Daily Archive 10 septiembre, 2016

Ministerios en la Iglesia Católica

¿QUÉ SON LOS “LAICOS” O SEGLARES?

Los laicos o seglares son los cristianos que no son monjes, ni monjas, ni sacerdotes, ni diáconos, ni obispo, ni religiosos (frailes o hermanas pertenecientes a una congregación religiosa). La palabra “laico” viene del griego “laós” que significa “pueblo”. Si tú eres un cristiano o cristiana que no entras en ninguno de los estados anteriores, entonces eres un laico o un seglar. La misión de los laicos en el mundo es la de dar testimonio de santidad y, en su vida diaria, impregnar de espíritu cristiano los ambientes (trabajo, familia, sociedad, etc.) donde se mueve.

¿QUIEN SON LOS CLÉRIGOS?

Son los las personas que han recibido el sacramento del orden sacerdotal en alguno de sus tres grados: diácono y diácono permanente, sacerdote, u obispo.

reverendo1¿QUE ES UN DIÁCONO? 

La palabra “diácono” viene del griego y significa “servidor”. No son sacerdotes pero realizan algunos ministerios como casar, bautizar, enterrar, etc. Puede hacer lo mismo que un sacerdote menos: celebrar la Misa, confesar y administrar el sacramento de la unción de los enfermos. Para llegar a ser ordenado sacerdote, primero tiene que se ordenado de diácono y ejercer como tal un tiempo determinado. Los diáconos y los diáconos permanentes son ordenados por el obispo.

Lo mismo que lo anterior, pero con la diferencia que un diácono permanente puede ser también un hombre casado e incluso con hijos. Los candidatos al diaconado permanente que no están casados asumen la obligación de mantener el celibato. Los ordena el obispo. Los diáconos permanentes no serán ordenados sacerdotes, de ahí que son “diáconos permanentes”.

¿QUE ES UN PRESBÍTERO?

La palabra “presbítero” viene del griego y significa “anciano”. Un presbítero es un sacerdote. El ministerio del sacerdote es celebrar la Eucaristía (la misa), la Penitencia (la confesión), y el anuncio de la Palabra o predicación. A los sacerdotes los ordena el obispo.

¿QUE ES UN OBISPO?

La palabra “obispo” viene del griego y significa “vigilante”. Un obispo es un sucesor de los apóstoles. Es el guía y animador de una iglesia particular (una diócesis) con la ayuda de los sacerdotes y los diáconos. También se le llama “el Ordinario del lugar ” o sea, el que lleva el gobierno ordinario de una diócesis. Los obispos los nombra el Papa.

EL MONSEÑOR

Es un título honorífico sin cargo que se le da a un sacerdote como reconocimiento de determinados servicios a la Iglesia.

reverendo

EL ARZOBISPO

Un “arzobispo” es un título honorífico. Un arzobispo es un obispo que está al frente de una diócesis de la cual dependen otras diócesis.

EL CARDENAL

Un “cardenal” es un título honorífico. Algunos obispos son nombrados cardenales. La función de los cardenales son tres: elección, de modo colegial, del Papa. Aconsejar al Papa en las cuestiones más importantes de la Iglesia universal. Ayudar al Papa en el gobierno de la Iglesia.

¿QUIEN ES EL PAPA?

La palabra “papa” viene del griego “papas”, luego papas; en latín “papa”. Al principio era el diminutivo cariñoso con que un niño llamaba a su “padre”. En los primeros siglos este apelativo se aplicó a todos los sacerdotes y obispos. Hacia finales del siglo IV se convirtió en el título específico del obispo de Roma y en el siglo VIII se consolidó como su título exclusivo. Comienza a aparecer también la expresión “Sumo Pontífice”. El concepto de “Vicario de Cristo” pertenece al siglo XIII. El Papa tiene el poder supremo de la Iglesia y es su pastor por el encargo recibido por el Señor entregado a san Pedro. Es el sucesor de San Pedro.

Fray  Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Vestimenta y ornamentos litúrgicos (I)

En mayor o menor medida el “cristiano” de a pie, cuando asiste a misa, nunca se pregunta qué significa los ornamentos que lleva el celebrante, que en este caso es el sacerdote. Desde este artículo intentaremos dar una breve explicación del mismo para dar “luz” sobre dicho ornamentos. Las vestimentas litúrgicas son utilizadas por los sacerdotes y otros ministros en la celebración. Hay algunas, como la casulla y la estola que son propias de los ministros ordenados.

COLORES

Dentro de la litúrgia podemos distinguir una serie de “colores” en la vestimenta del sacerdote, que tienen un significado importante, a saber:

Blanco: Fiestas de Nuestro Señor Jesucristo, María Santísima, santos no mártires. Símbolo de gloria, alegría, inocencia, pureza del alma.

Rojo: Pentecostés, Espíritu Santo, Fiestas de Apóstoles y mártires. Significa fuego de la caridad y sangre derramada por Cristo.

Verde: Ordinario del año. Significa esperanza.

Morado: Adviento y Cuaresma, Signo de humildad y penitencia.

Rosado: Tercer domingo de Adviento: alegría, amor.

En algunos lugares: Azul: Inmaculada Concepción.

cura-bautizandoALBA

Del latín “alba”, “blanca”. Vestimenta de los ministros en la celebración litúrgica, desde los acólitos hasta el presidente. Se utiliza con cíngulo a la cintura y con amito sobre el cuello.

Simbolismo: Tiene un sentido bautismal. La pureza del alma lavada por el bautismo.

