloriosa Iglesia se regocija con tu defensa contra el maligno poder del infierno; a ti te ha confiado Dios las almas de los hombres para ser establecida en bienaventuranzas celestiales. Ora al Dios de la paz, para que ponga a Satanás bajo nuestros píes, derrotado para que no pueda más mantener al hombre en cautiverio y lastimar a la Iglesia. Ofrece nuestras oraciones a la vista del Altísimo, para que pronto pueda encontrar misericordia a los ojos del señor; y venciendo al dragón la antigua serpiente que es el diablo y Satanás, tú nuevamente lo pongas cautivo en al abismo, para que no pueda ya más seducir a las naciones.

Amén.

L: Miren la Cruz del Señor; y sean dispersos los poderes enemigos.

R: El León de la tribu de Judá ha conquistado la raíz de David.

L: Qué tu misericordia esté sobre nosotros, oh Señor.

R: Así como hemos tenido esperanza en Ti.

L: Oh Señor, escucha nuestra oración.

R: Y deja que mi llanto llegue a Ti.

L: Oremos

Oh Dios, Padre nuestro, señor Jesucristo, invocamos a tu Santo Nombre, y suplicantes imploramos tu clemencia, para que por la intercesión de la siempre Virgen María, Inmaculada Madre nuestra, y por el glorioso San Miguel Arcángel, Tú te dignes ayudarnos contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos, que andan por el mundo para hacer daño a la raza humana y para arruinar a las almas.

Amén.

ORACIÓN PROTECTORA A SAN MIGUEL ARCANGEL EN LATÍN

PRINCEPS gloriosissime caelestis militiae, sancte Michael Archangele, defende nos in proelio adversus principes et ingentem bello aereas potestates, adversus mundi rectores tenebrarum harum, contra omne malum venire auxilium hominum, quos Deus creavit inexterminabiles, in auxilium hominum, quos Deus creavit inexterminabiles, et ad imaginem similitudinis suae fecit, et a tyrannide diaboli emit pretio redemit.

Pugnate hodie pugnae Domini cum angelis sanctis angelis sicut pugnasti contra ducem superbiae luciferum ejus apostaticos: et non erat qui resisteret potestas in caelis. Saeva serpens antiquus qui vocatur Diabolus et Satanas qui seducit universum orbem proiectus est in profundum sui cum angelis suis. En hostem et parricidam primi hominis tenuit. Transfigurat se in angelum lucis multitudine mundum circuire spiritus invadens pellere terra et nomen Domini Iesu, accipe et in aeternum occidunt perditionem animarum gloriæ coronam destinatas aeternam. Improbum draco maleficus transfundit sicut flumen immundissimum virus sue malicie in homines depravatos mente et corruptos corde; spiritum mendacii, impietatis et blasphemiæ turpis aeris impuritate vitiorum omnium et iniquitatum.

Haec callidis Ecclesiae hostes repleverunt amaritudinibus, inebriarunt absinthio uxorem Agni immaculati, et impias manus eius sacratissimum possessiones. In loco sancto, ubi forum et sedes Sancti Petri posita verum sicut lux mundi, thronum posuerunt abominationis impietatis erexit cum parocho consilio et iniqua nocendi etiam oves potest laedi.

Surge itaque, Dux invictissime, populo Dei auxilium contra irrumpentes spiritus. Dare salutem populi Dei colunt te praesumis, quibus gloriosum in Ecclesia gaudet potestate defensio contra mala inferni, animas ad Deum commisit, ut gradatim firmabitur caelestis. Deprecare Deum pacis, ut conterat satanam sub pedibus nostris, ne quis plures vincere posse ut Ecclesiae damnum capto. Preces Deo offert sententia, mox ut invenirent misericordiam in conspectu Domini, et praevalebat draconem serpentem antiquum qui est diabolus et Satanas posuit capto te abyssum, ut non amplius seducat gentes.

 Amen.

L: Ecce Crucem Domini, et dispersi sunt inimici potestatem.

A: Vicit leo de tribu Iuda radix David.

Dominus: Quid super nos misericordia tua, Domine.

A: quemadmodum speravimus in te.

L: Domine exaudi orationem meam.

R. Et clamor meus ad te veniat.

L: nos orare

Deus et Pater noster Dominus Iesus Christus invocantibus nomini sancto tuo et supplices imploramus clementiam tuam, ut per intercessionem Virginis Mariae Immaculatae Matris nostrae et gloriae Sancti, ut placeat tibi, qui defenderent nos Satanas et omnes spiritus malignos, qui ad nocendum humano generi orbis regionum ac perniciem animarum.

Amen.

Fuente: Libro de la Devoción a la preciosa sangre de Nuestro Señor Jesucristo.

Transcrito Fray Cristóbal, o.f.m.

Oración de protección de San Benito español y latín

ORACIÓN A SAN BENITO PARA PROTECCIÓN DEL MALIGNO EN LATÍN

Oh, buen Jesús, Hijo verdadero de Dios y de la Virgen María, que con Tu Pasión y Muerte nos has liberado de la esclavitud del demonio y, mediante los prodigios de la Cruz, has glorificado a tu sirviente Benito otorgándole un poder ilimitado sobre las potestades infernales, concédenos, te suplicamos, mediante la interseción de este santo, la victoria en la lucha asidua que sostenemos, no sólo contra el demonio, nuestro principal enemigo, sino también contra las doctrinas perversas y los malos ejemplos de la vida licenciosa, especialmente del hablar obsceno y del vestir inmodesto, con los cuáles los hombres de mala voluntad buscan perjudicar nuestras almas y nuestros cuerpos.