ÁMITO

Del latín “amictus”, de “amicio, amicire”, rodear, envolver. Lienzo rectangular de lino blanco que el sacerdote se coloca sobre los hombros y alrededor del cuello antes de ponerse el alba. Se sujeta por medio de cintas cruzadas a la cintura. Se utiliza al menos desde el siglo VIII y hasta nuestros días.

Simbolismo: defensa contra las tentaciones diabólicas y la moderación de las palabras.

CASULLA

Del latín “casula”, “casa pequeña” o tienda. La vestidura exterior del sacerdote, por encima del alba y la estola, a modo de capa. Origen: el manto romano llamado “peánula”. El color cambia según la liturgia. Los colores litúrgicos son verde, blanco, rojo, morado.

CÍNGULO

Del latín “cingulum”, de “cingere”, ceñir. Cordón con que se ciñe al alba.

Simbolismo: la castidad.

monjas-03ESTOLA

Es una banda normalmente larga y estrecha que deben llevar los ministros o sacerdotes ordenados y solo ellos. Obispos y sacerdotes la llevan sobre el alba, colgando del cuello hacia el frente y sostenida por el cíngulo. Los diáconos la visten sobre el hombro izquierdo y la fijan a la derecha de la cintura. Generalmente es del mismo color que la casulla.

Simbolismo: la autoridad sacerdotal.

MANÍPULO

Se ponía en el brazo izquierdo. Está en desuso después de la reforma litúrgica. Actualmente está en desuso.

 

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oraciones al Ángel de la Guarda nuestro guía celestial

Aquí os traigo algunas de las oraciones dedicadas al ángel de la guarda.

EL ANGEL PROTECTOR

El ángel del Señor va delante de mí, haciendo fácil y seguro mi camino. Voy con fe y confianza porque estoy protegido por él. Nada me puede ocurrir porque me cuida en todo momento. Amén.

PARA QUE VELE POR NOSOTROS

Ángel santo, que velas por mi alma y por mi vida, no me dejes ni me desampares a causa de mis errores. No permitas que me cerque el mal. Llévame hacia el bien y sálvame. Amén.

LA TRADICIONAL ORACIÓN AL ANGEL DE LA GUARDA

Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día; no me dejes solo, que me perdería. No me dejes vivir, mucho menos morir en pecado mortal.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración a la Virgen de Pompeya

Esta oración que os traigo aquí, es muy bella y además de probado efecto, y es una de las oraciones más esplendorosas de las que se les puedan dedicar a la Santísima Virgen María, pues como sabe todo cristiano, aunque existen diferentes advocaciones de la Virgen (o lo que es lo mismo diferentes formas o puntos de vista), virgen no hay nada más que una. Por tanto hagamos esta oración a la Virgen María cuando estemos necesitados de cualquier cosa, si está en su mano y no va en contra de lo que la Divina Providencia tiene preparado, podemos estar seguros de que se nos concederá. Aunque se pueden pedir bienes materiales, los espirituales serán los que mayormente conseguiremos de ella. El autor de este artículo lo ha probado en momentos de gran necesidad y hasta la presente puedo decir sin lugar a equivocarme, que no me ha fallado.

UN POCO DE HISTORIA SOBRE ESTA ORACIÓN

En el año 1979, la erupción del Vesubio sepultó Pompeya. A comienzos del siglo XIX, descubiertas las ruinas de la ciudad, se instalaron en el valle cercano varias familias de campesinos que levantaron humildes viviendas y una pobre capilla. En 1872 Bartolo Longo visitó la región con motivo de la renovación de los arriendos. Los malhechores dictaban sus reglas y la única autoridad era el cura de la capilla; pero al fallecer éste, pocos siguieron firmes en su fe. Una noche Longo vio en sueños a un amigo muerto años atrás, que le pidió que propagara el rezo del rosario para la salvación de aquella gente. Se levantó con la firme decisión de hacer lo que su amigo le había pedido. A partir de entonces, recorrió las casas de los campesinos recomendando el rezo del rosario y repartiendo imágenes religiosas. Es la Virgen invocada por los humildes para pedir protección contra los poderosos.

“Oh, Virgen y reina del santo rosario, tú que eres hija del Padre celestial, la madre del Hijo de Dios, tú que todo lo puedes ante la Santísima Trinidad implórale este favor, que me resulta tan necesario, siempre que no sea obstáculo para mi salvación eterna (aqui se pide el favor), te lo pido por tu Inmaculada Concepción, por tu maternidad divina, por tus goces, por tus dolores, por tus triunfos, te lo pido por el corazón de tu amado Jesús, por los nueve meses que lo llevaste en tus entrañas, por las penurias de su vida, por la amargura de su pasión, por su muerte en la cruz, por su nombre santísimo, por su sangre preciosísima.
Te lo pido, por último, por tu dulce corazón, en tu nombre glorioso. Oh, María, estrella de los mares, señora poderosa, madre de dolor, puerta del Paraíso, madre de los favores, en ti confío, de ti todo lo espero, tu eres mi salvadora. Amén.”

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

Oración a San Cristóbal para auxilio

Conceded a los que os invocan, glorioso mártir San Cristóbal, que sean preservados de peste, epidemia y temblores de tierra, del rayo y de la tempestad, de incendios e inundaciones. Protegednos con vuestra intercesión durante la vida, en las calamidades que la Providencia tenga dispuestas, y en la muerte libradnos de la eterna condenación, asistiendo vos a nuestra última hora para poder alcanzar la eterna bienaventuranza. Amén.

Fray Cristóbal Aguilar, o.f.m.

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