San Benito, especial protector nuestro, intercede por nosotros y ruega a Jesús nos conceda las gracias especiales necesarias para nuestra alma y nuestro cuerpo. Amén.

 – Padre Nuestro, Avemaría y Gloria

 ORACIÓN A SAN BENITO PARA PROTECCIÓN DEL MALIGNO EN LATÍN

O bone Iesu, Mariae et verum Dei Filium, qui per passionem mortis a servitute Diaboli liberatur et per signa crucis glorificavit Benito tuus dat potestatem infinitam potentiae inferni praesta, quaesumus, intercedente sancto Patricio, crebras ponere certamine victoriam non solum diabolum inimicum nostrum pelagus, sed contra malum doctrinae et mala exempla luxuriae, praesertim dicere obscenum et impudicus ornatus, cum mali homines quaerunt animas et corpora nostra mala.

San Benito nostrum specialem protectorem Christum pro nobis ora pro nobis gratiae speciales necessaria corporis et animae. Amen.

   – Pater Noster, Ave et Gloria

Signati. Fray Cristobal Aguilar, o.f.m.

Oración para atar espíritus en español y latín

Os traigo una oración antigua, que os permitirá defenderos de diferentes ataques de los espíritus del mal, la teneís en latín y español.

ORACIÓN PARA ATAR ESPÍRITUS EN ESPAÑOL

En esta noche ante tu Presencia Padre Santísimo, yo me libero de todo aquello que haya salido de mí, o de la persona por quien intercedí, todo espíritu inmundo, enfermedad, maleficio, brujería, hechicería, vudú, llámese como se llame, yo lo ato y lo amordazo y le prohíbo volver al cuerpo que ha abandonado así como meterse en cualquier otro o dañar mis bienes materiales o espirituales Y LOS DE CUALQUIER OTRA PERSONA, y en el nombre de Dios Padre, de Dios hijo y de Dios Espíritu Santo, sello y protejo con el poder de la sangre de Jesucristo el Señor, mi consciente, inconsciente, subconsciente; mi razón, mi corazón, mis sentimientos, emociones, mis sentidos, mi ser físico, mi ser biológico, mi ser psicológico, mi ser material, mi ser espiritual. Todo lo que soy y todo lo que tengo, todo lo que puedo, todo lo que se y todo lo que amo, QUEDA SELLADO Y PROTEGIDO CON EL PODER DE LA SANGRE DE JESUCRISTO EL SEÑOR.

SELLO MI PRESENTE, MI PASADO Y MI FUTURO, SELLO mis planes, proyectos, sueños, ilusiones, viajes, salud perfecta, Sello y protejo todo mi ser, mi familia, mis posesiones, mi árbol genealógico. Todo queda sellado y protegido con el poder de la Sangre de Jesucristo, el Señor, para que nada ni nadie pueda provocarme ningún daño.

Me escondo en la llaga del costado herido de Jesús

Me escondo en el corazón Inmaculado de la Santísima Virgen María. Amén.

ORACIÓN PARA ATAR ESPÍRITUS EN LATÍN

Hac nocte coram te sancte Pater, solve me a me reliquit omnia, vel quibus intercederet, omnis spiritus immunde, morbus maledictionem hechizeria veneficia, voodoo, vt vocant, et ligant et iocus vetat corpus ad sui vel alterius ingredi ut damna rerum spiritualium seu alius, in nomine Dei Patris, Filii et Spiritus Sancti Deus, signa sanguine Iesu Christi virtutem et diligas Dominum meum con inscius subconscious meus ideo cor meum animum affectus sensus, corpus esse, quod mihi biologica mei animi esse materiale meum , mea spiritualis ens. Quidquid sum ego et omnia mea, omnia potest, et omne quod amo, signatum et munitum virtute sanguinis Christi Domini.

Sigillum meum hie mihi praeteritum et futurum, sigillum meum consilium res somniorum illusiones, peregrinationes sanitatem, et foveat omnia signa esse quaesitum, bonis meis generis arborem. Omnia tuta signatum virtutem sanguinis Iesu Christi Domini et nemo provocare ne damnum.

Celo ego Iesus trans vulnere saucius

Celo ego Immaculati Cordis B. Mariæ Virg. Amen.

 

Signati. Fray Cristobal Aguilar, o.f.m.

Oración a San Miguel Arcángel protectora en latín

Sancte Michael Archangele, defende nos in proelio, contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium.

Imperet illi Deus, supplices deprecamur: tuque, Princeps militiae coelestis, Satanam aliosque spiritus malignos, qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo, divina virtute, in infernum detrude. Amen

En español:

San Miguel Arcángel, defiéndanos en la batalla; sea nuestra defensa contra la maldad y trampas del diablo. Mayo Dios lo reprende, nosotros oramos humildemente. Y lo hace, príncipe de O del organizador celestial, por el poder de Dios el empujón en el infierno Satanás y todos los espíritus malos que rondan sobre el mundo para la ruina de almas. Amén.

Fray  Cristóbal Aguilar, o.f.m.

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